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Septiembre

¡La de cosas que van a pasar en septiembre! Vamos, que dicen que será un mes poco menos que atómico. Porque no se si esa extraña vorágine de agosto habrá alentado a examinar las crónicas que nos hablan de la economía o de la política, pero si, efectivamente, les ha podido el gusanillo, era fácil comprobar en ellas que casi todo y en todos los terrenos nos puede suceder en septiembre.

Para empezar, nos confirman que, por fin, llegará ese anunciado “acuerdo fiscal” entre el PNV y el PSE. Se trata, en principio, de un pacto para reformar el sistema impositivo vasco, pero parece que, también, puede ser algo mucho más que eso. Porque de entrada, su rúbrica pondrá en evidencia que larga etapa de enfrentamientos y  reproches entre jeltzales y socialistas puede encontrar un periodo de tregua a conveniencia de los primeros, que son los que ahora gobiernan. Y a interés de los segundos, que ya saben lo infecundo que puede ser el ostracismo.

Se supone que ese acuerdo introducirá las reformas precisas para hacer que el sistema sea más equitativo y pueda garantizar unos ingresos adecuados a las actuales circunstancias, que son horrorosas. Por eso, y además, se anticipa que el consenso labrado durante semanas podría ser antesala de una entente para los presupuestos del 2014. Teniendo en cuenta que el Gobierno de Iñigo Urkullu enfila ya el último tramo de 2013 sin unas cuentas propias aprobadas en el Parlamento, sería todo un logro encarar las negociaciones para el próximo año con un trecho recorrido.

Pero ahí no acaba todo. También en septiembre, el día 20, finaliza el plazo para que las fuerzas políticas planteen sus aportaciones al plan de paz y convivencia presentado por el Gobierno como una de sus iniciativas más potentes. O sea, para esa fecha las cartas tienen que estar sobre la mesa y nos podremos hacer una idea sobre si habrá o no juego. Hasta ahora,  los grupos parlamentarios de la oposición se dedican a dar largas sugiriendo un escaso entusiasmo, pero sin cerrar puertas definitivamente.

También la izquierda abertzale ha querido animar el ambiente al sugerir por boca de algunos de sus representantes que puede ser en septiembre cuando ETA de algún paso hacia el desarme. De palabras esperanzadoras – siempre ten redondas en el vocabulario abertzale- se han multiplicado rumores de los que nadie se hace cargo, pero que contribuyen a generar expectativas. Pues bien, ahí tiene el mes una nueva incógnita a resolver aunque, para ser realistas, la ciudadanía le presta muchos menos atención a este misterio que a cuál sea la respuesta final del Gobierno de Rajoy a las insistentes demandas de la CEOE, del FMI y de algunos otros oráculos para apretar más las cuerdas a los trabajadores.

En fin… No son ganas de fastidiar. Pero, ya ven, cuando los estudiantes se ven obligados a recuperar materias en julio, los hacedores de la política y la economía lo dejan todo abierto para septiembre y lo que puede pasar con algunas de esas tareas pendientes nos pone los pelos de punta.

Eso de ”retirar privilegios” a los contratos indefinidos que proponía el sucesor del encarcelado Díaz Ferrán, Juan Rosell en una nueva vuelta de tuerca a la última e infame reforma laboral. O eso otro de “chivarse” al INEM o a la Seguridad Social de aquellos que pueden estar haciendo chapuzas, como se preconiza desde el Ministerio de Empleo,  no son malos sueños de verano. No. Son anuncios de por dónde pueden ir las cosas en cuanto los ministros vuelvan a tomar posiciones en los consejos de cada viernes. Y el primero coincide con el fin de agosto.

No olvidemos tampoco que la llamada reforma de las pensiones quedó un poco en el alero –que no en suspenso- por la inesperada crecida para el PP y para el presidente Rajoy de los escándalos de corrupción. Recordemos también que muchos convenios que afectan a miles de trabajadores vascos están hoy en la cuerda floja y que el incremento de tasas es algo ya anunciado. En fin… No son ganas de fastidiar. Pero, ya ven, cuando los estudiantes se ven obligados a recuperar materias en julio, los hacedores de la política y la economía lo dejan todo abierto para septiembre y lo que puede pasar con algunas de esas tareas pendientes nos pone los pelos de punta.

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