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El Madrid del 'tanto tienes, tanto vales'

María Espinosa

Diputada autonómica de IU —

Escuchando el discurso de González, en el debate del estado de la región, pareciera que viviéramos en otra Comunidad. Según él, Madrid es punta de lanza en creación de empleo, en estabilidad laboral y tiene una impecable recuperación económica... Como si la situación de emergencia social que vivimos fuera fruto de nuestra imaginación. Como si no existieran el paro, la precariedad laboral, la pobreza, las desigualdades sociales, la malnutrición infantil, el desarrollo insostenible o la violencia machista y sólo estuvieran en nuestra cabecita. Pareciera eso, si no fuera porque se oían de fondo, en ese momento, los silbatos y lemas de los trabajadores y trabajadoras de la cafetería de la Asamblea, despedidos por Arturo Fernández, reclamando sus derechos laborales; ruidos que nos recordaban la cruda realidad.

Es el último debate del estado de la región que habrá esta legislatura, se acercan las elecciones autonómicas, y el presidente debía sacarse de la chistera alguna propuesta estrella que prometiera muchos éxitos. Es tradición del Partido Popular, usar este debate anual para hacer promesas que luego poder incumplir, como ya nos recordaba eldiario.es.

¡Tachán! La propuesta estrella de este año es un macroproyecto que consiste en retomar la construcción del Campus de la Justicia. Ya fracasó una vez, pero el PP madrileño insiste en el plan, ante la necesidad de reinventarse formas de privatizar. Cual Eurovegas, el proyecto promete una gran creación de empleo y faraónicas construcciones. No tendrá coste, anuncian, porque se financiará con el importe del alquiler de las sedes judiciales. Aunque no se alcanza a entender cómo se pagará el proyecto mientras se construye.

La Justicia debe servir para garantizar los derechos de la ciudadanía y el ejercicio de sus libertades, también las de reunión y manifestación. Y debe tener un papel esencial en tiempos de crisis, debiendo evitar la indefensión de las personas más vulnerables. Por ello, si al Gobierno madrileño le interesase mejorar el funcionamiento de la Administración de Justicia debería comenzar por proporcionar un sistema rápido y eficaz de justicia gratuita a toda la ciudadanía que lo precise, sobre la base de un servicio público y en cumplimiento de la obligación constitucional de proveer de la defensa jurídica a quienes carezcan de recursos. Igualmente, pagaría a tiempo a los y las profesionales del turno de oficio y no reduciría cada año el presupuesto en materia de Justicia (4% en 2014).

La dispersión de las 18 sedes judiciales madrileñas puede abordarse de muchas maneras, y el PP ha optado, en tiempos de recortes y austeridad, por la forma más titánica y desmedida. Eso sí, se empezará a construir tras el verano de 2015, una vez se haya terminado la legislatura. Quién sabe si esto se quedará en una promesa o será una última dádiva a empresas afines.

Lo único positivo es que nos ahorraremos el coste de la inauguración, que no es poca cosa. Porque Esperanza Aguirre ya puso la primera piedra del Campus de la Justicia, cuyo acto costó a la Comunidad de Madrid 1,4 millones de euros. Sólo el vino español para las personas asistentes al evento fueron 4.615 euros. Frente a este despilfarro, el PP limita el acceso al servicio de justicia gratuita de las personas que lo necesiten. Es cuestión de prioridades.

Pero las promesas del presidente no acaban aquí, también guardaba una sorpresa en materia de educación y otra en materia sanitaria. Pondrá en marcha un programa escolar para crear tecnología, sin concretar con qué dotación ni si el alumnado dispondrá de los medios tecnológicos suficientes. El PP madrileño, en lugar de preocuparse por el abandono escolar temprano o las necesidades educativas especiales, prefiere hablar de bachillerato de excelencia y de institutos tecnológicos. Si invertimos en la excelencia, y no en el alumnado con mayores dificultades, invertiremos en aumentar la desigualdad. Es cuestión de prioridades.

En materia sanitaria, Ignacio González pone fecha a la apertura del hospital de Collado Villalba tras dos años anunciando su apertura. Es un hospital público que se gestionará de forma privada; es el ejemplo de que la privatización de hospitales que defiende el Partido Popular es ineficaz económicamente. Ha supuesto un gasto de más de 11 millones de euros mientras se encontraba cerrado y no se prestaba ningún servicio sanitario. Frente a este despilfarro, el Gobierno recorta en prestaciones sanitarias y excluye del sistema de salud a personas extranjeras y jóvenes que no hayan cotizado suficiente. Es cuestión de prioridades.

El presidente ha disfrazado en su discurso la realidad del empleo. Incluso ha afirmado: “Madrid es la región que está liderando la recuperación económica”. Sin embargo, al presidente no le ha debido parecer importante el repunte de asesinatos machistas y la situación de la mitad de la población (las mujeres), porque durante las dos horas de su discurso no ha mencionado ni una palabra de las madrileñas ni la necesidad de luchar contra la violencia de género.

En resumen, el PP no ha decepcionado y sus propuestas en este debate de comienzo de curso, sostienen el modelo del “tanto tienes, tanto vales”, en el que se favorece a las grandes fortunas y se olvida de la ciudadanía con mayores necesidades.

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