Ocho meses para una prueba médica, seis para una cirugía o cuatro para entrar en lista de espera: “Nos quieren engañar”

Cirugía cardiaca en el Hospital San Pedro

Ester Fernández García

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Cuando el Gobierno de La Rioja hizo públicas los datos de listas de espera, los pacientes que llevan meses a la espera de una operación, una consulta o una prueba diagnóstica sintieron rabia, enfado y frustración. “Me llevan los demonios”, dijo Nuria, que esperó ocho meses para una colonoscopia preferente y ahora todavía no sabe el resultado. “Nos quieren engañar, pero lo estamos viviendo día a día”, apunta otra paciente que prefiere mantenerse en el anonimato y a la que le han cancelado tres veces su cirugía. Rubén es conciso: “Estoy desesperado”. Los “64 días para una operación y 85 para una consulta con el especialista” en los que cifra las demoras el Gobierno de La Rioja están muy lejos de sus realidades.

Sin embargo, Rubén no está todavía en una lista de espera a pesar de que ya sabe que se tiene que operar. Su ttraumatólogoya le ha informado hace unos días que tiene que someterse a una operación complicada en la columna vertebral, pero no le han dado cita hasta febrero para firmar el consentimiento. Antes, tendrá una consulta con el cirujano vascular que también tiene que intervenirle y le hará las pruebas necesarias.

Cuatro meses de espera para entrar en lista de espera

El PSOE denunció hace unos días que las cifras que daba el Gobierno de La Rioja eran “una foto trucada” al contabilizar solo el tiempo desde que el paciente ha pasado por todas las pruebas diagnósticas o preoperatorias y la Consejería de Salud lo negó y aseguró seguir el protocolo. Un protocolo que recoge exactamente eso: “El registro incluye a todos los pacientes con prescripción no urgente de un procedimiento diagnóstico o terapéutico, establecida por un médico especialista quirúrgico, una vez concluidos sus estudios diagnósticos, aceptada por el paciente”.

Así, Rubén está ante una doble espera: debe esperar a febrero para tener fecha para su operación y comenzar a esperar de nuevo. Sabe bien lo que es: el pasado mes de febrero le hicieron otra intervención para fijarle las vértebras lumbares a la que llevaba esperando 15 meses. “Me ofrecieron operarme en la Clínica Montpellier de Zaragoza (donde el Gobierno de La Rioja externaliza las cirugías de trauma de columna), donde no hay ni sala de UCI. Mis propios médicos me lo desaconsejaron y me negó. Me amenazaron con retrasarme hasta el último de la lista y lo cumplieron”, denuncia Rubén.

Pero los dolores que sufría no se fueron y tras varias revisiones, vieron que uno de los tornillos que le habían puesto estaba roto y que requería esta segunda que ahora espera. Mientras, los dolores son ya “inhumanos” y atraviesa una situación económica muy complicada: “El INSS me adjudicó en septiembre una pensión de 597 euros mensuales y me incapacitó para cualquier actividad relacionada con mi trabajo anterior. Me van a dejar en la ruina”. No puede cobrar una prestación de paro ni trabajar en otro ámbito porque está esperando la segunda operación, pero con la pensión no puede pagar la hipoteca y las facturas. “Pero INSS solo me ha visto en mayo, ¿cómo decide alguien que no te ve que tu pensión es de tanto?, se pregunta advirtiendo que su situación es de ”desprotección y abandono“.

Una prueba preferente demorada ocho meses

Entre los datos de listas de espera que ofreció el Gobierno de La Rioja, no se incluyeron las demoras para las pruebas diagnósticas. Nuria ha tenido que esperar ocho meses hasta que le han realizado una colonoscopia para buscar la causa de los problemas intestinales que sufre desde el 25 de enero. La prueba establecida como preferente, para lo que está fijado un plazo máximo de 30 días, pero su caso se retrasó hasta el pasado 7 de octubre. Además, desde entonces, todavía está esperando los resultados y los síntomas cada día son más: “Tengo un agotamiento físico total, lloro cada vez que voy al supermercado porque no puedo ni hacer la compra”.

De forma simultánea, Nuria también está pendiente de una operación desde el 4 de julio para extirparle un pólipo uterino que le detectaron en abril y, hasta el momento, no sabe cuando le operarán. “La incertidumbre es total, en abril era un pólipo de un centímetro, pero no sé cómo será ahora o si habrá más”. Además, recuerda que después habrá que hacer una biopsia para conocer la naturaleza del pólipo.

“La respuesta que me dan es que vaya al privado”, critica Nuria, que no puede pagar un seguro privado ni una baja médica. “Soy autónoma, si no trabajo, no cobro. Ya estoy cancelando muchos trabajos porque hay días que no me puedo ni levantar de la cama”. Ahora, ha visto algo de luz gracias a que su médica de cabecera acaba de concertarle una consulta con medicina interna para el próximo 12 de diciembre. “Después de todo, un mes y medio casi me parece al día siguiente”.

Una operación cancelada tres veces

Claudia está en otra lista de espera que supera de largo los 64 días que cuantificó el Gobierno de La Rioja. Sufre una rizartrosis que ataca a sus dos pulgares, lo que le deja sin fuerza en las manos además de provocarle un dolor “insoportable”. “Es una limitación total, no puedo pelar ni un ajo, me limita en mi día a día”, describe. Entro en lista de espera en mayo y la operación está prevista para el 21 de octubre. Sin embargo, ni está operada ni sabe cuándo lo estará.

“Tres días antes de la fecha de la operación, me llamaron para cancelarla por entradas. El día 23 me dieron una nueva fecha, el 28 de octubre, con todas las instrucciones, pero volvieron a suspenderla por urgencias. Después, ví en la aplicacion de RiojaSalud que había fijado la operación el 18 de noviembre y sin llamarme ni decime nada, me la han cambiado al 24”. Así describe Claudia la odisea que está sufriendo con la operación de una de sus manos, que, “después de todo, está convencida que ”no va a ser“.

Lleva dos años arrastrando este problema y más de uno con dolores muy fuertes. Tras rehabilitación, infiltraciones y algunos tratamientos en la sanidad privada -“No nos queda otra que pagarlo”, lamenta- , los médicos decidieron prescribir la operación que ahora espera pero no llega. Por eso, Claudia, al igual que Rubén y Nuria, cuando estos días han leído las cifras de listas de espera del Gobierno de La Rioja se han sentido “engañados”.

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