Cinco hombres, un destino y el Mar Menor.

Pablo Casado, Pedro Sánchez, Santiago Abascal, Pablo Iglesias y Albert Rivera posan antes del debate a cinco.

Media hora antes de empezar el esperado debate, me llega un mensaje al móvil: "PP y Ciudadanos entregan 5 alcaldías a Vox: Albatalía, Guadalupe, Aljucer, San Pio y Santo Angel". La primera en la frente. De confirmarse, lo de Ciudadanos es ya difícil de entender.

Ya sólo falta para que me den la noche, que tampoco ninguno se acuerde del Mar Menor y de los parientes muertos de Nemo y Dory.

El debate no ha defraudado, meter en una habitación tanta testosterona junta es un riesgo demasiado alto.

Cuando ha levantado un trozo de adoquín Albert Rivera, nada más empezar, he pensado que la noche se le iba a hacer larga a Pedro Sánchez. Menos mal que lo ha guardado enseguida. Me he acordado de aquel anuncio 'Todos contra el fuego'.

Cuando en su segunda intervención, Rivera ha sacado un 'rollo de papel de cocina', he pensado en qué momento iba a aparecer Lucas, el perro que se ha hecho famoso, del atril naranja. Que digo yo, qué culpa tiene Lucas de tener un jefe así. Algún asesor tendría que haberle dicho a Rivera que Torra no estaba.

A Pablo Casado le ha traicionado el subconsciente, ¿o no?, como diría M. Rajoy, recordándole a Rivera que no se equivocara de diana, que allí habían ido a a 'dispararle' al alto. Por cierto, no sé si fruto de los nervios, pero sus interrupciones constantes, principalmente al candidato socialista, le resta seriedad.

Abascal lo tiene claro: mensajes sencillos, simples y directos. Sabe que su electorado no quiere florituras ni algoritmos, blanco y en botella. Fuera Autonomías, aunque viven de ellas. Hasta el propio líder de Vox ha vivido de ellas, y muy bien por cierto. "Haz lo que digo, no lo que hago" dice el dicho popular. Sabe que la inmigración le va a dar muchos votos. Entre col y col, inmigrantes.

Pablo Iglesias ha vuelto a sacar una buena nota. Lo que muchos no llegan a entender es por qué el líder morado cuando va a casa esa flexibilidad se convierte en intransigencia.

Y Pedro Sánchez lo dijo. Por fin, alguien se acuerda del Mar Menor. La laguna también existe.

Nadie más tuvo una palabra para el mayor desastre medioambiental de este país en los últimos años. Una pena. Casado, eso sí, al final dijo que el Mar Menor es un problema que deben resolver otros.

Las expectativas eran altas, de hecho, los especialistas dicen que mucha gente decidiría el sentido de su voto tras ver el debate.

¿Quién ganó?, cada partido dirá que sin duda que el suyo. Pero quizás fuera mejor decir quien perdió. Y aquí hay varios perdedores, pues no sólo el presidente en funciones ha salido prácticamente ileso de todas las 'balas' que le han disparado, sino que ha salido fortalecido, y algunos han perdido la oportunidad de poner sobre la mesa su propuesta de gobierno. Ha ganado Errejón, me dice un amigo por Whatsapp.

El jueves, la Sexta hará un debate sólo de mujeres. Dos Montero, la ministra de Hacienda y la portavoz de Unidas Podemos, Ana Mato (PP), Inés Arrimadas (Cs) y Rocío Monasterio (Vox), que imagino no hablará de su oscuro pasado como arquitecta y promotora. Una pena. Me refiero al debate, sobre todo porque mucha gente la percibe como uno de segunda división, ¿verdad Santiago?

Menos mal que Lucas no apareció, y sí el Mar Menor.

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Publicado el
5 de noviembre de 2019 - 06:00 h

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