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The Guardian en español

Quién es Umar Kremlev, el oligarca ruso acusado de pagar la boda del hijo de Trump

Putin saluda al presidente de la Asociación Internacional de Boxeo, Umar Kremlev, durante la reunión con la selección nacional de boxeo celebrada en el Kremlin el 22 de abril de 2026.

Pjotr Sauer

15 de septiembre de 2026 13:19 h

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Umar Kremlev, el oligarca ruso que se encuentra en el centro de las informaciones según las cuales ayudó a sufragar la boda de Donald Trump Jr. en Bahamas, ha pasado la última década moviéndose por algunos de los círculos con más influencias políticas de Rusia.

Según la información publicada por ProPublica, Kremlev pagó cientos de miles de dólares en gastos relacionados con el enlace entre Trump Jr. y la modelo Bettina Anderson, celebrado el pasado 24 de mayo. El empresario ruso costeó el alquiler de una de las islas privadas donde tuvo lugar la recepción y se hospedaron los invitados, así como otros desembolsos importantes, entre ellos un espectáculo de fuegos artificiales.

Nacido en 1982 en Serpujov, una ciudad industrial situada a unos 100 kilómetros al sur de Moscú, ha afirmado que practicó el boxeo hasta los 19 años, pero que nunca pasó a ser profesional, lo que achacó a lo que más tarde denominó “falta de disciplina”.

En los años siguientes, acumuló antecedentes penales —condenas por extorsión en 2004 y por agresión en 2007— antes de reaparecer a mediados de la década de 2010 como un promotor de boxeo poco conocido. Su empresa, Patriot, contaba entre sus filas con el excampeón mundial estadounidense Roy Jones Jr. Posteriormente a Jones se le concedió la nacionalidad rusa.

Para entonces, Kremlev también había abandonado su apellido de nacimiento, sustituyendo “Lutfulloyev” por “Kremlev”, que suena más ruso —un apellido que guarda un parecido evidente con el Kremlin y que, además, le permitía distanciarse aún más de sus delitos anteriores—.

Fue en esos mismos años cuando empezó a establecer vínculos con personas cercanas a Putin.

Kremlev comenzó a asistir a las reuniones de los “Lobos Nocturnos”, un club de moteros ultranacionalista cuyos líderes mantienen desde hace tiempo estrechos vínculos con el Kremlin, según escribió el medio de investigación ruso Proekt en un perfil sobre el empresario.

En una de las reuniones de moteros conoció a Alexei Rubezhny, un influyente general de división del Servicio Federal de Protección de Rusia, encargado de la seguridad de los altos cargos.

Umar Kremlev, en una imagen de archivo en 2017.

Rubezhny se convirtió en uno de los mecenas más importantes de Kremlev, ayudándole a acceder a altos cargos y a defender sus intereses ante el Gobierno. Además, ambos están emparentados: según Proekt, Kremlev está casado con la hermana de Rubezhny.

El ascenso de Kremlev en el mundo del boxeo se produjo poco después. En 2017 fue nombrado secretario general de la Federación Rusa de Boxeo y durante su mandato estableció estrechos vínculos con miembros influyentes de la élite rusa.

Rubezhny presidió su consejo de supervisión, mientras que Igor Sechin, director ejecutivo de la petrolera estatal Rosneft y uno de los aliados más veteranos de Putin, también ha formado parte del mismo.

La influencia de Kremlev pronto se extendió a nivel mundial. En 2020 fue elegido presidente de la AIBA, posteriormente rebautizada como Asociación Internacional de Boxeo, lo que situó a un dirigente ruso con fuertes vínculos con el Kremlin al frente del organismo rector internacional de este deporte.

Su mandato resultó ser muy polémico. En 2023, el Comité Olímpico Internacional retiró el reconocimiento a la IBA tras años de inquietudes sobre su gestión, sus finanzas y su arbitraje, una medida sin precedentes contra una federación deportiva internacional.

Kremlev respondió intensificando sus ataques contra los responsables olímpicos. Calificó al exdirigente del boxeo CK Wu de delincuente al que “habría que fusilar” y acusó a altos cargos del COI, entre ellos su entonces presidente, Thomas Bach, de intentar acabar con el boxeo.

Ha seguido organizando torneos de la IBA en países cuyas federaciones nacionales siguen siendo leales a la organización, al tiempo que ha prometido apoyo financiero y la construcción de centros de boxeo. Bajo el mandato de Kremlev, la IBA readmitió a los boxeadores rusos y bielorrusos, que volvieron a competir bajo sus banderas y himnos nacionales, mientras que Kremlev criticó en repetidas ocasiones las sanciones impuestas a los deportistas rusos.

Al mismo tiempo, los intereses empresariales de Kremlev en Rusia se expandieron rápidamente.

Se cree que controla de hecho tres de las mayores empresas de apuestas del país y que fue uno de los principales beneficiarios de una reforma del mercado del juego impulsada por el Estado, según dos personas familiarizadas con su patrimonio.

En 2024 Kremlev adquirió Rolf, el mayor grupo de concesionarios de automóviles de Rusia, tras su nacionalización y la incautación de la empresa a su fundador, Serguéi Petrov, un crítico del Kremlin que había abandonado el país.

Como muestra de su creciente influencia, Kremlev se unió a la delegación empresarial que viajó a China con Putin, poco antes de volar a las Bahamas.

Al igual que otros miembros de las altas esferas de Moscú, Kremlev ha mostrado abiertamente su lealtad a Putin a lo largo de su ascenso.

“Gracias a una persona, hoy en día existen realmente todo tipo de oportunidades para ganar dinero y aspirar a más”, dijo en una entrevista en vídeo en 2024. “Esa persona, por supuesto, es nuestro presidente, Vladímir Vladimirovich Putin”.

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