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PNV defiende los "acuerdos" de "convivencia o presupuestarios" para "despejar amenazas totalitarias"

Mediavilla dice que Vox es "la marca española de la ultraderecha mundial" y su "falso mensaje puede afectar a todos", incluido Euskadi

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PNV defiende los "acuerdos" de "convivencia o presupuestarios" para "despejar amenazas totalitarias"

El responsable de Política Institucional del PNV, Koldo Mediavilla, ha defendido la necesidad de alcanzar acuerdos entre diferentes, "grandes o pequeños, de convivencia o presupuestarios" para "tejer confianzas y despejar amenazas totalitarias".

En un artículo publicado en su blog, recogido por Europa Press, el representante jeltzale analiza los resultados de las elecciones andaluzas celebradas el pasado domingo y acusa a Vox de ser "la marca española de la ultraderecha europea y mundial" e incide en que su "mensaje falso puede afectar a todos", también en Euskadi y Catalunya.

Tras sostener que el "susto" ha sido "mayúsculo porque si bien todo el mundo coincidía en apuntar a la notoriedad de Vox en las elecciones andaluzas, nadie pensaba que su irrupción fuera tan potente ni que contara con casi 400.000 votos", Mediavilla advierte de que los componentes de la formación liderada por Santiago Abascal militaron en el PP y muchas de sus reivindicaciones "se las escuchamos también a Maroto, Ruiz Gallardón, Vidal Cuadras, Mayor Oreja, Esperanza Aguirre o al mismísimo José María Aznar".

"A lomos de un caballo y con la banda sonora del 'Señor de los Anillos', Abascal y los suyos tiraban de épica para anunciar el inicio de la reconquista y emulando a la publicidad presidencial de Trump fijaba su objetivo de 'Volver a hacer grande a España'", indica, para añadir que se trata de un marketing político "sencillo pero eficaz, directo, sin matices y buscando culpables directos a los problemas sociales".

A su juicio, Vox "no es el postfranquismo" ya que tal componente tiene sus organizaciones tradicionales en la Falange o en los círculos fascistas, así como tampoco es la Fundación Franco.

"Abascal no es Blas Piñar. Es otra cosa. Es la acerada imagen de un PP escorado. Es una mezcla de Mayor Oreja, de Gallardón, de Esperanza Aguirre, de Vidal Cuadras, de María San Gil o Maroto. Es una especie de radical con pistola al cinto", critica.

En este sentido, considera que todos ellos llevaban un tiempo camuflados, "integrados en el paisaje de un Partido Popular en que cabía todo el mundo, desde los liberales conservadores hasta los neofranquistas".

"EMERGER CON FIRMA PROPIA"

"La cuestión es que ahora, esa derecha extrema ha decidido emerger con firma propia. Lo ha hecho aprovechándose de la coyuntura y libres de la tutela de un partido común que durante años se había preocupado de mantener las filas prietas. Rajoy, en privado lo advertía. El problema del PP no era Ciudadanos sino Vox. Sabía lo que decía aunque nadie le entendía", incide.

Por todo ello, cree que Vox es "la marca española de la ultraderecha europea y mundial, una formación supremacista que busca culpables a los males sociales que afectan a las democracias occidentales".

"Y los culpables siempre son los demás. Los diferentes. Los inmigrantes. Los que no comulgan con su totémica idea de estado-nacional (la España una, grande y libre). Los diferentes. En género. En derechos. En valores. Los que se sienten amenazados y tratan de imponer su supuesta supremacía. De raza. De credo. De nacionalidad", expresa.

En este contexto, advierte de que Vox es "la respuesta simple del ajuste de cuentas, de la ley de la selva, y la contundencia de ese mensaje falso puede afectarnos a todos". "También en Euskadi y en Catalunya donde la crispación y el enfrentamiento parece subir de temperatura en los últimos tiempos", lamenta.

Para Mediavilla, al igual que la extrema derecha francesa, "la española puede nutrirse de votantes de procedencia izquierdista", de tal forma que su capacidad de crecimiento "dependerá proporcionalmente de los errores o aciertos con los que las formaciones democráticas se enfrenten a ella".

"Reaccionar indignados con manifestaciones en las calles es un craso error. Mejor haber convencido a los que no fueron a votar para que lo hicieran que arengar ahora que las urnas han hablado", argumenta.

Por último, considera que del resultado de las elecciones andaluzas se deben extraer conclusiones como que la voluntad del electorado es dinámica y "no hay feudos ni graneros de voto que perpetúen opciones de gobierno".

"En segundo lugar, que una formación política con vocación de pervivencia, debe permanecer alerta al sentimiento social de la gente... Y que frente a los problemas y las dificultades, es mejor buscar acuerdos que culpables. Acuerdos entre diferentes para tejer confianzas y despejar amenazas totalitarias. Acuerdos grandes o pequeños. De convivencia o presupuestarios. Acuerdos que nos permitan a cada cual, con respeto, vivir y avanzar lejos de la confrontación y de las tentaciones de imposición", finaliza.

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