Mestizaje contra la Murcia racista e islamófoba
Cuatro mujeres y dos niños han muerto en crímenes machistas esta semana en España. Las heridas de Salma todavía sangran. Pero todo el espectro político desde la derecha a la izquierda concluye que el principal problema que tienen las mujeres de este país es el burka, una prenda que no vemos en nuestras calles porque no hay mujeres que la lleven. Déjenme que les insista, relean esta frase las veces que sean necesarias: en la Región de Murcia no hay burkas, en Afganistán sí.
Piensen un poco: se está pontificando y debatiendo sobre un problema que no tenemos, que se lo ha inventado la ultraderecha neofascista para criminalizar a todas las mujeres y hombres que creen en Allah, para convencernos de que el islam en España debe ser rechazado y atacado por todos los medios, también por los medios de comunicación.
Todo ello adornado por telepredicadores y radiopredicadores del fascismo patrio, que un día sí y otro también atribuyen al Corán todos los males de la humanidad, incluida la violencia contra la mujer.
Relean también esta frase: el islam es paz y promueve la paz. A poco que se acerquen a él, y lo tienen fácil por la cantidad de vecinos musulmanes que nos rodean, lo podrán comprobar.
Sabed, todas las personas que apoyáis la prohibición del burka, que estáis alimentando la guerra cultural fabricada por Vox y otros elementos fascistoides para complicarle la vida cada día a los más de dos millones y medio de musulmanes españoles.
No es que hayáis comprado el marco al partido del odio, sino que habéis colgado el cuadro entero en el salón de vuestras casas. Dicho lo cual, exhibiréis la medalla de la salvación de la mujer musulmana a la que en realidad estáis condenando, pero los votos se los llevará Vox, gracias, en parte, a vuestro inestimable apoyo.
La pronunciación de la palabra “burka” resuena mucho más y queda mejor para fomentar el pánico al musulmán que “nicab”. Sí que puede haber alguna mujer con “nicab” en la Región, posiblemente no más de una quincena, el 0’001 por ciento de la población.
Y en el supuesto de que haya mujeres que por voluntad propia quieran vestir “nicab”, ¿qué hacemos, nos olvidamos de su derecho a hacerlo? ¿De verdad creéis que vais a salvar la vida a ese 0’001 prohibiéndole su vestimenta? Ya os adelanto que no, conseguiréis lo contrario, y estigmatizaréis de por vida, por imposición legal, a todas las mujeres musulmanas, lleven “nicab”, “hijab”, “burkini”, o no.
La islamofobia, el racismo, es tan profundo y arraigado en esta Región, que las chicas musulmanas, y también los chicos, lo empiezan a notar en el colegio, después en el instituto, y por supuesto, en la universidad. Muchas de nuestras y nuestros docentes no están educadas en la diversidad, no tienen ni idea de lo que es el islam, y lo que es peor, les importa un bledo.
En las aulas de la Región de Murcia se amenaza a alumnas con suspensos si no se quitan el hijab (y se cumple la amenaza), se dice en clase que el profeta era un terrorista sanguinario (y se sanciona a la alumna que lo denuncia, no a su profesora), y se espeta a quienes van a la mezquita en Ramadán: “parecéis todos terroristas”. Si eso pasa en un entorno educativo, pueden imaginar las escenas diarias que mujeres musulmanas sufren en la calle.
Los primeros insultos después de mi intervención del pasado lunes en Telecinco me llegaron de personas que se autodenominan socialistas. Después se sumaron los de Vox, con exactamente los mismos argumentos. Por suerte todavía queda gente en el PSOE y a su izquierda que entiende lo que estoy diciendo.
Ya tenemos bastante fascismo, racismo e islamofobia en una Región como Murcia con un gobierno que permite el señalamiento, persecución y reclusión en el monte a menores de edad extranjeros no acompañados; que elimina un Programa de Lengua Árabe y Cultura Marroquí en contra de la voluntad de docentes y familias; que no apoya a menores murcianos de origen magrebí que son tachados de delincuentes en Torre Pacheco; que tiene un presidente excluyente, incapaz de felicitar el Ramadán a los 150.000 musulmanes que forman parte de lo que él llama la mejor tierra del mundo; y que ahora se opone al proceso para regularizar, normalizar, la vida de personas que llegaron del extranjero y están sobreviviendo esclavizadas en la economía sumergida sin dignidad ni futuro. El PP ya ha igualado a Vox en racismo e islamofobia, ahora está empeñado en adelantar por la derecha al partido del odio.
Si hay una esperanza en la Región de Murcia es que el mestizaje vaya a más, que el curso natural de la vida nos lleve a mezclarnos y aprender unas de otras, a unirnos ante quienes quieren romper la convivencia desde unas instituciones públicas cargadas de fascismo, racismo e islamofobia. Unas instituciones que juntas tenemos que aspirar a cambiar. Con políticas, desde dentro, y en las calles, cada día, porque tenemos la razón y los derechos humanos de nuestra parte.
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