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MOTOR

Hyundai y Kia desarrollan la primera transmisión con función predictiva según el entorno

La tecnología puede seleccionar automáticamente la marcha que resulta óptima en cada momento tras identificar las condiciones de la carretera y del tráfico

El sistema de Hyundai y Kia conecta una serie de tecnologías de la información y la comunicación al cambio de velocidades.

El sistema de Hyundai y Kia conecta una serie de tecnologías de la información y la comunicación al cambio de velocidades.

En los últimos años, la industria del automóvil nos ha mostrado prodigios que hubieran sonado a ciencia ficción hace solo una década. Tras los asistentes predictivos de eficiencia, que anticipan la respuesta del motor y otros parámetros del coche en función del tipo de terreno y del tráfico que se va a encontrar, y los dispositivos que indican la velocidad óptima para pillar -idealmente- todos los semáforos de la ciudad en verde, ahora llega una transmisión dotada de función predictiva que busca ofrecer la máxima comodidad y reducir todo lo posible el consumo del vehículo.

El sistema desarrollado por Hyundai y Kia toma como punto de partida una serie de tecnologías de la información y la comunicación (TIC, por sus siglas en inglés) a las que se conecta el cambio de velocidades, de tal manera que el coche en el que se instala puede seleccionar automáticamente la marcha que resulta óptima en cada momento tras identificar las condiciones de la carretera y del tráfico. Las dos marcas del consorcio automovilístico coreano planear introducir esta tecnología en sus futuros modelos.

El tipo de cambio de marchas conectado a las TIC utiliza un software inteligente en la unidad de control de la transmisión (o TCU), encargada de recoger e interpretar en tiempo real la información que le suministran aquellas tecnologías, incluidos la navegación 3D equipada con la cartografía precisa de la carretera, las cámaras que equipe y los radares de los que se sirve el control de crucero inteligente.

Entre los datos del navegador 3D se hallan la elevación del terreno, su pendiente, las curvas del trazado y otros condicionamientos de la vía, además de la situación actualizada del tráfico. El radar detecta la velocidad y la distancia con relación a otros vehículos, y una cámara orientada hacia delante proporciona información sobre el carril. Con todos estos datos, la centralita TCU elabora un algoritmo de inteligencia artificial que le permite predecir el escenario para el cambio óptimo de marcha en función de las condiciones de conducción.

Para no perdernos en abstrusos conceptos técnicos, lo que hace la tecnología de Kia e Hyundai es, por ejemplo, desembragar el motor temporalmente cuando anticipa una desaceleración relativamente larga y el radar no detecta irregularidades de velocidad por parte del vehículo que circula delante. De ese modo mejora la eficiencia en el consumo de combustible.

Si se requiere una aceleración rápida para acceder con seguridad a una autopista, el sistema selecciona por sí solo el modo Sport, y después de incorporarse al tráfico, vuelve automáticamente al modo de conducción normal para no gastar más carburante del necesario. De esta manera se garantizan tanto la seguridad como la eficiencia.

Cuando el vehículo con este dispositivo incorporado se probó en una carretera de muchas curvas, la frecuencia de los cambios de marcha se redujo aproximadamente un 43% en comparación con los demás coches. Como consecuencia, la frecuencia de utilización de los frenos bajó también un 11%, con lo que se minimizó la fatiga del conductor y el desgaste de los frenos.

Por su parte, el freno motor se aplicaba automáticamente al levantar el pie del pedal del acelerador y al detectar badenes, pendientes y los cambios en el límite de velocidad que se avecinaban en la vía. Las modificaciones en la distancia con el vehículo precedente eran observados por el radar delantero con el fin de escoger de forma automática la marcha más indicada, lo cual hacía más grata la experiencia de conducción.

No cabe duda de que avances como el aquí reseñado van conformando el futuro de la conducción crecientemente automatizada. Esta transmisión conectada a tecnologías de información y comunicación ayudará sin duda a mejorar tanto la eficiencia de los vehículos como la propia comodidad y sensación de bienestar del conductor y sus acompañantes.

Hyundai y Kia pretenden evolucionar esta tecnología para hacerla más inteligente y capaz, por ejemplo, de comunicarse con los semáforos (como apuntábamos al principio del artículo) mediante enlace LTE o 5G. También aspiran a que pueda anticiparse al comportamiento de los demás conductores. En este último caso, el perfeccionamiento de los cambios de marcha redundaría además en un beneficio de seguridad que siempre es bienvenido.

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