Trump desata el pánico energético global con su guerra en Irán
Hasta el 28 de febrero de 2026, entre 130 y 140 barcos pasaban cada día por el estrecho de Ormuz. De ellos, un centenar tenían que ver con contenido energético, como petróleo y gas derivado del petróleo (gas licuado, GLP). Pero, desde aquel día, a raíz de los bombardeos de EEUU e Israel sobre Irán, Teherán ha bloqueado el paso y sólo permite el tránsito a un puñado de barcos cada día de aquellos países con los que tiene acuerdos bilaterales, como China, Rusia o India, por ejemplo.
¿Conclusión? Los precios energéticos, del gas y el petróleo, comenzaron a multiplicarse en todo el mundo. Y Donald Trump empezó a improvisar a la desesperada. Así, anunció 20.000 millones como seguro, pero los armadores no querían perder sus barcos por mucho que Trump prometiera indemnizaciones, y la medida no prosperó. A continuación, prometió escoltar a los barcos, pero el estrecho sólo tiene tres kilómetros de ancho y por el norte linda con Irán, que tiene a los barcos a tiro de lanchas rápidas, drones suicidas y misiles, y la idea tampoco prosperó. Y cuando pidió ayuda a los aliados para esa misión, se encontró con la negativa de los países europeos y asiáticos interpelados.
Irán, por su parte, sigue moviéndose, y está sopesando imponer peajes a los buques que atraviesan Ormuz, una iniciativa que podría constituir un intento de monetizar el nuevo control que Teherán ejerce sobre esta crucial vía marítima, por la cual transita una quinta parte del petróleo y del gas licuado a nivel mundial. Así, incluso aunque acabara la guerra, los costes del transporte de contenido energético se habrá encarecido.
La guerra de Irán supone la “mayor amenaza a la seguridad energética de la historia”, ha advertido este viernes el director de la Agencia Internacional de la Energía, Fatih Birol, en declaraciones al Financial Times. Birol ha señalado que podría llevar un periodo de seis meses o más restaurar los flujos de petróleo y gas en el Golfo.
Birol asegura que se ha cortado más petróleo que durante las crisis de los 70 y que actualmente hay el doble de gas paralizado que la cantidad cortada a Europa desde Rusia en 2022.
“La gente entiende que es un gran desafío, pero no estoy seguro de que se comprendan bien la gravedad y las consecuencias de la situación”, ha afirmado. Aunque la guerra termine pronto, “llevará mucho tiempo rehabilitar las instalaciones de petróleo y gas. Algunas tardarán seis meses en volver a estar operativas, otras mucho más”.
Los precios del petróleo han repuntado cerca de un 50% desde el 28 de febrero. Infraestructura energética vital en Irán y en los vecinos Estados del Golfo ha sido atacada mientras el 20% del petróleo y el gas licuado del mundo se encuentra bloqueado en Ormuz.
En su esfuerzo por contener los precios del petróleo, la Administración Trump ha anunciado una exención de 60 días a la Ley Jones sobre transporte marítimo, permitiendo temporalmente que buques con bandera extranjera transporten combustible, fertilizantes y otras mercancías entre puertos estadounidenses.
Además, Estados Unidos ha emitido emitió una exención de 30 días para que diversos países adquieran petróleo ruso sancionado que se encuentra varado en el mar, tras haber concedido el 5 de marzo una licencia de 30 días específicamente a la India para la compra de crudo ruso.
Junto a eso, Trump ha aprobado permitir a las empresas estadounidenses hacer negocios con la compañía estatal de petróleo y gas de Venezuela (PVDSA)., así como levantar las sanciones sobre el petróleo iraní varado en el mar durante un mes.
La suspensión de las sanciones se aplica al petróleo iraní cargado en buques hasta este viernes y está previsto que finalice el 19 de abril. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, había sugerido anteriormente esta medida como una forma de evitar que China fuera la única beneficiaria del petróleo iraní.
La licencia conlleva limitaciones, incluida una restricción sobre las ventas en las que participe cualquier entidad o persona de Corea del Norte o Cuba.
El aumento de los precios de la gasolina ya está comenzando a afectar las finanzas de los hogares estadounidenses, y los ciudadanos esperan de manera abrumadora que los costes del combustible sigan subiendo, según una nueva encuesta de Reuters/Ipsos.
Aproximadamente el 55% de los encuestados —entre el martes y el jueves— afirmó que las finanzas de sus hogares habían sufrido un impacto, al menos “en cierta medida”, debido al alza en los precios de la gasolina. Entre aquellos que percibieron dicho impacto, el 21% señaló que sus finanzas se vieron afectadas “en gran medida”.
El precio medio de la gasolina en Estados Unidos se ha disparado en casi un dólar por galón –3,78 litros– desde el 28 de febrero. El riesgo económico es tan grave que la administración Trump ha sopesado el despliegue de miles de tropas estadounidenses adicionales para garantizar el paso seguro de los buques a través del estrecho; una iniciativa que podría requerir el despliegue de tropas estadounidenses en la costa iraní.
Las líneas de transporte de contenedores están aplicando recargos por combustible, y las enormes oscilaciones de precios en los mercados de combustible marítimo están llevando a algunos compradores de combustible naval a posponer los pedidos de gran volumen debido a la volatilidad de las cotizaciones, informa Bloomberg.
En Estados Unidos, los precios minoristas de la gasolina se acercan rápidamente a los 4 dólares por galón, y los del diésel ya han superado los 5 dólares. En Alemania, un vendedor de gasóleo para calefacción comentó que la gente solo compra “cuando es absolutamente necesario” debido a los altos precios, mientras que las aerolíneas han cancelado algunos vuelos ante el vertiginoso encarecimiento del combustible para aviones.
El precio de referencia de Omán ha superado esta semana los 162 dólares por barril. El crudo Murban, procedente de los Emiratos Árabes Unidos, rebasó la barrera de los 145 dólares. A medida que estos precios se disparan, los compradores asiáticos han adquirido la mayor cantidad de petróleo estadounidense en tres años, en busca de sustitutos para los suministros procedentes de Oriente Medio, los cuales parecen cada vez más propensos a sufrir recortes prolongados.
Ya lo dijo Trump: “EEUU es el mayor productor de petróleo del mundo, con gran diferencia; por lo tanto, cuando los precios del petróleo suben, ganamos mucho dinero”.
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