Nueva Zelanda quiere ilegalizar el tabaco de manera progresiva

Un paquete de tabaco en Nueva Zelanda cuesta actualmente unos 30 dólares neozelandeses (18 euros)

EFE


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El Gobierno de Nueva Zelanda ha anunciado este jueves su intención de erradicar el tabaco en los próximos años mediante una propuesta de ley que, entre otras medidas, prohibirá la venta y consumo de por vida a aquellos que tengan menos de 15 años cuando entre en vigor la ley.

“Queremos asegurarnos de que los jóvenes nunca comiencen a fumar, por lo que convertiremos en delito vender o suministrar tabaco a nuevas generaciones de jóvenes. Las personas que tengan 14 años cuando entre en vigor la ley nunca podrán comprar tabaco legalmente”, señaló la viceministra de Sanidad, Ayesha Verrall. Si se empieza en 2023, en 2050 los menores de 42 años no podrían comprar tabaco.

La ley se enmarca dentro de un plan de acción del Gobierno laborista de la primera ministra, Jacinda Ardern, cuyo objetivo es lograr una “generación libre de tabaco” con medidas como la limitación de los establecimientos donde se puede vender tabaco o la reducción de la nicotina en los mismos para hacerlos menos adictivos.

Según el plan de acción colgado en la web del Ministerio de Sanidad, el Ejecutivo comenzará este mes la reforma legislativa para que la nueva ley entre en vigor en diciembre de 2022, con medidas que se aplicarán de manera escalonada. La propuesta significa que se irá incrementando anualmente la edad mínima permitida para comprar tabaco.

La aplicación progresiva de la ley ha creado confusión en Nueva Zelanda sobre qué generación sería la primera en no poder comprar tabaco legalmente a lo largo de toda su vida, aunque se estima que oscile entre los nacidos en 2008 y 2013.

De aprobarse la ley, Nueva Zelanda será la segunda nación en ilegalizar la venta de tabaco, algo que ahora solo ha hecho Bután (en 2004).

Uno de los objetivos concretos del plan de acción es reducir el consumo de tabaco en Nueva Zelanda a menos del 5% de la población total en 2025.

Las autoridades señalaron al presentar su plan que a pesar de que se ha producido una disminución del consumo de tabaco en los últimos años, todavía es muy alta entre la población Maorí, un 28%, en comparación con la población de origen europeo, que alcanza un 20%.

El consumo de tabaco es mayor además entre las rentas más bajas, a pesar de que las políticas de los últimos años se han basado en un incremento del precio, que actualmente ronda al menos los 30 dólares neozelandeses (unos 20 dólares o 18 euros) por paquete.

Las cifras oficiales señalan que el tabaco es la causa de fallecimiento de hasta 5.000 personas al año en Nueva Zelanda, lo que representa el 15% de la mortalidad total.

“Si bien las tasas de tabaquismo van en la dirección correcta, debemos hacer más y más rápido para alcanzar nuestro objetivo. Si nada cambia, pasarán décadas hasta que las tasas de tabaquismo de los maoríes caigan por debajo del 5%, y este Gobierno no está dispuesto a dejar atrás a la gente”, apunto la ministra de Sanidad.

Críticas y apoyos

La Asociación Médica de Nueva Zelanda (NZMA, en sus siglas en inglés) afirmó que el plan del Gobierno beneficiará al país y recordó que más del 80% de los fumadores en Nueva Zelanda desearía no haber empezado a fumar nunca.

“La mejor forma de lograr una Aotearoa (Nueva Zelanda en maorí) es prevenir que nuestros 'tamakiri' (”niños“ en maorí) nunca empiecen a fumar en primer lugar. La política de una generación sin tabaco será un momento crucial para la salud respiratoria en Nueva Zelanda”, ha afirmado Alistair Humphrey, presidente de la NZMA en un comunicado.

Según el plan del Gobierno, los impuestos por el tabaco ascienden anualmente a unos 1.900 millones de dólares neozelandeses (1.140 millones de euros).

No obstante, el coste derivado del tabaco para la sanidad y los servicios sociales públicos se estima en al menos 2.500 millones de dólares (unos 1.500 millones de euros), según un informe del Ministerio de Sanidad de 2016.

El Ejecutivo ha reconocido en su propuesta que la prohibición es “probable” que provoque un aumento del contrabando e incluso “desafíos” en relación con las obligaciones de comercio internacional del país.

Uno de los más críticos con la propuesta del Gobierno ha sido David Seymour, líder del partido conservador ACT New Zealand.

“La prohibición nunca ha funcionado, en ningún tiempo o lugar. Siempre ha tenido consecuencias involuntarias. Vamos a tener un mercado negro para el tabaco, sin estándares o regulación. Las bandas estarán frotándose las manos”, dijo Seymour en su cuenta de Twitter.

La medida también ha provocado la protesta de las tiendas de ultramarinos que venden cigarrillos, pues temen que sin el tabaco sus negocios no sean sostenibles. 

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