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Un tránsfuga de Ciudadanos dimite como consejero en Murcia para arrebatar el control del grupo parlamentario a los fieles a Arrimadas

Francisco Álvarez en una imagen de archivo.

Francisco Álvarez ha presentado su dimisión de la cartera de Empresa y Universidades y es el nuevo portavoz del grupo parlamentario de Ciudadanos en la Asamblea Regional, mientras que la coordinadora regional, Ana Martínez Vidal y el antiguo portavoz, Juan José Molina, han sido apartados de todas las comisiones de investigación de la Asamblea, salvo una. Martínez Vidal se mostraba el martes pasado segura de que ningún tránsfuga podía tomar la portavocía del grupo, alegando un conflicto entre “Ejecutivo y Legislativo”, al ser todos éstos consejeros. Álvarez ha durado tres semanas al frente de la Consejería. “Nosotros hemos dicho que era inaceptable, pero ellos han aducido que había que votarlo, y ha salido adelante con la abstención de Castillo”, ha matizado Molina.

Álvarez, como nuevo portavoz, pasará a formar parte de la Junta de Portavoces, la cual tiene la potestad de controlar la actividad que se desarrolla cada semana en la Cámara. De modo que de ahora en adelante, el exconsejero de Empleo votará en nombre de los seis diputados del fragmentado y destruido grupo naranja: su adhesión incondicional a las decisiones del grupo popular para marcar el paso de la Asamblea está garantizada.

Por primera vez desde del 18 de marzo durante una hora, los seis miembros del resquebrajado grupo parlamentario de Ciudadanos en el Parlamento murciano se han vuelto a ver las caras: Martínez Vidal y Molina por un lado; Isabel Franco, Francisco Álvarez y Valle Miguélez, que firmaron el documento de la moción de censura un día y juraron su cargo de consejeros en el Gobierno popular al siguiente y, entre ellos, jugando un papel clave, Alberto Castillo, el presidente de la Cámara, cuya decisión ha sido trascendental en el devenir de la reunión y del grupo parlamentario. Entre todos ellos, en un ambiente tenso, sin mediar palabra, ha aparecido un invitado extra que ni Martínez Vidal ni Molina esperaban: un notario, con su acta, dispuesto a firmar las decisiones que los tres expulsados ya llevaban en la cabeza cuando convocaron la reunión.

La abstención de Alberto Castillo, decisiva

Alberto Castillo, con su abstención, ha favorecido la aprobación de cualquier propuesta por parte de los tránsfugas: “Con la abstención de Castillo también nos han sacado de todas las comisiones, y han aprobado un nuevo reglamento del grupo parlamentario”, ha dicho Molina, incrédulo en el atril de la sala de prensa.

El notario, tras todas las votaciones, ha firmado el acta, y todos han abandonado la sala, por grupos diferenciados. Primero han salido Martínez Vidal y Juan José Molina, juntos, a paso ligero, sonrientes y aparentemente tranquilos. Luego ha abandonado la sala Alberto Castillo, solo, más pausado, con la mirada clavada en el suelo. Un minuto más tarde salían Valle Miguélez junto al nuevo portavoz, Álvarez, y el notario, rumbo a la oficina del grupo. Isabel Franco ha preferido la discreción, y ha abandonado las dependencias de la reunión por la puerta de atrás, por un ascensor recóndito, en una esquina.

“Esta situación hace que este gobierno tenga una legitimidad más que cuestionable. Hay un grupo de expulsados de Ciudadanos que pretenden controlar el grupo parlamentario de nuestro partido. Para justificar esta barbaridad, han inventado un concepto nuevo: el partido tránsfuga, que se pasa por el forro su firma, es un esperpento inaceptable”, ha transmitido Molina, que ha asegurado contundentemente que van a tomar las decisiones legales y las alegaciones pertinentes y, si todo saliera adelante, llevarán a cabo “decisiones”, dejando entrever el posible traspaso de éste y de su compañera al grupo mixto.

“Alberto Castillo ha sido absolutamente impresentable, ha propiciado que un tránsfuga expulsado del partido ahora sea el portavoz del grupo parlamentario”, ha concluido Molina. Acto seguido, Martínez Vidal ha tomado la palabra, delante del micrófono, y ha manifestado su perplejidad al ver, tras llegar a la reunión, al notario junto a los tres expulsados. “No sabíamos que iba a haber un notario. No nos permitían hacer recesos, ni estudiar el nuevo reglamento que han presentado, el notario ha levantado el acta, y ha concluido la reunión”. “Han secuestrado el grupo parlamentario. El partido ha pasado de tener 16 diputados a tener 23, tres de Vox y cuatro de Ciudadanos. Esta es la democracia de la Región de Murcia”, ha concluido la líder naranja.

Fuentes cercanas a Ciudadanos han confirmado a este medio que, esta misma mañana, la dirección nacional ha contactado con Castillo para asegurar cuál era su postura de cara a la reunión. Éste les ha transmitido que Molina seguiría al frente de la portavocía, pero su abstención ha precipitado justo lo contrario. Estas fuentes admiten la posibilidad real de que Alberto Castillo reciba un expediente y también sea expulsado de la formación naranja.

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