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El caso Ayuso se quedará en casa

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.
26 de marzo de 2022 22:12 h

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La verdad, a este lado de los Pirineos; el error, al otro lado

Bernard von Brentano

No es Ayuso, es el poder. El poder futuro incluso más que el presente. En el caso de la pugna de competencias entre la Fiscalía Europea y la Fiscalía Anticorrupción por el Caso Ayuso, aunque sea por una vez, no parecen pesar temas políticos o ideológicos sino una pugna para impedir que la Fiscalía Europea acabe acaparando por absorción competencias que la convertirían en una especie de instancia supranacional especial y puede que electiva.

Como es sabido, la Fiscalía Europea se ha dirigido a la Fiscalía Anticorrupción española para requerir la entrega de todo el expediente relacionado con el caso de las mascarillas del hermano de Ayuso, –ese que mosqueaba a Casado y a García Egea y que por las lógicas peperas les ha llevado a la puñetera calle– alegando que fueron pagadas con fondos FEDER europeos y que se habría podido cometer un delito de fraude a los presupuestos de la UE y malversación, lo que en su opinión “arrastraría” toda la causa, todos los delitos, a esa instancia europea que, atención, es una instancia instructora, es decir, que desempeña la tarea que en España llevan a cabo jueces de instrucción. El fiscal Luzón –que lleva adelante las diligencias previas de investigación, nada judicial aún– ha dicho que nanay, que él no ve tal fraude puesto que el dinero fue sin discusión a mascarillas y que aquí lo que está en juego es dilucidar si hay indicios de tráfico de influencias, prevaricación o negociación prohibida a funcionarios. Así que ha tirado del procedimiento de conflicto de competencias y lo ha llevado a la fiscal general del Estado para que, oída la Junta de Fiscales de Sala de forma preceptiva pero no vinculante, decida si tiene que soltar todas las diligencias y dárselas a Concepción Sabadell, la fiscal delegada de la Fiscalía Europea. 

Dolores Delgado ha convocado la junta para mañana. Ella es partidaria de que Luzón siga con sus diligencias, abra o no la Fiscalía Europea un procedimiento, y hasta donde uno puede llegar sondeando, lo más probable es que la mayoría de los fiscales de Sala secunden esa idea. En todo caso, al no ser vinculante la votación, todo apunta a que Europa no podrá llevarse todas las diligencias de investigación. ¿Significa esto algo en términos de futuro judicial de Isabel Díaz Ayuso? Diversas fuentes apuntan a que no. O sea, que no se trata de que si lo lleva la fiscal europea sea peor para ella y si lo lleva Luzón mejor o a la inversa. Más bien lo que se trata de solventar aquí es si cualquier entrada de fondos europeos, cualquier relación de estos con un caso, obliga a España a entregar toda la instrucción a la Fiscalía Europea. Así que no se trata solo de Ayuso sino de sentar las bases de cómo va a funcionar esto a partir de ahora. Es un tema de competencias, de poder también y, cómo no, una cuestión del uso que en el futuro pueda darse a la decisión tomada. 

El tema de las competencias “de arrastre”, así, como los pesqueros, ha dado muchos problemas en el pasado, ya que puede ser utilizada por las partes para intentar sustraer la competencia o, por así decirlo, para elegirla. Como claro ejemplo está la aplicación de la Ley del Jurado en nuestro país. Esta ley, en su primera interpretación, venía a decir que si se habían producido varios delitos en un acto y alguno no era competencia del jurado, este arrastraba al tribunal profesional todo el asunto. Huelga decir que hasta que fue corregido fueron muchas las ocasiones en las que incluso el propio fiscal intentaba soslayar el incordio del jurado y que bastó un acuerdo de pleno de la Sala Segunda del Tribunal Supremo en 2017 para “legislar” y revertir ese vaciamiento.

Una cosa similar podría pasar con la Fiscalía Europea si finalmente ese “arrastre” permitiera elegir esa instancia de instrucción a quien pensara que Europa le sería más llevadera y no hace falta ejemplificar aquí. Eso es lo que intentará dirimir la cúpula de la Fiscalía mañana, si consideran que cualquier presencia de fondos europeos de la que pudiera sospecharse un delito o incluso si no –porque nadie cree en este caso en que haya malversación de los fondos que sí fueron a mascarillas– podría llevarse de golpe y plumazo cualquier caso. 

Todos quieren mucho a Europa, España ha sido muy favorable a la creación de esta nueva Fiscalía, pero a la hora de la verdad, todos defienden su predio. O como fuentes fiscales dicen: no puede haber poder sin límites y los únicos límites de la Fiscalía Europea son sus competencias. Por eso es importante dirimir cuán anchas y largas son, no tanto por Ayuso, sino por marcar terreno para el futuro. Y mientras esto se decide, las actuaciones de Anticorrupción sobre el extraño caso del hermano que apareció en la empresa ganadera del amigo a contratar mascarillas, que se ofreció con una carta de minimalista, están paradas. 

En todo caso, si toda la investigación quedara en manos de la Fiscalía Europea, entonces Sol ya no podría decir que no hay una instrucción penal, porque sí la habría. El procedimiento previsto en este caso es el propio de otros países europeos en los que los fiscales instruyen y los jueces de garantías velan por los derechos fundamentales durante la investigación. En este caso concreto sería Concha Sabadell la que instruiría y un juez de la Audiencia Nacional el que actuaría como juez de garantías, con recursos previstos ante la Sala de lo Penal. 

Lo investigue quien lo investigue, en la Puerta del Sol siguen muy nerviosos aunque lo nieguen, porque son muchas las preguntas que se acumulan –incluido el hecho de que hay un mismo documento con sello diferente según se entregó a la prensa y según constaba en el portal de transparencia– así que no hacen más que repetir que no dicen nada y que todo es ya transparente. Ayuso sigue afirmando, con irritación, que ha quedado demostrado que “no hay corrupción ninguna”. Eso solo nos demuestra que para ella y su equipo solo es corrupción que el dinero desaparezca y que cosas que merecen tanto cuidado como el tráfico de influencias, ni se les pasa por la cabeza que puedan ser delito. Y lo son, vaya si lo son, una corrupción como un piano. 

Así que ahora a lo mejor le tiene que dar las gracias a Dolores Delgado porque la investigación siga siendo aún una mera diligencia previa de Anticorrupción y no un procedimiento de instrucción de la Fiscalía Europea aunque, lo mismo da, en este asunto hay que llegar hasta el fondo y Luzón tampoco es garantía de que no se llegue al mismo, es más indomable que todo eso. 

¡Qué pena no ver la cara de García Egea y de Casado mientras pasa todo esto!

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