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La brecha sueca: por qué los hombres se inclinan también más por la ultraderecha en un país con fama de igualitario

Una mujer pasa junto a carteles electorales del Partido Verde y del Partido Liberal ante las elecciones generales en Estocolmo.

Miranda Bryant

Södertälje —
10 de septiembre de 2026 21:57 h

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Uno de los bloques está encabezado por Magdalena Andersson, líder socialdemócrata y primera mujer que ocupó la jefatura del Gobierno sueco, quien ha prometido clases con menos alumnos, más viviendas y atención dental gratuita para los jóvenes. El otro está liderado por Jimmie Åkesson, tiene raíces neonazis y se ha comprometido a bajar los impuestos, mejorar la seguridad pública y tipificar como delito de odio lo “antisueco”.

A las puertas de las elecciones generales de Suecia, previstas para el próximo domingo, los socialdemócratas y los Demócratas de Suecia ocupan, respectivamente, el primer y el segundo puesto en los sondeos, y se prevé que entre ambos concentren alrededor del 50% de los votos.

Sin embargo, el partido al que los suecos sean más propensos a apoyar podría depender, en parte, de su género, en un contexto de creciente brecha entre el electorado masculino y el femenino.

De hecho, las elecciones de 2022 registraron una brecha entre hombres y mujeres sin precedentes en el voto, y los datos apuntan a que la distancia podría ampliarse aún más en estos comicios. Una encuesta de la Oficina de Estadística de Suecia publicada en junio mostró que el apoyo de los hombres a los Demócratas de Suecia, de extrema derecha, duplica el de las mujeres, mientras que el respaldo femenino a los socialdemócratas supera en diez puntos porcentuales al masculino.

Según la encuesta, si solo votaran las mujeres, el bloque de izquierdas, liderado por el partido de Andersson, obtendría el 64% de los votos. Si solo votaran los hombres, los partidos de derechas, con el actual primer ministro, Ulf Kristersson, de los Moderados, al frente, obtendrían el 51%.

La ex primera ministra de Suecia, Magdalena Andersson.

¿Por qué, en el país supuestamente más igualitario de Europa en materia de género, este factor juega un papel tan importante?

Lena Wängnerud, profesora de Ciencias Políticas en la Universidad de Gotemburgo, señala que el giro hacia la izquierda de las mujeres y hacia la derecha de los hombres se viene produciendo desde la década de los 70. Pero la experta puntualiza que, en los últimos años, los Demócratas de Suecia, de extrema derecha, han desplazado a los Moderados, de centroderecha, como la opción política preferida entre los hombres.

Su investigación evidencia que los hombres que trabajan en el sector privado son los más proclives a votar a la derecha, movidos por su apoyo a una reducción de impuestos, un sector público más pequeño y una menor inmigración. “El hecho de que las mujeres no se hayan desplazado hacia la derecha en la misma medida, independientemente de que trabajen en el sector público o en el privado, se explica por su mayor dependencia de un Estado del bienestar que funcione bien, dado que siguen asumiendo la mayor parte de las responsabilidades de cuidados en el ámbito privado”.

“Votan pensando en sus intereses económicos”

Nelly Ailo, de 41 años, una auxiliar de farmacia que estaba almorzando cerca de la calle comercial principal de Södertälje, una ciudad cercana a Estocolmo, comparte una opinión similar sobre las motivaciones de los votantes masculinos. “Lo primero es la economía: lo que más les conviene”, dijo a The Guardian. “Votan pensando en sus intereses económicos. No se preguntan: '¿Es bueno para la ciudadanía? ¿Es bueno para los niños? ¿Es bueno para…?'. No, no, no. Para ellos, lo importante son los salarios altos y los impuestos bajos sobre la gasolina”.

