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Lexus LC 500 Cabrio: máximo lujo y elegancia para disfrutar a cielo abierto

Lexus LC 500 Cabrio.

Pedro Urteaga

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Hay coches que, aunque estén a la venta -eso sí, con cuentagotas-, parecen concebidos más para dar la razón al futurista Marinetti cuando afirmaba que “un automóvil rugiente, que parece correr como la metralla, es más bello que la Victoria de Samotracia”. Este podría ser el caso, sin duda, del nuevo Lexus LC 500 con carrocería descapotable, la cual da al conjunto una prestancia sin igual, además del placer que proporciona la conducción de un vehículo semejante, espectacular pero elegante y equipado además con un motor que efectivamente ruge, sin que nada se interponga entre el cielo y nuestras cabezas.

El LC 500 Cabrio, construido sobre la plataforma GA-L del Grupo Toyota, al que pertenece Lexus, está inspirado en un concept que también merece el calificativo de futurista, el LF-LC de 2012, y complementa al LC Coupe, que se vende desde 2017 pero solo en versión híbrida de 359 CV. Aquí se opta por un motor V8 atmosférico de 477 CV y sonido cautivador, y no se espera una variante híbrida por razones tanto de tipo de cliente -que en este caso busca justamente disfrutar de ese sonido excitante a cielo abierto- como estructurales, pues las baterías no encuentran acomodo entre las dos plazas traseras (testimoniales), el espacio destinado a la capota cuando se halla plegada y el maletero, también simbólico, de alrededor de 150 litros.

El motor de ocho cilindros en V va asociado una caja de cambios automática de 10 velocidades dotada de un sistema predictivo en curva que, en combinación con el diferencial autoblocante trasero de tipo Torsen, contribuye a asegurar una motricidad óptima incluso en la carretera más revirada. La aceleración hasta 100 km/h desde parado la completa el LC en menos de cinco segundos, que es lo que tarda el Coupe, y el consumo, sin ser moderado, tampoco resulta escandaloso: 11,7 litros/100 km en ciclo de pruebas WLTP. El escultural cabrio puede bramar cuando se mueve en los modos más deportivos de los cuatro disponibles (Sport y Sport +), pero también deslizarse casi en completo silencio, y conteniendo mucho el gasto de combustible, al adentrarse en una zona residencial.

Muchos elementos son privativos de esta versión por su carácter descapotable. Por ejemplo, la calefacción para el cuello, que forma parte de un sistema de climatización integral que comprende asientos, volante y habitáculo en general y funciona de manera automática y teniendo en cuenta no solo la temperatura exterior sino también si el vehículo circula abierto o cerrado. La capota, compuesta de cuatro capas para garantizar el aislamiento acústico y térmico, se abre en 15 segundos y se cierra en 16, operaciones ambas que pueden realizarse en marcha por debajo de 60 km/h.

Equipamientos al nivel de una versión tan exclusiva

El spoiler trasero tiene un diseño específico que se inscribe en el amplio trabajo aerodinámico que precisa el desarrollo de un cabrio, equiparable al de refuerzo estructural, que aquí incrementa el peso total en unos 100 kilos en comparación con el Coupe y gracias al cual los ingenieros de Lexus han podido combinar un chasis rígido con unas suspensiones -de tipo adaptativo variable- confortables. La ausencia de techo ha obligado a agrandar el tamaño de los airbags laterales y, por supuesto, las barras antivuelco se despliegan en centésimas de segundo en caso necesario. El LC 500 Cabrio dispone también de capó activo, capaz de elevarse unos centímetros para atenuar las lesiones del peatón en un eventual atropello.

El equipo de sonido de lujo, de Mark Levinson, está dotado de 13 altavoces y se ha preparado expresamente para ser disfrutado tanto con la capota abierta como plegada. A propósito de sonidos, el deleite que regala el rugido del motor V8 se ve reforzado por algunas trampas debidas a la electrónica. Para aumentar la sensación de deportividad, el sistema ANC (Active Noise Control, o control de ruido activo) reproduce el sonido de la admisión del motor por los altavoces, del que Lexus dice que, «combinado con aislamiento acústico y técnicas de absorción, suprime ruidos no deseados y frecuencias de sonido desagradables». El coche cuenta también con un dispositivo de válvulas para controlar la cantidad de ruido que emiten los escapes, y el equipo de audio modifica automáticamente la ecualización según se circule descapotado o no.

Todos los equipamientos mencionados en el artículo, junto con las llantas de 21“ de diseño exclusivo, el deflector trasero, el head-up display o el cuadro de instrumentos de 8” con tratamiento especial antirreflejos, están incluidos en el único acabado (Luxury) con que el coche llega a Europa, a un precio de 155.000 euros y con las unidades limitadas a 20 (1 o 2 en España). Producido, como se ve, casi artesanalmente en la planta de Lexus en Motomachi, donde más número de maestros takumi supervisa la exquisita fabricación del modelo, el LC 500 Cabrio está ya a la venta, aunque las primeras entregas -o entrega, en singular- no tendrán lugar hasta finales de año.

La carrocería está disponible en 12 colores, tres de ellos nuevos con respecto a la gama del Coupe, y la tapicería, en tres: negro, rojo y canela. La capota es negra salvo en la serie especial de lanzamiento denominada Regatta Edition, que la lleva en el mismo azul vivo del resto del coche y que se puede apreciar en las imágenes que ilustran este texto. Esta edición limitada también a 20 unidades está inspirada en la náutica y lleva el exclusivo interior en color blanco. Cuesta 165.000 euros.

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