Un huerto urbano en un entorno rural: la plataforma artística AADK en Blanca planta un 'Bosque de Saberes'
AADK Spain, plataforma de artistas que desde 2012 desarrolla un programa de residencias situadas, ha invitado a Marco Ranieri e Irene Trapote a crear un bosque comestible en el entorno urbano de Blanca, un proyecto que propone repensar la relación entre arte, agricultura y comunidad. Además, cuenta con el asesoramiento de Felix Soriano, ingeniero medioambiental, y Paloma Zamora, facilitadora y mediadora experta en procesos participativos y cogobernanza. El próximo sábado 20 de junio, en el corazón del Valle de Ricote, se dará la bienvenida al verano en un huerto urbano ecológico que nace como “un espacio de encuentro entre comunidades humanas y más-que-humanas”.
Este lugar surge de la necesidad de generar “nuevos vínculos con nuestro entorno a través del arte”: vínculos con los vecinos y vecinas, con la memoria del territorio, con las plantas, con los ciclos naturales y con los saberes que durante generaciones han construido la identidad de este paisaje.
“Al adentrarnos en la historia y el presente del Valle de Ricote surge una pregunta: ¿qué sentido puede tener un huerto urbano en un entorno tradicionalmente rural? Las respuestas son múltiples”, se plantean desde AADK en una nota de prensa.
Por un lado, la agricultura tradicional ha experimentado una “profunda transformación” durante las últimas décadas. Los métodos industriales han sustituido progresivamente muchas prácticas vinculadas al cuidado del suelo y al equilibrio de los ecosistemas, mientras que “la lógica de un mercado globalizado ha debilitado los modelos de producción y consumo de proximidad, afectando especialmente a los pequeños agricultores”. Paralelamente, las nuevas generaciones se han ido alejando de los conocimientos vinculados a la tierra, hasta el punto de que algunos saberes cotidianos del mundo rural comienzan a desaparecer.
“Nuevas formas de imaginar futuros posibles”
Frente a estas transformaciones, muchas prácticas artísticas contemporáneas han encontrado en las preocupaciones ecológicas y sociales de nuestro tiempo un espacio de investigación y creación. El arte medioambiental, relacional y comunitario plantea “nuevas formas de estar juntos y de imaginar futuros posibles”.
El Bosque de Saberes responde a esta inquietud. “No se trata únicamente de crear un huerto para producir alimentos, sino de generar un espacio de relación con la vida. Un lugar de convivencia entre generaciones donde intercambiar conocimientos y perspectivas; un ecosistema compartido con plantas espontáneas que atraen polinizadores, árboles que ofrecen fruto y sombra, y espacios donde reunirse, conversar y aprender”.
Este bosque funciona como un lugar para recuperar “saberes, patrimonio inmaterial y memoria paisajística; un espacio donde reflexionar sobre soberanía alimentaria, colaboración entre especies y otras formas de entender nuestra relación con el entorno, más allá de la lógica de explotación y competencia”.
Aquí el arte trasciende el objeto como producto para convertirse en “un activador de conciencias y un generador de experiencias compartidas”. Un arte que sitúa “los cuidados, la belleza y las relaciones en el centro de nuestra manera de habitar el mundo”. La celebración culminará con la puesta de sol y la degustación comunitaria de los primeros frutos de este bosque.
Desde AADK reivindican “una cultura contemporánea situada en los entornos rurales: espacios de transformación, aprendizaje e intercambio donde los saberes campesinos y las prácticas artísticas de vanguardia puedan encontrarse y retroalimentarse. Lugares desde los que imaginar un futuro esperanzador y construir un presente basado en una mayor sensibilidad hacia todo aquello que nos rodea”.
0