eldiario.es

9

Síguenos:

Boletines

Boletines

Menú

"Las televisiones son formidables medios de adoctrinamiento del pueblo"

Juanma Bajo Ulloa, guionista, director y productor de cine, prosigue su carrera con su nuevo proyecto 'Baby'

- PUBLICIDAD -
Juanma Bajo Ulloa dice que "no tiene que ver" con el intento de venta del premio Goya

EFE

Una trayectoria marcada por las subidas y bajadas. De dirigir 'Airbag', la película más taquillera de la historia española hasta ‘Torrente’, a un fracaso como fue 'Rey Gitano'. De ser el niño mimado de la industria, recibiendo grandes premios, a ser el 'chico malo' y que la misma que le mimaba le diera la espalda. Así ha sido la vida profesional del director de cine, Juanma Bajo Ulloa. Una carrera que continúa con su nuevo proyecto 'Baby'.

El vitoriano confiesa que se adentró en el mundo del séptimo arte porque le apasionaba, aunque en la época de los 80-90 era algo casi “imposible para un joven de Vitoria”. En ocasiones definido como músico frustrado, según el mismo dice por su “poca disciplina”, sentía una “enorme necesidad personal de transmitir sentimientos angustiosos”, algo que le dio fuerza para intentarlo. Así que se puso manos a la obra y con 17 años fundó la productora Gasteizko Zinema.

Su intención era hacer cine en su tierra, no depender de otros: “Aunque no sabía dónde me metía y eso me hacía audaz y osado; la ignorancia e imprudencia han sido definitivas en mi carrera”. Una vida profesional definida por estar a caballo entre dos géneros: las películas intimistas como ‘La madre muerta’, ‘Alas de Mariposa’ o ‘Frágil’ y las comedias gamberras como ‘Airbag’ o ‘Rey Gitano’. Un binomio que no acostumbra a ir de la mano, pero que él ha dirigido deslizándose sin problema entre los entresijos de ambos extremos. “Es un gran salto, pues las reglas y convenciones son muy diferentes en todos los ámbitos: interpretación, narración, estética… Pero por alguna razón me resulta muy familiar sumergirme en un sentimiento de drama extremo o de comedia disparatada; supongo que mi carácter ayuda”, explica el director.

Ahora está sumido de lleno en una nueva apuesta, y como toda su obra, arriesgada. Este sexto film consiste en una película muda que recuerda a ese tono tan propio y desgarrador de sus primeros proyectos. “Una mujer da a su hijo en adopción, pero luego se arrepiente y lucha por recuperarlo”. Una historia de suspense dramático en femenino, prácticamente sin presencia de personajes masculinos. Una coproducción internacional en la que participa él mismo. Insiste en que es precisamente la financiación su eterno talón de Aquiles.

El 'chico malo'

No obstante, su trayectoria profesional se ha visto marcada por hitos, como el récord en taquilla de ‘Airbag’, la película que inauguró el género de la comedia gamberra. “Era una época de liberación a todos los niveles, y el público toleraba las bromas sobre cualquier tema o la crítica al poder”, explica el autor, quien no ve líneas rojas a la hora de hacer humor. No obstante, recalca que sacarla adelante no
fue algo fácil, debido a “los obscenos esfuerzos por parte del sistema, incluidos los medios de comunicación, de perjudicar a una película tan independiente”.
Este éxito supuso un aumento en su reconocimiento popular, pero “la condena definitiva” de la industria. “Si mi postura independiente ya me colocaba en un lugar complicado, este éxito masivo fuera de su control provocó que prácticamente no recibiera una llamada de trabajo en años”, explica Bajo.

Una serie de trabas que confiesa, sin entrar en detalles, que han supuesto, incluso, “amenazas de muerte”. Esto se debe a que según Bajo el cine es un medio poderoso que los sistemas políticos intentan controlar. Una película requiere una enorme inversión económica y “sin el apoyo de las televisiones es inviable”, reconoce. A lo que añade que “las televisiones son formidables medios de adoctrinamiento del pueblo, responden a ideologías concretas y actúan en connivencia con los Estados, si tu proyecto no responde a la ideología imperante, las televisiones no lo apoyan y tu película jamás ve la luz”.


