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MADRID

PP, Ciudadanos y Vox chocan por la investigación a Avalmadrid y el crédito familiar de Ayuso a las puertas del 10N

En la última semana de campaña, sus socios de gobierno deberán decidir si citan a la presidenta regional para que explique los préstamos de su familia

Ayuso ha cargado contra sus socios de gobierno después de que el poder de decisión en la comisión de la Asamblea haya recaído en la izquierda: les acusa de "deslealtad" 

Las tres derechas pugnan por el mismo espacio: el PP encabeza los sondeos mientras que Ciudadanos, en caída libre, se disputa la cuarta posición con Vox

Ignacio Aguado, Rocío Monasterio e Isabel Díaz Ayuso tras su reunión a tres en Madrid.

Ignacio Aguado, Rocío Monasterio e Isabel Díaz Ayuso tras su reunión a tres en Madrid. PP

La desconfianza entre las tres derechas en la Asamblea de Madrid (PP, Ciudadanos y Vox) crece cada día que pasa y se hace más evidente cuando apenas se han cumplido dos meses desde que el acuerdo tripartito hizo presidenta a Isabel Díaz Ayuso. Los delicados equilibrios que dieron paso al primer Gobierno bicolor en la Comunidad de Madrid (apoyado desde fuera por la extrema derecha de Abascal) van a ponerse a prueba en las próximas dos semanas coincidiendo con la campaña electoral.

La mezcla de unos sondeos que pronostican un escenario nacional para estos partidos muy diferente al actual y la investigación parlamentaria en la Asamblea sobre Avalmadrid y sus créditos dudosos (entre ellos el que recibió la familia de Díaz Ayuso) puede resultar explosiva para la convivencia de las derechas en el principal feudo que gobiernan, Madrid, donde sus pactos a tres les han permitido gestionar la Comunidad y el Ayuntamiento.

La novedad es que Vox ya supera en algunas encuestas a Ciudadanos. Los de Albert Rivera se quedaron el pasado mes de abril a las puertas de igualar el resultado de PP tanto en votos como en escaños y desde entonces el partido se encuentra en caída libre. Según los estudios demoscópicos, el PP recupera oxígeno y acaricia los 100 escaños, lo que le dejaría muy lejos su peor suelo electoral con los actuales 66 diputados en el Congreso. En las elecciones autonómicas, los de Albert Rivera no lograron el deseado sorpasso pero su posición de llave de gobierno les permitió entrar en todos los ejecutivos autonómicos en los que hubo alianzas entre las tres derechas.

En la región de Madrid el acuerdo tripartito se hizo esperar y Ayuso fue investida en pleno mes de agosto. Fueron ochenta días de negociaciones no exentos de tensiones. La dirección nacional del PP se empleó a fondo para abrochar el Gobierno en la administración autonómica que más presupuesto gestiona. Era el salvavidas que permitía a Pablo Casado asear el balance interno tras haber mantenido los Ejecutivos en Castilla y León,  Murcia y Andalucía, aún después de perder las elecciones en todos esos territorios.

Pero la Comunidad de Madrid ha dado lugar a "dos gobiernos en uno", según admitió la propia presidenta regional hace apenas unas semanas en una entrevista en la Cadena Ser, evidenciando que el primer gobierno de coalición en la región madrileña entre PP y Ciudadanos lejos de estar cohesionado genera tensiones y batallas internas desde el primer día entre los socios de gobierno.

La presidenta regional llegaba a la Puerta del Sol cargada con una mochila por las sospechas de alzamiento de bienes por aceptar la donación de un piso de su familia sobre el que pesaba una amenaza de embargo y su relación con Avalmadrid (la entidad participada por la Comunidad de Madrid que prestó dinero a una empresa de su padre). Este caso, lejos de quedar en las páginas informativas, está ya en la Fiscalía por una denuncia presentada por Más Madrid y comienza a investigarse en la Asamblea de Madrid.

Las cosas ya no habían empezaron bien en la coalición: el PP negoció a dos bandas –con Ciudadanos y Vox– mientras la formación de Rivera trataba de evitar la foto con la extrema derecha. Y una vez en el poder, en medio del escándalo de las ayudas de Avalmadrid a la familia de Díaz Ayuso, Ciudadanos decidió apoyar la comisión de investigación sobre la empresa semipública que exigían los grupos de la oposición. El plan era hacer desfilar por la asamblea regional a testigos que arrojaran luz sobre el uso que familiares, dirigentes y empresarios cercanos al PP de Madrid hicieron de una entidad financiera que operaba en parte con dinero público y tenía en el centro del foco a la propia Díaz Ayuso.

La decisión de Ciudadanos provocó las primeras grietas en el gobierno regional. Y ahora la crisis corre el riesgo de agravarse. La comisión, que molesta al PP porque desgasta la imagen de su nueva líder en Madrid, provocó que la propia presidenta recriminara personalmente a sus socios de gobierno lo que considera un juego a dos bandas: no se puede ser gobierno y oposición al mismo tiempo, le dijo Ayuso a su vicepresidente, Ignacio Aguado.

La comisión de investigación comienza

Tras esas primeras tensiones, la investigación comisión de Avalmadrid ha echado a andar esta semana en la Asamblea regional. Y han vuelto los reproches de la presidenta regional, esta vez muy claros y en público contra sus socios de gobierno después de que la izquierda representada por PSOE y Más Madrid se haya hecho con la mayoría de la mesa de la comisión, lo que supondrá con toda probabilidad que la regidora madrileña acabe teniendo que comparecer en la misma por el préstamo que recibió su padre pese a los reparos de los técnicos y que nunca se devolvió.

