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Salud reorganizará su estructura para permitir la implantación de Medicina en la UPNA

Es el segundo consejero del Gobierno que muestra su voluntad de trabajar para que la facultad sea una realidad

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La portavoz del Gobierno de Navarra. EFE

El consejero de Salud, Fernando Domínguez, ha expresado la voluntad de su departamento para organizar su estructura de acuerdo con las necesidades que implicaría la implantación de una facultad de Medicina en la Universidad Pública de Navarra. “El principal requerimiento del proyecto es la existencia de un alineamiento total de los agentes sociales, la UPNA, el SNS, el Parlamento foral y el Gobierno de Navarra, sin el que el proyecto no sería posible", ha explicado Domínguez antes de señalar que la facultad pública de Medicina “representaría una indudable oportunidad para el sistema sanitario público de Navarra”.

Domínguez se convierte así en el segundo consejero del gabinete de Barkos que formula en sede parlamentaria la apuesta de su departamento por coordinar entre todas las instituciones implicadas la creación de la facultad de Medicina en la UPNA. Hace unas semanas, hizo lo propio la consejera de Educación, María Solana, quien lo consideró “perfectamente factible”. Domínguez ha resaltado, a petición de Podemos, las ventajas que supondría contar con una facultad pública de Medicina en Navarra. “Permitiría atraer talento, elevar el nivel científico y de calidad e incrementar la implicación y autoestima de muchos de sus profesionales”; además, ha dicho, “tendría un perfecto alineamiento con la S3, generando un potente efecto sinérgico ya que permitiría configurar equipos interdisciplinares, impulsar la innovación e investigación y generar el entorno más adecuado para el desarrollo de una auténtica comunidad del conocimiento”.

El consejero recordó que en marzo de 2009, la UPNA elaboró a petición del Parlamento foral un plan de viabilidad de la facultad en la UPNA y “en dicho informe se señalaban ventajas y se identificaban debilidades”, y “continúa siendo válido en la actualidad”. Entre los aspectos positivos, Domínguez ha hablado de “ampliar la oferta académica de los estudios de Medicina en el Estado, ofrecer a la sociedad navarra la posibilidad de estudiar Medicina a precios públicos, atraer talento, fortalecer las carreras sanitarias ya operativas como Enfermería y Fisioterapia, reforzar las alianzas con la UN o la posibilidad de desarrollar un plan de investigación que pueda aportar beneficios a la sociedad y al sistema sanitario público”.

En su opinión, con respecto a la necesidad de médicos, una facultad de Medicina “permitiría paliar en cierta medida el déficit de facultativos en todas las comunidades autónomas y a nivel internacional. Se prevé que para 2030 pueda haber déficit de personal sanitario de más del 10 por ciento”, señalado. Sobre el impulso a la investigación, Domínguez ha indicado que es “pilar base de su estructura docente y proporciona motivación al atraer talento a la Universidad”.

No todo son ventajas

Según Domínguez, “los nuevos grados a corto plazo en la UPNA, como Ingeniería Biomédica, Biotecnología, Psicología y Ciencia de Datos, son una apuesta estratégica por el sector sanitario y esa estructura quedaría coja sin la facultad de Medicina”. A su juicio, la puesta en marcha de dicha facultad “permitiría configurar un clima más adecuado para una auténtica comunidad del conocimiento”.

No todo han sido ventajas. El consejero también ha citado aspectos críticos como “las peculiaridades que rodean a la puesta en marcha de cualquier facultad de Medicina" y ha señalado que "no es una decisión aislada de la UPNA, como lo haría con otra titulación, porque requiere la implicación del sistema sanitario público”. Ha destacado la importancia de las prácticas, “que han de desarrollarse en los centros sanitarios”, y “la dificultad de configurar un personal médico docente estable y de calidad”.

El consejero ha añadido que “en todas las hipótesis desarrolladas, se ha optado por la facultad con un máximo de 60 estudiantes por curso y con ese modelo se trata de garantizar viabilidad y calidad del proyecto. Grupos reducidos tienen impacto en el coste”. En este sentido, ha reconocido que son “cruciales” las prácticas en centros sanitarios y que para “el desarrollo de la facultad el principal requisito es formalizar un convenio entre universidad e instituciones sanitarias para la organización prácticas en la red sanitaria publica”.

Conforme a nueva normativa, ha dicho, para que el CHN pueda actuar como hospital universitario a ambas universidades “sería necesario un convenio entre las dos universidades”. Ha indicado que el sistema sanitario público “está en condiciones de acoger el número de estudiantes en prácticas que se generarían”.

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