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Los vecinos de Yesa afrontan con la expropiación "el principio del fin"

El portavoz de la urbanización de Lasaitasuna valora que, tras más de 17 meses desalojados, la Confederación y el Ministerio asuman sus responsabilidades. 

Los ciudadanos de este entorno lamentan que aún queden dudas sin resolver, como la cuantía de las indemnizaciones y cuándo harán las maletas de forma definitiva.

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Ladera de Yesa, panorámica

Una panorámica de la ladera de Yesa, con las urbanizaciones afectadas al fondo / Foto: cedida.

“La sensación ahora es agridulce. Como una de las personas que ha llevado el peso en las negociaciones con el Ministerio, estoy contento porque todo nuestro trabajo está, por fin, teniendo sus frutos. Este es el principio del fin. Y, por otro lado, la parte negativa es que he perdido mi casa”. Jorge Holguín es el presidente de la asociación de la comisión de vecinos de Lasaitasuna, que agrupa a unas 84 familias de esta urbanización en la ladera de Yesa. Junto a la del Mirador de Yesa suman los 103 hogares afectados por el deslizamiento ocurrido en la zona, tras el proyecto para el recrecimiento del embalse, que obligó a desalojar este entorno en gran parte. Ahora, este vecino valora que por fin la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) y el Gobierno central asuman sus responsabilidades, tras decidir que las casas de la zona sean expropiadas.

El propio Holguín asistió a la reunión en la que, este pasado martes, se le comunicó esta actuación. Tras más de 17 meses desalojados desde que se produjo el deslizamiento (aunque hay en la zona unas 30 casas ocupadas), tras muchas muestras de apoyo que se han traducido en nada, cruces de valoraciones y reuniones postergadas, para Holguín supone ese inicio del fin, que dejará la zona sin ciudadanos. “No hay una valoración única. En la comisión de vecinos estamos 84 familias y hay casos muy distintos, desde quienes tienes una segunda vivienda a quienes residían aquí hace décadas”, cuenta.

En su caso, tiene una segunda residencia desde hace ocho años en Lasaitasuna. Quizá no tiene esa necesidad de otros vecinos que, con esta decisión, pierden su vivienda, y de ahí que describa como “un momento muy duro” cuando comunicó la decisión tomada desde el Ministerio de Medio Ambiente: la expropiación.

Queda por conocer los detalles, pero el proceso se dilatará todavía más. Para ello, según explicó el ministerio a través de un comunicado, habrá que modificar el proyecto actualmente vigente, por lo que se pasará un periodo de información pública y alegaciones antes de su aprobación. Y, solo después, llegará la indemnización. Como pronto, se habla ya de principios de 2015.

Una de las preguntas que quedó sin resolver es, por ejemplo, a cuánto ascenderán las indemnizaciones. Desde el Gobierno de Navarra, el consejero portavoz Juan Luis Sánchez de Muniáin ha manifestado este miércoles, en conferencia de prensa, su apoyo a los vecinos y su confianza en que el trámite de las expropiaciones sea “amistoso, eficaz y compense adecuadamente las penalidades y desperfectos que han pasado”.

"Siempre quedan dudas"

Y el segundo gran fleco por atar es cuándo está previsto que los vecinos hagan las maletas de forma definitiva. Por el momento, toca esperar. “Nos dijeron que no hay prisa. En la reunión hubo buenas maneras y buenas palabras, pero al final siempre te quedas con muchas dudas”, explica Holguín. Y, mientras se toman decisiones, gran parte de los vecinos afectados siguen realojados, pero pagando las cuotas de basuras, la declaración… Por todo ello, estos ciudadanos mantendrán el expediente abierto para recibir compensaciones por los daños materiales y morales sufridos durante este proceso.

La pregunta de fondo, paralela a este proceso y sobre la que todavía se discute, es si era necesario recrecer el pantano. A este respecto, el presidente de la CHE, Xavier de Pedro, se ha pronunciado este miércoles para defender la “total garantía de seguridad” de la presa, tras una reunión en Zaragoza con representantes políticos de Sangüesa. Pero los vecinos del realojo no quieren verse involucrados en ese cruce de acusaciones políticas, lo único que buscan es una solución cuanto antes a su problema, que se asuman responsabilidades y no se mire hacia otro lado. Por el momento, la solución de la expropiación ya está sobre la mesa; ahora esperan que se concrete y que, de una vez por todas, el tema no se agriete.

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