Cuando Ciudadanos anunció que apoyaría la comisión a principios de septiembre, Ayuso prefirió no entrar en la confrontación directa a través de los medios de comunicación contra su socio de gobierno. Fueron otros dirigentes populares los que se apresuraron a denunciar que se trataba de una "deslealtad" por parte de Ciudadanos. Pero los últimos acontecimientos y la amenaza de tener que sentarse ante la comisión han provocado que ahora haya sido la propia Ayuso la que haya hecho duros reproches contra su socio de Gobierno.

"No comparto que Ciudadanos haga Gobierno en la Comunidad y haga oposición en la Asamblea", dijo este miércoles la presidenta. "Los votantes que nos dieron su confianza para tener esta unión de Gobierno de centroderecha en Madrid, de Ciudadanos, Vox y del PP, no entienden que la primera decisión política que se tome en la Asamblea sea precisamente ponerse en manos de la izquierda y entregarle esa comisión, de tal manera que ahora mismo la izquierda puede llevar a quien quiera, y los demás no, porque hay un rodillo", prosiguió. "Yo no pido adhesiones inquebrantables, pero sí pido una lealtad para dar estabilidad institucional a uno de los Gobiernos más importantes que ahora mismo tiene España, que es el que está acogiendo a más ciudadanos del país".

Todo, después de que Ciudadanos y Vox se hubiesen abstenido en la votación que hizo presidente de la mesa de la comisión al socialista Modesto Nolla. El PP había presentado para ese puesto a la diputada Alicia Sánchez Camacho que se ha quedado con la vicepresidencia de la mesa. Esta abstención, que los populares consideran alta traición, la justifican en Ciudadanos alegando que siempre en la Asamblea se ha hecho así: el partido que propone la comisión (en este caso el PSOE) es quien se queda, "por deferencia", con la presidencia. Ciudadanos argumenta además que no presentó candidato a ninguno de los puestos de la mesa dado que Avalmadrid depende de la Consejería de Economía que ellos dirigen.

Los reproches a Vox

¿Pero por qué la izquierda tiene la mayoría en la mesa? En la siguiente votación, la secretaría de la mesa ha recaído en la diputada de Más Madrid Mónica García. El PP presentó para ese puesto a Alfonso Serrano, al que apoyaron populares y Ciudadanos. Pero Vox –que aplica la política de palo y zanahoria en las instituciones donde apoya gobiernos del PP–, se abstuvo, lo que originó que la izquierda obtuviese la mayoría de los votos ya que PSOE, Más Madrid y Unidas Podemos votaron en bloque a García.

De ahí que los reproches de Ayuso se hayan extendido también a su otro socio de gobierno, a los que la regidora ha acusado de "dejarla tirada". Este jueves en la Asamblea de Madrid, Ayuso y la portavoz de Vox, Rocío Monasterio, se enzarzaban en otra acalorada discusión, aparentemente a cuenta de la exhumación del dictador Francisco Franco. Monasterio acusó al Gobierno de Ayuso de ser "cómplice" de la inhumación y espetaba que la formación de extrema derecha se quedaba "solos frente al consenso progre". La respuesta de Ayuso a esta acusación se centró en recordar lo que para la presidenta ha supuesto una alianza entre sus socios y la izquierda.

"Ustedes se ponen estupendos, desde Vox, hablando de los principios, de los valores, de cómo hay que acabar con los totalitarios y con la supremacía progresista y a la primera de cambio, esta misma semana, ustedes me han dejado tirada en una comisión de investigación que esta gente va a poner", reprochó a Monasterio mientras señalaba a la bancada de la izquierda.

Los partidos tienen hasta este martes 29 de octubre para proponer su lista de comparecientes en la comisión. Se verá si la intención de Ciudadanos es apagar la crisis o reavivarla dependiendo del posicionamiento que fijen sus portavoces. Si el partido de Aguado mantiene su idea de permitir la comparecencia de Díaz Ayuso en el organismo fiscalizador, la crisis es impredecible. 

Además de la mesa de la comisión, también entra en juego la mesa de la Asamblea de Madrid que preside Ciudadanos y donde hay mayoría de las derechas. Es ahí donde el tripartito podría aliarse para impedir que la presidenta tenga que comparecer en comisión. Sin embargo, fuentes del parlamento autonómico y de Ciudadanos apuntan a que una maniobra de este tipo "es muy difícil de justificar" y podría tumbarse por el Tribunal Constitucional si algún partido lo denuncia. Llegado ese caso, Ayuso solo podría encomendarse a que los lentos tiempos de la justicia jueguen a su favor, ya que la comisión de investigación dudará hasta finales de 2020. 

"No ayuda mucho a la imagen del gobierno que haya un socio criticando a otro", decía este jueves el vicepresidente del Gobierno autonómico Ignacio Aguado en alusión a los reproches de la presidenta regional que le acusa de "deslealtad". "No sé muy bien a qué se refieren, la verdad. Yo estoy centrado en gobernar, tenemos muchos asuntos por delante. Ayer presentamos una iniciativa contra la violencia machista, en 60 días hemos puesto en marcha tres medidas que tienen que ver con la regeneración política, así que, pues no sé muy bien a qué se refiere la presidenta", manifestó Aguado en declaraciones a los medios.

La semana clave de la comisión coincidirá con la campaña electoral a unos días de que los españoles vuelvan a las urnas. La mesa de la comisión se reunirá en torno al 5 de noviembre, a cinco días de los comicios, y elaborará sus valoraciones de los candidatos propuestos: Más Madrid y Unidas Podemos ya han anunciado que entre sus peticiones estará Díaz Ayuso. La pugna por liderar la derecha en España es ahora cosa de tres, según los sondeos. Y Madrid es a la vez un escenario (con muchos taquígrafos) de esa batalla y el lugar donde el frágil equilibrio de las derechas le permite gobernar en una de sus instituciones con más presupuesto.

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