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¿Qué está pasando en el Instituto Foral de Bienestar Social?

Los trabajadores del IFBS que desarrollan un encierro protesta desde hace casi cuatro meses exigirán en el pleno de Juntas Generales la dimisión de la diputada Marta Alaña.

No es el único frente abierto en el departamento foral que arrastra, además del de las residencias de mayores, otros conflictos denunciados por todos los sindicatos en bloque.

Los afectados reclaman la apertura de una mesa de diálogo en la que todos los agentes implicados analicen "la deriva hacia un modelo de mera beneficencia que han tomado los servicos sociales". 

Trabajadores de las residencias de mayores recogen firmas de apoyo en las calles de Vitoria.

Trabajadores de las residencias de mayores recogen firmas de apoyo en las calles de Vitoria.

Al Instituto Foral de Bienestar Social de la Diputación alavesa que, a lo largo de las últimas décadas, ha sido referente en cuanto a la calidad y atención prestada, se le mutiplican las denuncias y revueltas laborales y se cuestiona a diario el modelo de gestión instaurado por el Gobierno del PP. Desde el otoño del pasado año arrastra un último conflicto que se suma a otros frentes abiertos en los centros de menores o en la asistencia domiciliaria: el de los trabajadores de las residencias de mayores. El enfrentamiento des estos empleados con la dirección del departamento de Bienestar Social ha desembocado en una petición de dimisión de la diputada foral, Marta Alaña, que exigirán en una próxima comparecencia en las juntas generales de Álava. 

Este grupo, de unos 200 trabajadores, desarrollan un encierro protesta en las instalaciones de la residencia Txagorritxu desde hace 80 días. Su lucha, que se inició por discrepancias sobre un sistema de rotaciones y un calendario laboral "impuestos sin opción alguna a negociación desde gerencia" ha dado un giro. No solo está en juego una metodología de trabajo que consideran del todo inadecuada tanto para los trabajadores como de cara a la atención prestada a los usuarios sino que, a su juicio, el sistema de protección social, modélico en Álava hasta hace pocos años, se desmorona.

Los trabajadores han hecho saltar las alarmas y han salido de nuevo a las calles de Vitoria para dar a conocer a la sociedad la situación. "Le tenemos que poner remedio a este desmantelamiento de los servicios sociales. Es parte de nuestro deber como trabajadores al servicio de la ciudadanía. Debido a este conflicto se han acercado a nosotros muchos trabajadores de los servicios sociales y todos comparten la misma preocupación, la deriva hacia un modelo de mera beneficencia a la que nos llevan con las directrices impuestas desde el Departamento. Esta institución es de todos los ciudadanos así como todos sus servicios. No pueden venir unos políticos que están de paso y desmantelar lo que hemos construido gente que llevamos 25 años o más de trabajo y que además funcionaba", declara Isabel Moreno, trabajadora de una residencia y delegada sindical de CCOO. Moreno reclama a la gerencia un mínimo de autocrítica. "Están recibiendo quejas continuas desde diferentes áreas. Constatan un mal funcionamiento de los servicios por la presión que sentimos los trabajadores y trabajan con datos sobre el índice de participación en las huelgas y paros. ¿Nada de eso sintomático para ellos?.".

Paros secundados por el 78% de la plantilla 

Además de esa reivindicación de fondo, sobre la mesa continúan temas acuciantes como su encierro de casi cuatro meses de duración. Como último intento de relajar el pulso que mantienen con gerencia el gobierno del PP solicitó la mediación del Consejo de Relaciones Laborales. Pero los trabajadores aseguran que esta fórmula no es la solución. "Condicionan el inicio de la negociación a la aprobación por nuestra parte de las imposiciones marcadas desde gerencia. Una vez que digamos sí, empiezan a escucharnos. Vamos, que el árbitro indica el comienzo de partido y en el segundo uno el marcador indica un tanto a favor del otro equipo. No sabemos qué entienden ellos por negociación pero que tengan claro que hemos llegado hasta aquí, después de tanto sacrificio y desgaste personal y familiar, no es para esto", revela Moreno. Los trabajadores que protagonizan el encierro se siente muy arropados por el resto de la plantilla del departamento. "En los paros que hemos convocado y otras movilizaciones nos ha secundado entre un 65 y 78% del personal. No somos cuatro como dice Alaña en un intento de desprestigiarnos. la gente nos respalda porque que comparten el trasfondo de la lucha: un rechazo a la gestión autoritaria y soberbia de Marta Alaña que nos afecta a todos, trabajadores y usuarios". 

Entre sus próximas acciones remarcan la caravana de coches que recorrerá de nuevo las calles de Vitoria a final de semana y una nueva manifestación a la que llaman a acudir a todos los trabajadores del sector de la asistencia social que se celebrará el viernes 14 de marzo. 


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