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¿Cómo se atreven?

El líder del PP de Castilla-La Mancha, Paco Núñez, junto a Pablo Casado. EFE/Jesús Monroy

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La escalada de violencia dialéctica emprendida por el Partido Popular se inscribe ya en la ultraderecha plena y amenaza la convivencia democrática. Amenaza -de entrada- la razón con una cantidad inasumible de insensateces y bulos que sueltan diferentes miembros del partido. De siempre sabemos que la derecha española solo sabe tener el poder o destruir el juego político aunque esa postura dañe a la sociedad.  La crispación preside la vida española cuando el PP no está en la Moncloa. Pero ahora, en pugna con Vox, en la propia lucha interna, y en ese sembrado de fascismos que escala en varios países, está llegando a cotas insoportables.  

Pablo Casado no para de hablar y sonrojar a cualquier persona con dos dedos de frente o al menos uno de decencia. Desde esa insólita declaración por la que piensa que de noche nos quedamos sin energía si la fuente es solar, a calificar de "aquelarre de radicales feministas" la reunión de políticas de izquierda en Valencia. Añadiendo sobre ellas que "tapan abusos a menores y recortan pensiones a las madres". Por grande que sea la barbaridad que dice, Casado la dispara con idéntica convicción. Apoya la estrategia su segundo, Teo García Egea. Es indigno -y fuera de la dialéctica política- culpar de los insultos que recibieron las políticas en Valencia, centrándolas en la vicepresidenta Yolanda Díaz, a que "la calle no aguanta más".  Hubo insultos y también vítores acallados en el grupo A3Media en un más que deplorable episodio.

A ellos, al PP, nadie les increpa ni tira huevos en las calles. Ellos, el PP, solo siembran el odio con la ayuda de su ejército mediático. TVE suelta las declaraciones tal cual llegan. Un profuso tertuliano -incluso en medios que pasan por informativos- fija sus insultos en ABC contra, de nuevo, las políticas reunidas en Valencia. Encontramos incluso quien justifica el tratado del presidente del PP sobre energía solar haciendo una aproximación al pensamiento pablocasadiano. Igual tenía algo que no sabemos en su cabeza el líder del PP.

Es una tragedia. Por cuanto implica. No somos suficientemente conscientes de que un gran número personas funcionan descartando de sus vidas la lógica. Políticos y medios desaprensivos se aprovechan apelando a ese público irracional. Al margen de su propia estupidez en numerosos casos, de una incultura palmaria. 

Cómo se atreven a mentir y manipular de esta forma, a jugar con los sentimientos y las vidas de tanta gente. A promocionar indeseables para quienes la última de sus prioridades es el bien común. ¿Cómo se consiente?

Porque las palabras desencadenan hechos. Hay una clara incitación a la violencia en esas acusaciones, incluso difamaciones, que se propagan. Y una búsqueda y afianzamiento de la impunidad en el lavado continuo de toda esa caterva de fechorías de palabra y obra.

En el caso de España no cabe tanto hablar de derecha, como de ese magma podrido que la nutre. Este martes se iniciaba el tercer juicio de la Gürtel, Esperanza Aguirre anda en las mesas de la Fiscalía a ver si por fin se atreven a encausarla y Juanma Moreno (PP), presidente de Andalucía por la gracia de Vox y Cs, asegura con fervor que son "honestos, honrados y no meten la mano".

La reina de la fiesta del PP, Isabel Díaz Ayuso, ríe ya cada día reafirmada por sus palmeros. Mientras, Casado anda en pura desesperación. Cualquiera de los dos puede ser presidente de España, dicen los que se trabajan el proyecto desde la política sucia, la demoscopia o los medios. Acaba de irrumpir la defenestrada Cayetana Álvarez de Toledo con un libro en el que lanza fuertes críticas tanto a Pablo Casado como a García Egea. Ella apuesta sin fisuras por Ayuso.

No se explica en lógica lo que está pasando. Parece que en algunos sectores de la sociedad no es la lógica lo que domina. Y hay que apelar a ella porque, en caso contrario, estamos perdidos. Es imprescindible trasladar a la realidad la propaganda que nos surten. Sobre todo cuando la realidad trae un problema inmenso de ayer, hoy y de futuro.

Frente a los elogios internacionales por cómo llevó el Gobierno de España la pandemia -tras un inicio rezagado, dicen-, la Comunidad de Madrid ha resultado ser la región europea con mayor exceso de mortalidad en 2020, un 44% más de muertes con respecto a años anteriores, según el Comité Europeo de las Regiones de la UE. Hace falta mucha osadía para seguir presumiendo de gestión como hace Ayuso, quien hasta se puede permitir decir que pasa de hablar de la masacre de las residencias, que se llevaron un notable porcentaje en los fallecimientos.

El periodista de Infolibre Manuel Rico plantea que no puede quedar impune lo sucedido en los geriátricos de Madrid. Sabemos que en general las comunidades –salvo Castilla-León- han dado carpetazo al tema, pero Madrid sobrepasa a todas en la génesis del problema: ninguna aprobó un protocolo como el de la Comunidad que preside Ayuso.  Porque no es lo mismo morir en una pandemia que decretar que no se atienda a ancianos desvalidos en sus manos. Es que hasta en oxígeno "ahorró" Madrid ¿recuerdan? Un 43% y un 33% en fármacos. No hay derecho a crear esa confusión.

 Aquí, las mentiras de Ayuso documentadas. por Manuel Rico.

Las palabras desencadenan hechos, decíamos, y los silencios, desastres aún mayores. Próxima parada: seguir desmantelando en numerosas comunidades, comenzando por Madrid, la Atención Primaria: freno o la puerta de entrada al desarrollo de la enfermedad.

¿Cómo se atreven? Dada su carencia de escrúpulos, porque se lo permiten y ni siquiera les pasa una gran factura social. 

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