Sin embargo, Ermias Balcha, un joven de 23 años, que trabaja en el servicio de viviendas sociales, muestra una opinión contraria a esta teoría. Considera que, bajo el actual Gobierno, las condiciones de vida han empeorado, especialmente para las personas desempleadas y sin hogar. “De hecho, la situación va de mal en peor. Hay jubilados que apenas reciben pensión o prestación”, lamentó. Balcha cree que la mejor opción en las próximas elecciones es votar a los socialdemócratas, pero reconoce que el partido podría hacer más esfuerzos para resultar atractivo a los hombres.

"[los partidos políticos de derechas] Están tan desesperados que no se dan cuenta de que a las mujeres jóvenes también les importa la política

Moska Hassas Presidenta de la asociación juvenil de los socialdemócratas

Según la encuesta anual sobre simpatías partidistas de la Oficina de Estadística de Suecia, si las elecciones se hubieran celebrado en mayo, el 39% de las mujeres habría votado a los socialdemócratas, frente al 29% de los hombres. Una cuarta parte de los hombres y el 12% de las mujeres afirmaron que votarían a los Demócratas de Suecia. Ambos partidos registraron ligeros aumentos generales en su apoyo. Los Moderados de Kristersson no presentan la misma brecha de género, pero, con solo un 17% del apoyo total, quedaron en tercer lugar.

Los socialdemócratas siguen siendo el principal partido político de Suecia, pero llevan cuatro años en la oposición, después de que el bloque de derechas formara un Gobierno en minoría encabezado por Ulf Kristersson y respaldado por los Demócratas de Suecia.

Si la coalición de centro-derecha, conocida como los partidos de Tidö (por el acuerdo de gobierno que suscribieron en 2022 en el castillo del mismo nombre), gana las próximas elecciones generales, Kristersson se ha comprometido a permitir que los Demócratas de Suecia, de extrema derecha, entren en el Gobierno por primera vez, prometiéndoles tener “una gran influencia política e importantes cargos ministeriales en materia de migración e integración”.

La entrada del partido en el gobierno marcaría un punto de inflexión en la política sueca. Según los analistas, su influencia como miembros de la coalición ya ha tenido un impacto duradero en muchos aspectos del día a día del país, tanto en la vida cotidiana, especialmente para los migrantes, como en el giro hacia la derecha de la política. Esto resulta especialmente evidente en algunas de las políticas de los socialdemócratas, supuestamente de centroizquierda, que, al igual que la extrema derecha de Åkesson, adoptan posicionamientos de línea dura en materia de inmigración, integración y delincuencia.

A la caza del voto de las mujeres

La preocupación de los partidos de derecha por el apoyo femenino ha dado lugar a que se hable de “una derecha con corazón”, a la aplicación de un descuento del 50% en el transporte público durante seis meses y a que sus dirigentes políticos, mayoritariamente hombres, dediquen cada vez más atención a cuestiones como la fertilidad y la crianza.

Moska Hassas, presidenta de la Socialdemokraternas ungdomsförbund (SSU), la asociación juvenil de los socialdemócratas, afirma que muchas adolescentes y mujeres jóvenes consideran “humillantes” estos intentos de atraer el voto femenino.

El líder de Demócratas de Suecia, Jimmie Akesson, en la campaña para las elecciones generales de 2022

Durante un mitin en Södertälje, afirmó: “[los partidos políticos de derechas] Están tan desesperados que no se dan cuenta de que a las mujeres jóvenes también les importa la política”. “Todos los valores tradicionales, como que las mujeres deben estar en la cocina, como hemos oído por parte de los partidos de Tidö, o que las mujeres no deberían cumplir el servicio militar obligatorio, son una reacción retrógrada enfermiza con la que están haciendo retroceder el tiempo”, dijo.

Añadió que entre los adolescentes y los hombres jóvenes hay signos de desilusión con la política, un descontento que aprovechan fuerzas radicales como los llamados “clubes activos” exclusivamente masculinos vinculados a la extrema derecha –que combinan activismo político y entrenamiento físico— y las bandas criminales. “Estas fuerzas explotan el descontento de una forma muy preocupante”, dijo. “Es muy peligroso”.

Traducción de Emma Reverter.

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