“Ser” o “estar” independentista en Catalunya
Desde 2012, inicio de las movilizaciones independentistas, los análisis han destacado el importante crecimiento del independentismo. Ahora bien, creo que se debería hacer una distinción entre quienes se han incorporado definitivamente a las filas independentistas, los que hoy “son” independentistas de los que “están” independentistas. La diferencia tiene que ver con la percepción de si es posible un encaje diferente de Catalunya en España en lugar de la independencia. Se trata de personas que no tienen problema con la independencia, pero si tuvieran otras alternativas potentes y dadas las dificultades para independizarse, seguramente las aceptarían.
Para describirlo, utilizaré datos de las encuestas del CEO (CIS catalán) en los años 2012, 2014, 2016, 2018 y 2020, para ver las tendencias. Comienzo por señalar que, con pocas variantes, las cifras se mantienen bastante estables desde el 2012 hasta el 2020.
A la pregunta: ¿Quiere que Cataluña se convierta en un Estado independiente? con “sí” o “no” como respuestas, el sí obtiene alrededor de un 45% de los encuestados (en porcentajes, para los cinco años mencionados son: 44,6 - 44,5 - 45,3 - 40,8 - 45,1). Esto correspondería con los resultados electorales, que siempre han estado en torno al 47% para los partidos independentistas.
Ahora bien, hay una pregunta anterior, que suele ser poco utilizada por los medios, en que se dan varias alternativas sobre lo que debería ser Catalunya, entre ellas: Un Estado dentro de una España federal o Un Estado independiente. En este caso, los encuestados que eligen un Estado independiente disminuyen a alrededor de un 35% (para los cinco años 29,0 - 36,2 - 36,1 - 32,9 - 35,1) y el resto opta por la España Federal. El porcentaje total para la España Federal está en torno al 30%, (30,8 - 28,9 - 29,2 - 19,3 - 27,8) lo que indica que eligieron esta opción también algunos de los que respondieron “no” a la independencia en la pregunta dicotómica.
Creo que lo más significativo que muestran estos datos es que el porcentaje que apoya la independencia es mayor en alrededor de diez puntos, cuando se trata de elegir sólo entre “si” o “no”, que el que la apoya cuando se introduce la opción de poner a Catalunya dentro de una España federal. Se podría decir como hipótesis que este grupo que cambia su respuesta, correspondería a los que he caracterizado como “están” independentistas.
Habría que añadir otro dato interesante que es el malestar sobre la autonomía en Catalunya. A la pregunta sobre la satisfacción con el grado de autonomía alcanzado, casi dos tercios de los encuestados, responden que es un nivel insuficiente (65,7 - 64,0 - 65,6 - 60,2 -60,6. ) Es decir, de modo estable desde 2012 hay una gran mayoría de catalanes que no se sienten satisfechos con el nivel de autonomía que tiene Catalunya.
Recordemos como surgió el movimiento independentista actual. En 2009 uno de sus grupos juveniles propuso al Parlament de Catalunya realizar un referéndum por la independencia, pero como este no tenía las competencias, se buscó el paraguas de ayuntamientos y organizaciones ciudadanas. Entre septiembre 2009 y abril 2011, realizaron cerca de 400 referéndums en las principales ciudades, con bastante rigor en las formas, organizados por 60.000 voluntarios. Ellos formaron después la Asamblea Nacional Catalana, que se convirtió en la organización central del movimiento independentista.
En aquellos años había comenzado una reflexión nueva desde el independentismo. El nacionalismo catalán se había expresado durante las décadas de democracia en torno a la identidad, en especial, la reivindicación de la lengua. Pero el nuevo independentismo reivindicó un Estado propio para Catalunya desde una perspectiva ciudadana, como una forma de darle bienestar a su población, con un financiamiento propio, para profundizar en la democracia y ser parte directamente de Europa, es decir, tener una silla propia en el Consejo Europeo. Es interesante destacar que se asumió que tanto el catalán como el español continuarían siendo dos idiomas cooficiales en la futura República Catalana. Al mismo tiempo se proponía no ser “anti-español” sino buscar una buena relación con España, una vez producida la independencia.
Lo que más se conoció de las actividades de las organizaciones civiles independentistas, lideradas por la ANC y Omnium Cultural, fueron las manifestaciones del 11 de septiembre, que requerían de un gran trabajo de organización y convocaban a más de un millón de personas, sin ni un solo acto de violencia. Pero, a lo largo de esos años también se realizaron muchos encuentros y debates, sumados al trabajo de profesionales de distintas áreas, sobre si era viable una Catalunya independiente y como debería ser ese futuro país. Participaron muchísimas personas, algunas independentistas y otras que no lo eran, pero en lo que coincidían todos (incluso el PSC en aquel momento) fue en que un referendum era la mejor forma de resolver la demanda. El entusiasmo con que se participaba en este proceso se solía atribuir a que el catalán “cabreado” por la sentencia del Constitucional sobre el Estatut, se había transformado en el catalán “ilusionado”.
Todo esto cambió cuando los desencuentros con el gobierno de Rajoy terminaron instalando al unilateralismo, que apareció en la hoja de ruta para las elecciones de septiembre de 2015. El unilateralismo volvió a la confrontación con España y a la polarización en Catalunya, con los resultados ya conocidos. Hay que señalar que además tanto el movimiento independentista como la institucionalidad, Parlament y Govern, se instalaron en lo que podríamos llamar “política ficción”. La euforia y el cansancio llevaron a creer y afirmar que la independencia era posible y que no habría problemas en el reconocimiento europeo e internacional una vez que se declarara. Fue así como se llegó a las decisiones y acontecimientos de 2017.
Hoy hay un nuevo gobierno en Catalunya y no es fácil predecir lo que sucederá a partir de ahora. Pero, a pesar de todo lo que ha llovido, es interesante terminar con otro dato significativo de las mismas encuestas del CEO con que hemos comenzado. Sólo mostraré los datos para el 2020.
La pregunta es: en una escala del 0 al 10, donde 0 significa menos catalanismo y 10 máximo catalanismo, ¿dónde se ubica Ud? El valor 5, el del medio, tiene la mayor respuesta, un 24,4%. Pero, por debajo, entre 0 y 4 hay sólo un 13,9% de respuestas, mientras que los valores por encima, de 6 a 10, obtienen un 59,1% de apoyo.
Parece importante no olvidar que, a pesar de todos los errores y problemas, sigue existiendo una Catalunya con identidad propia.
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