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Piden 180 años de cárcel para un profesor en Navarra por grabar a mujeres y acceder a las redes sociales de sus alumnas

Palacio de Justicia de Navarra.

Rodrigo Saiz

Pamplona —

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Un antiguo profesor de 39 años del instituto de la localidad navarra de Zizur, ahora de baja en otro destino, se enfrenta a una petición de pena de 180 años de cárcel por haber grabado a mujeres en baños y probadores de ropa y por acceder sin consentimiento a las redes sociales de más de una veintena de sus alumnas, menores de edad, para descargarse fotografías. Se le imputan delitos contra la intimidad, de posesión de pornografía infantil, así como de su elaboración, ya que utilizó herramientas de inteligencia artificial para modificar imágenes de sus alumnas y desnudarlas.

Durante el juicio, que se ha celebrado esta semana en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Navarra a puerta cerrada, el acusado ha reconocido haber cometido los delitos de violencia sexual a más de 40 mujeres, pero según informa 'Diario de Navarra', ha negado haber hecho uso de la inteligencia artificial para modificar las fotografías. Asimismo ha reunido 273.000 euros para indemnizar a las víctimas y tratar de que se le aplique una rebaja de la pena.

Según recoge la Fiscalía en su escrito de acusación el docente, que está diagnosticado de un trastorno del control de los impulsos en la esfera sexual, centrado en la actividad de observar la vida de los demás, cuadro que afectaría de forma leve-moderada a sus capacidades intelectivas y volitivas, sobre la base de una personalidad con tendencias obsesivas, fue descubierto en el 2023 por una vecina que observó que le estaba grabando a través de un dispositivo que colgaba de su fachada con una cuerda mientras ella “se encontraba dentro desarrollando de su dormitorio escenas privadas y cotidianas de su vida, tales como vestirse después de salir de la ducha, estar en pijama o en ropa interior”.

La mujer llamó a la Policía, que tras comprobar en un dispositivo de vigilancia cómo grababa de nuevo a su vecina, le detuvo y se incautó de su ordenador y teléfono móvil, así como de la cámara con la que grababa y la tarjeta de memoria. En el análisis de estos dispositivos se encontraron una gran cantidad de archivos obtenidos de grabaciones, además de a la denunciante, a otra vecina, así como a varias mujeres en probadores de ropa de distintos establecimientos comerciales. También se encontraron grabaciones que el encausado obtuvo de uno de los baños del centro escolar en el que trabajaba, en Zizur, y al que solo podía acceder el personal docente.

Además de estas grabaciones, según detalla la Fiscalía, el acusado, que impartía clases en cursos que van desde 3º de la ESO hasta 2º de Bachillerato, aprovechó su condición de docente para, “utilizando los datos personales de las menores a los que tenía acceso por ser su profesor”, acceder de manera ilícita a sus cuentas de redes sociales como Instagram o Snapchat. “Con el fin de vulnerar su intimidad el acusado se apoderó, sin su conocimiento ni su consentimiento, de las claves de acceso de los correos electrónicos y cuentas de las redes sociales y aplicaciones de las menores causándoles un innegable perjuicio al acceder así de forma indiscriminada, a todos los archivos y fotos privadas, que éstas tenían allí guardadas”, añade el escrito de acusación.

El profesor incluso había logrado hacerse con fotografías que sus alumnas tenían guardadas, pero que nunca habían sido publicadas o que fueron tomadas “en clase de manera clandestina” por el acusado. El profesor modificó mediante herramientas de inteligencia artificial algunas de estas imágenes para “representarlas desnudas” con “una finalidad sexual y lasciva”. En total, en su teléfono móvil, se encontraron 25 cuentas de Instagram de sus alumnas y que tenía instaladas “sin autorización ni consentimiento” de sus titulares. No se han encontrado evidencias de que el profesor pudiese haber compartido las imágenes con otras personas.

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