Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
El hospital de pandemias de Ayuso no sirve para acoger a los españoles del crucero
Moreno: “52 diputados serían un gran de resultado, pero voy a por la matrícula”
Opinión - 'La degeneración de la política y la ciudadanía', por Enric González

En Canarias hoy la realidad se cobra su venganza

El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, sale del Ministerio de Sanidad, este jueves en Madrid. EFE/ Javier Lizón
9 de mayo de 2026 22:07 h

0

El año empezó muy bien para Canarias. En enero recibieron a más de 650.000 cruceristas en las llamadas “islas afortunadas”. Así es la geografía, la fortuna que te da unos días te la quita otros. No oímos a nadie quejarse del desembarco de 650.000 personas en enero. Si los 150 pasajeros del Hondius hubieran llegado risueños, billetera en mano, les habrían dado la bienvenida. 

El rechazo del presidente de Canarias, Fernando Clavijo, mostró con toda su crudeza el abismo moral por el que nos despeñamos: las personas vistas como medios —para dejar dinero, riqueza, empleo— y no como fines. Que vengan sanos y podamos medirlos por el gasto medio que hacen; la estadística de los virus que transportan nos resulta intolerable. 

Me viene a la memoria la precisa descripción del biólogo Edward O. Wilson: “La humanidad actual tiene emociones paleolíticas, instituciones medievales y tecnología de dioses”. Con el hantavirus la tríada ha actuado en todo su esplendor. Un barco de tecnología divina para una expedición fabulosa (a unos 20.000 euros el pasaje). Y unos cerebros que se comportan como en el paleolítico, con la amígdala avivando miedos, el más irracional instinto de supervivencia: hablamos de personas que no están enfermas y ni pisarán tierra canaria. Pero, ¿y si la brisa marina nos traía las miasmas a Tenerife, eh, eh? ¿Eso qué?

Hay una alerta sanitaria global que la Organización Mundial de la Salud (OMS) está gestionando. El mundo entero mira a Canarias. Las islas son por unos días el centro del universo conocido. ¿Y qué hace el presidente autonómico? Lucir su cerebro paleolítico. Como siempre, la excusa de la amígdala es la falta de información: quizá le dieron la disponible en esos momentos. Elegimos gobernantes racionales que deben saber cómo es una emergencia. 

Ahora voy a lo de las instituciones medievales, que es lo mollar. En efecto, los estados-nación resultan cada vez más pesados: actúan como una prisión donde resulta difícil realizar las políticas necesarias para un mundo global y, además, dan mucho la lata. Sin embargo, los cerebros paleolíticos compran la idea de fortalecerlos, incluso cuando un virus viaja alegre por el planeta. ¿Por qué? Porque nuestras emociones paleolíticas comprenden bien las instituciones medievales. 

Donald Trump, el mejor representante paleolítico, decidió que EEUU abandonara la OMS en enero de este año. La Argentina de Milei le siguió en marzo. Días después el Hondius zarpaba de Ushuaia, en Argentina (sí, en Argentina). A bordo del Hondius, hay ciudadanos estadounidenses (se dice que 17, y un argentino), a los que la OMS abandonada por sus gobiernos está cuidando.

Aquí hay que hacer el paréntesis de los números para dar dimensión a lo que una escribe. EEUU era donante principal de la OMS: como consecuencia de su salida, la organización ha sufrido un recorte de en torno al 20% de su presupuesto. El verano pasado estuve en la sede de Ginebra y el ambiente era depresivo: programas cerrados, casi 2.000 personas en la calle, cientos de miles de abandonados a su suerte con enfermedades curables… No ha dado muchos titulares, pero la salida de EEUU de la OMS es una catástrofe humana. Que ahora EEUU y Argentina la necesiten es la realidad cobrándose su venganza.

La OMS no es una institución medieval, por eso cuesta entenderla. Tiene una función primordial de coordinación global que se va a relegitimar con este incidente. Tedros viene a Canarias. Me reuní con él en Ginebra en 2020 para hablar del deporte en la prevención de la salud. No olvidaré su elogio al “humble leadership” de España, nuestro “liderazgo humilde”. Lo hemos vuelto a hacer. Y me siento orgullosa: los virus no piden visado, son las instituciones las que deben prepararse para ello.

La cuestión de la coordinación parece un problema administrativo, pero es netamente político. Los imperios son la forma medieval de coordinar: uno manda y los demás obedecen. La última experiencia que tuvimos en Europa fue Hitler. No nos gustó y por eso inventamos el método de coordinarnos y decidir en pie de igualdad. Nos salió la Unión Europea, una organización multilateral. 

Este episodio de hantavirus nos recuerda cuán vulnerables seguimos siendo. Pero no sólo nuestro sistema inmune, también el político. Si se deja suelto, el espíritu paleolítico acaba diciendo que Pedro Sánchez “ha traído un virus mortífero para distraer la atención”. Ejem. No hay mejor prueba de que necesitamos menos instituciones medievales y más multilaterales, pero ojo: los cerebros paleolíticos no se rinden ante la realidad, para ellos sólo existen las evidencias que confirman sus creencias. La batalla por los hechos es la más política de nuestro tiempo. 

Etiquetas
stats