Protocolo (ficticio) para cenar en Navidad

Así fue el encendido de la kilométrica bandera de España que ilumina Madrid en Navidad

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Ante la diversidad de criterios con que los gobiernos autonómicos están enfocando las festividades navideñas, este diario se ha propuesto condensar las principales medidas de aplicación común.

Lo primero que debe tener en cuenta es que, en algunos territorios, los niños no son personas. Para saber si sus hijos lo son, es recomendable que acuda con ellos a su ayuntamiento para un análisis ocular pormenorizado. En caso de tener gemelos, puede ir solo con su favorito.

Recuerde que el hecho de que sus hijos no sean personas no afecta a la declaración de la Renta, por lo que podrá seguir incorporándolos como gastos deducibles. Tampoco afecta a los regalos de Reyes, si bien esto queda en manos de sus tutores legales (pudiéndose alegar, en caso de apuro económico, que los Reyes de Oriente se rigen por la normativa europea que desaconseja viajar a España).

Respecto al menú navideño, se recomiendan alimentos que puedan ser ingeridos en el menor tiempo posible, evitando así permanecer sin mascarilla más de dos o tres segundos por bocado. Esto nos obliga a descartar toda clase de crustáceo de difícil manejo con la excepción de las gambas (descabezadas, para impedir succiones que pudiesen devenir en esputos incontrolados).

Diversos estudios demuestran que el riesgo de contagio aumenta exponencialmente cuando se grita, por lo que se aconseja evitar las discusiones familiares. Para ello, deberá realizarse una llamada grupal días antes de la festividad con el fin de aclarar ciertos asuntos, como si Podemos nos lleva a la ruina comunista o si Bildu es ETA.

Estas cuestiones, o cualesquiera que plantee su cuñado, deben quedar totalmente cerradas antes del encuentro físico. Se recomienda que la mujer de mayor edad de la familia actúe como notaria y, justo antes de sentarse a la mesa, lea las conclusiones alcanzadas durante la llamada. Este documento será rubricado por todos los presentes y guardado en lugar seguro.

Sea cual sea el número de congregados, es fundamental tener las ventanas abiertas para facilitar una correcta ventilación de la estancia. Esto puede provocar que la cena se desarrolle a unos 10º bajo cero, especialmente en la zona central de la península. Para evitar el congelamiento de las extremidades y su eventual amputación, todos los comensales deberán equiparse con ropa de alta montaña y proveerse de abundante madera seca por si fuese necesario encender una fogata después de las campanadas. Es recomendable, asimismo, tener a mano un desfibrilador, el teléfono de protección civil y una copia de la herencia.

Recuerde que también puede celebrar las Navidades con sus convivientes o incluso en soledad, siendo estas opciones indignas de nuestra idiosincrasia, por cuanto parecen las más sensatas.

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Publicado el
1 de diciembre de 2020 - 22:41 h

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