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Descubren los restos de una tortuga de más de 15 millones de años en unas obras del Ayuntamiento de Madrid

Los restos fósiles de la tortuga hallada en las obras del Cifse

Somos Madrid

27 de julio de 2026 14:20 h

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Las obras del nuevo aulario del Centro Integral de Formación de Seguridad y Emergencias (Cifse) del Ayuntamiento de Madrid han sacado a la luz un sorprendente vestigio del pasado de la ciudad: los restos del caparazón de una gran tortuga terrestre que vivió hace más de 15 millones de años, durante el Mioceno. El hallazgo se ha producido en las instalaciones municipales de la calle de Sepúlveda, en el distrito de Latina, y los fósiles ya han sido trasladados al Museo Arqueológico Regional de Alcalá de Henares para su estudio y conservación.

La vicealcaldesa y delegada de Seguridad y Emergencias, Inma Sanz, ha visitado este lunes las obras junto a la delegada de Obras y Equipamientos, Paloma García Romero, y ha explicado que el descubrimiento se produjo durante los trabajos de construcción del nuevo aulario. Sanz ha comparado el hallazgo con el que tuvo lugar durante las obras del parque de bomberos del centro logístico de La Atalayuela, donde aparecieron restos de un mamut. “En esta obra también ha aparecido un resto muy sorprendente, el caparazón de una tortuga de más de 15 millones de años, del Mioceno”, ha señalado.

La vicealcaldesa ha destacado además la profundidad a la que se encontraron los restos. “Es absolutamente sorprendente que una tortuga de más de 15 millones de años haya aparecido aquí, además a mucha profundidad, a muchos metros”, ha indicado. Según ha detallado, el ejemplar encontrado pertenece a la especie Titanochelon bolivari. Ahora serán los especialistas del Museo Arqueológico Regional quienes se encarguen de analizar los fósiles para determinar con mayor precisión su historia y qué información pueden aportar sobre el pasado de Madrid.

El hallazgo encaja, además, con un importante registro paleontológico que demuestra que el territorio que hoy ocupa Madrid estuvo habitado por tortugas terrestres de dimensiones muy diferentes a las actuales. Un estudio publicado en 2014 por investigadores de la UNED y de la Aristotle University of Thessaloniki, en Grecia, permitió reconstruir las características de las gigantescas tortugas que caminaron por Europa durante el Mioceno y otros periodos posteriores.

Aquellos animales pertenecían al género Titanochelon, que agrupaba a las grandes tortugas terrestres que habitaron Europa y el oeste de Asia desde hace aproximadamente 20 millones de años hasta hace menos de dos millones. Algunas podían alcanzar unas dimensiones extraordinarias: su caparazón medía entre uno y dos metros de longitud y sus extremidades eran especialmente robustas, cubiertas por grandes escamas osificadas que les proporcionaban una especie de coraza protectora.

El caparazón de la tortuga tiene más de 15 millones de años y pertenece al género 'Titanochelon bolivari'

Los investigadores llegaron a definir en aquel trabajo a Titanochelon bolivari, una especie española especialmente bien representada en las colecciones paleontológicas del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC). El estudio concluyó que se trataba de una especie diferente a las registradas en otros puntos de Europa y que los fósiles encontrados en España aportaban una información especialmente valiosa para conocer no solo su caparazón, sino también su cráneo y su esqueleto.

La investigación se apoyó en fósiles encontrados durante el primer tercio del siglo XX en diferentes regiones españolas y que permanecían sin revisar en las colecciones del MNCN desde la Guerra Civil. Los científicos comenzaron a recuperar y ordenar este material en 2005 y pudieron reconstruir buena parte de la anatomía de estas tortugas gigantes. La especie madrileña resultó ser, según aquel trabajo, la más representativa y abundante de las tortugas gigantes europeas.

El estudio también permitió aclarar la clasificación de estos animales. Hasta entonces, buena parte de las tortugas terrestres gigantes y medianas europeas se habían incluido dentro del género Cheirogaster, pero los investigadores concluyeron que este debía quedar restringido a una especie mucho más pequeña, de unos 40 centímetros, que vivió en Francia hace unos 35 millones de años. Las tortugas gigantes que habitaron Europa y Asia occidental entre hace unos 20 y dos millones de años pertenecían, en cambio, al nuevo género Titanochelon.

Madrid es, de hecho, uno de los territorios con un importante registro fósil de estos animales. Se han encontrado restos de tortugas en numerosos yacimientos de la región, algunos de ellos de gran relevancia histórica, como los situados en Vallecas, la Ciudad Universitaria o Alcalá de Henares. Los trabajos científicos desarrollados durante décadas han permitido reconstruir cómo era el entorno de la actual capital cuando todavía faltaban millones de años para que existiera la ciudad que hoy conocemos. Ahora, el caparazón encontrado en las obras del Cifse permitirá añadir una nueva pieza a ese enorme puzle paleontológico.

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