Sin embargo, a un perfil tan “osado e independiente” como el de este director esto no le frena y financió sus propios proyectos llegando a hipotecar su casa. “No me importa arriesgar lo que tengo, no me interesan las pertenencias o el dinero; el problema es implicar a terceros, como tu familia”, explica el vitoriano, quien tiene muy claro que no lo volverá a hacer.

Por lo tanto, la carrera de este director se ha visto marcada por “la censura”, algo que en su opinión siempre ha existido y únicamente cambia la manera en que se aplica: “En un Estado democrático como España, la censura la ejerce el Gobierno, pero de un modo más sofisticado y aséptico, en concreto a través de la corrección política”. Una herramienta que para él pasa por un “omnipresente adoctrinamiento mediático” mediante el que la propia población se convierte en censora. Y añade: “Unos se delatan a otros bajo excusas como un feminismo o nacionalismo pervertidos”.


Así, el 'chico malo' de la industria del cine español se ha ganado su sobrenombre, aunque él asegura que “en un panorama profundamente carente de verdadera libertad creativa, un epíteto como el de ‘chico malo’ se lo dan a cualquiera”.

Premios y más premios

No solo se ha ganado un apodo a lo largo de los años, sino también múltiples galardones, y ha paseado su arte por medio mundo participando en diversos festivales. Con 22 años rodó 'El Reino de Víctor', ganador del Goya de la Academia Española de Cinematografía al mejor cortometraje. Durante los dos años siguientes escribió, produjo y dirigió ‘Alas de Mariposa’, largometraje que le alzó como el ganador más joven en la historia del Festival de San Sebastián. ‘La Madre Muerta’, llegó a sus 25 años, cuando la escribe, produce y dirige.Se estrenó en el Festival de Venecia y se convirtió en su obra más aclamada y premiada internacionalmente.

Una filmografía que, entre otros, ha cosechado siete Goyas de la Academia, el Premio Ondas, el Icaro, el Premio de los Críticos de Nueva York, y diversos galardones en festivales de todo el mundo como el de Cannes, Montreal, Seattle, La Habana, Guadalajara, Estocolmo, Puerto Rico, Sao Paulo...

Un éxito que le llegó muy pronto: “Era demasiado joven para comprender realmente lo que estaba ocurriendo, lo vivía deprisa y sin meditar en exceso, ocurría, y yo creía que era normal”, apunta. Por otro lado, el vitoriano percibe en los premios ventajas e inconvenientes. Lo positivo es que le proporcionaron un reconocimiento que le ayudó y animó a seguir adelante. Sin embargo, el lado negativo se materializó en una “reacción hostil” en la industria: “Me veía como un elemento incontrolado”. Pero este éxito no se circunscribió a los límites nacionales, sino que recibió múltiples reconocimientos en el extranjero. Una puerta que se le abrió, una vía de escape que no tomó.

¿Por qué?: “La decisión de irme al extranjero debí tomarla hace años, pero ingenuamente pensé que en mi país podría realizar mi labor de un modo razonablemente pacífico, entonces no era realmente consciente del lugar donde vivía”. Este maestro del contraste, del salto de la angustia a la risa, del éxito al fracaso, de recibir el favor de la industria a que le den la espalda, es controvertido y al mismo tiempo reconocido. Su trabajo queda lleno de fechas y acontecimientos que marcar en el calendario de su vida. Sin embargo, él se queda, sin duda, con un trabajo, el vídeo que hizo para su “ama” el año pasado por el día de la madre. Una vida de cine y que continuará muy ligada a él: “Mucho se tiene que torcer la cosa para que yo deje el cine”.

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Comentar

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha