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Las enfermeras lanzan su #MeToo: "El paciente se tocaba por debajo de las sábanas mientras le ponía la medicación"

En redes se ha lanzado el #MeTooNURSE tras el #MeTooFISIO, en el que profesionales de la enfermería cuentan situaciones machistas que han vivido en un ámbito en el que el porcentaje de mujeres ronda el 85%

Pacientes que meten mano, abuso de poder de superiores y alusiones a las "connotaciones pornográficas que se les ha dado a las enfermeras" es lo que más se cuenta en los testimonios

La mayoría no quieren dar su nombre porque siguen trabajando en la sanidad pública y "no hay capacidad para decidir", por lo que piden protocolos a las instituciones

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Foto: Europa Press

Siempre han dicho que la enfermería es una profesión muy humana por tratar con personas y tiene que ser algo vocacional. Es cierto, debemos saber cómo tratar a cada paciente con el mayor respeto y delicadeza posible, porque aunque no queramos estamos invadiendo su intimidad. A nadie le gusta o le apetece estar ingresado en un hospital.

Me he lanzado a escribir mi experiencia porque las enfermeras somos también personas y queremos que nos traten bien y, al menos, con respeto.

Siendo alumna de prácticas un paciente sólo hablaba en inglés. Pedía continuamente hablar conmigo. Al principio pensaba que debido a la barrera idiomática. Pero luego me di cuenta de que era un paciente de los que no te respeta. En un momento, además de querer estar completamente desnudo y sólo tapado con las sábanas, comenzó a tocarse por debajo de ellas mientras le ponía la medicación. Me costó reaccionar. No me acuerdo de lo que fui capaz de decirle, pero bastantes emociones y complicaciones vive un enfermero como para tener además en la cabeza situaciones así. Lamentablemente también ocurren con los propios compañeros. Lo siento, no me vale una excusa del tipo "son muchas horas, tendré que tomarlo con humor". Es verdad que son muchas horas, pero eso no te da la libertad para tratarme como te parezca.

Os animo a que miréis lo que se ha escrito con #METOONURSE. Esto solo puede cambiar si cada uno pone de su parte. Sólo pensar si os gustaría que vuestra enfermera os tratara así, y os hiciera comentarios obscenos cuando te realiza una cura o pasa consulta. Cuida a tu enfermera igual que ella te cuida a ti.

Esperanza 

Ya desde Bachillerato, cuando se supone que tienes que elegir tu futuro, tuve que escuchar de compañeros comentarios como "yo te veo de enfermera…" o "uf, sí, sí, enfermera…". Mientras, me miraban con gesto pícaro o se reían entre ellos pensando en la fantasía pornográfica que a día de hoy sigue arrastrándose en nuestra profesión. Aún se les viene a muchos a la cabeza cuando en un ámbito lúdico-festivo respondo a la pregunta "¿a qué te dedicas?".

Pero esa visión de enfermería no se mantiene únicamente con gente ajena a la profesión y del lugar de trabajo.

Durante mi segundo año de prácticas yo tenía 20 años y el enfermero con el que me instaron a aprender unos 40. Un día, estábamos los dos solos escribiendo evolutivos en el ordenador. Él me puso su mano en mi pierna e iba subiendo la otra por mi muslo. Cuando conseguí reaccionar dejando a un lado la intimidación, me levanté y salí. Me agarró por los hombros y me metió las manos por debajo de la ropa. Yo le aparté y le dije que no. Eso fue lo máximo que me atreví a hacer. No hablé con ningún otro profesional para que me cambiara de enfermero por miedo. Al final del módulo de prácticas, ese enfermero se negó a evaluarme. No dio ningún motivo pero yo sabía que callaba un "como no has cedido, no hay nota".

Otra vez, ya trabajando, había un hombre muy enfermo con muy poca voz. Cuando fui a ver qué quería me acerqué bastante a la cama para que no tuviese que forzar. Me dijo que le dolía el final de la espalda. Al atenderle me tocó el culo mientras seguía diciendo con cara pícara "justo aquí". La auxiliar y yo nos quedamos de piedra. Ahí estábamos, yo con la mano de ese señor en mi culo, su mujer intentando mantener la cabeza gacha y la auxiliar viendo todo el panorama. Ninguna acertó a pararle los pies. Luego solo pensaba en que tenía que haber llamado al médico (un tipo fuerte y con mucho carácter) e invitar al paciente a que le indicase dónde le dolía del mismo modo que me lo había explicado a mí, a ver si se atrevía.

Son tres situaciones distintas en las que tanto mi rol como el del resto cambia, pero la definición es la misma: machismo. Desgraciadamente, podría contar muchas más. Muchas de nosotras nos sentimos culpables o impotentes porque no sabemos cómo reaccionar. Nos comemos la cabeza, nos sentimos mal, y nos cuesta entender que no somos nosotras las que tenemos que aprender a reaccionar, sino que son ellos (los agresores, los machistas, los abusones) los que tienen que aprender a cómo comportarse. Con las enfermeras, con las mujeres, con las personas.

Miriam

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