Sobre este blog

En este blog publicamos los artículos más interesantes y relevantes que nos envíen nuestros socios. Si eres socio/a puedes enviar tu opinión a miopinion@eldiario.es. Consulta nuestras normas y recomendaciones para participar.

Confinamiento 2ª ola

Enfermeras durante los aplausos diarios en el confinamiento.

Juan José Regatos Andrés

1

No asumimos la que se venía encima, pensábamos en semanas como mucho en quincenas. La nueva normalidad nos la imaginábamos normal, con algunos inconvenientes pero con la confianza en continuar como si nada.

Como si nada, como si las residencias no hubieran perdido un tercio de sus habitantes, como si nuestros amigos o familiares de las UCIs se hubieran salvado todos y recuperados al cien por cien, como si las vacunas fueran una nueva receta de “MasterChef”

Se nos esfumó el aplauso y la empatía a esas personas, compañeras y compañeros sanitarios, del supermercado, del transporte, de las policías, la atención telefónica o los servicios sociales. Fuimos adquiriendo el hedor de la frustración que transformamos en rabia. Y salimos a buscar culpables como una jauría de lobos.

Era fácil encontrar los culpables, algunos eran simplemente políticos y/o gobiernos desorientados, superados por la selva del mercado, de los medios, de las redes y de la burocracia, cocinada durante años para conservar la esencia de nuestras instituciones, que en la mayoría, como la corona, se basa en su perpetuidad a base de la desigualdad y la injusticia social. Pero la jauría intenta igualar a todos, declarar culpables al conjunto de esos hombres y mujeres que una vez, quizás en su juventud, entraron en política para hacer el bien y confiando en llevar sus ideas al servicios de la gente.

Otros se convirtieron en hienas, en carroñeros haciendo el doble papel de víctima y culpable, gobernando para la economía, para los fondos, para los de arriba. Y, criminalizando a la gente corriente, de barrio, de metro y cercanías y a los jóvenes.

La frustración se convirtió en rabia y se impregnó de equidistancia. Para permitirnos flotar por encima escurriendo cualquier responsabilidad personal o colectiva en todo esto.    

La miseria y la pobreza se extienden silenciosamente en este mundo aún con muchas riquezas. Las vallas de los sindicatos y asociaciones empresariales levantadas junto con la Ministra de Trabajo (esta última aún no ha perdido su juventud ni su ideología, además de su destreza política democrática, republicana y comunista) tienen filtraciones y agujeros por donde se cuela la injusticia y dicha miseria. Y la vivienda sin límites sigue en la cabeza de otro Ministro.

Pero hay esperanza, Apple ha sacado el nº 12, Netflix nos reserva todas nuestras noches, la Champion ha vuelto y la ultraderecha se queda sola en el congreso. Sola, ella sola contra los gobiernos Frankenstein confiscadores y feministas. Sí, nadie tan valiente para defender la bandera, a dios y a la patria.

La confusión y el desánimo se infiltra, pero también traspasan otras cosas, aún silenciosas pero implantadas, periódicos y periodistas independientes que no equidistantes, que saben leer el CTXT y elDiario de la vida, con Público y sin él, en Marea o con Información Libre. Youtubers gamer con ideología y compromiso, personas de entidades vecinales y de redes de autoapoyo, comunidades educativas, y un sinfín de espacios o nidos de ideas, reflexiones y acciones. Sabiendo que no persiguen el espectro de la revolución, sin no resistir juntos y juntas, para encontrar grietas en la pandemia y en la sociedad de la alta velocidad.

Jóvenes, estigmatizados, blanco de todas las críticas por su insolencia e irresponsabilidad, 100 universitarios sancionados por fiestas sin medidas y distancias, 100 de cuantos. Mientras el resto reparte en Glovo o Deliveroo, estudian con pantallas y sin voces y olores de los profesores, cuidan a sus mayores, inventan apps, nutren las bolsas de voluntarios y voluntarias, pelean por superar el quinto contrato en prácticas en fraude de ley.

La gente de la cultura, esos aprovechados de las subvenciones, esos que hablan de emociones y no de productividad, esos que llevan sentimientos a la máxima expresión, que retratan historias mediante sonidos, imágenes o diálogos. Personas perdedoras, salvo cuatro elegidos por el sistema o por el tesón y la casi obsesión por el amor al arte.

Poderosos, conservadores, fascistas, profesionales acomodados, negadores del conflicto de clases, machistas, negacionistas, terraplanistas, economistas de Chicago y amigos, tened cuidado con la gente de la cultura su mente nunca descansa, ensayan, entrenan, escriben, cantan y aunque solo den una vez den con la tecla transformarán el mundo. Ya lo hicieron en Grecia, en 1450 Gutenberg la lío, en 1789 en Francia, en 1917 en Rusia, en 1942 en India, en los años 60 del siglo XX Ángela Davis o en 1994 Nelson Mandela. No todos eran artistas pero sí gente que amaba y vivía la cultura.

Sobre este blog

En este blog publicamos los artículos más interesantes y relevantes que nos envíen nuestros socios. Si eres socio/a puedes enviar tu opinión a miopinion@eldiario.es. Consulta nuestras normas y recomendaciones para participar.

    Autores

Publicado el
23 de octubre de 2020 - 21:15 h

Descubre nuestras apps

stats