Los servicios públicos y la gestión privada
Estamos en campaña electoral y desgraciadamente, los partidos políticos se dedican a pelearse o competir para saber cuál es más corrupto, o cuál miente más, pero a los ciudadanos, que si estamos preocupados por nuestra vida diaria, nos preocupa más saber cómo se van a gestionar los servicios públicos de nuestro estado del bienestar. En esa forma de gestionar se puede ver y comparar los distintos modelos políticos, el modelo liberal o el modelo social para decidir en defensa de los intereses de la mayoría o de la minoría más poderosa.
En 1990, durante el gobierno de Felipe González (PSOE) se aprobó la LOGSE, que imponía la educación obligatoria y gratuita hasta los 16 años, el Estado no tenía infraestructura para escolarizar a todos los alumnos en colegios e institutos públicos y se nos dijo, que hasta que se construyeran y para cumplir la ley, se establecía el modelo de educación concertada, de ello se benefició especialmente la Iglesia Católica. Han pasado 36 años y la educación concertada no solo sigue, sino que como las competencias son de las CCAA, en la mayoría de ellas se potencia quitando recursos a la pública.
Los profesores de la enseñanza pública se ganan el derecho a su trabajo mediante oposición, los de la privada son, en muchos casos, los que no aprueban las oposiciones.
Durante el gobierno de José María Aznar (PP), se aprobó la ley 15/1997 que daba cobertura legal para modificar los modelos de gestión, abriendo la puerta a la gestión privada de hospitales y centros públicos por parte de empresas o consorcios sanitarios. El resultado después de 29 años, es un incremento importante del negocio de la sanidad privada y los seguros sanitarios, como jamás se había conocido en España. En muchas CCAA se contratan servicios de diagnóstico y técnicas quirúrgicas con clínicas y hospitales privados pagando con fondos que se retiran de la pública, dejando a esta en situación precaria.
Respecto a la calidad de la Sanidad, todos conocemos casos de algún paciente que por su gravedad ha tenido que ser trasladado de un hospital privado a uno público, yo no conozco ningún caso que haya sucedido lo contrario.
En 2006, gobernando Zapatero se aprobó la Ley de Dependencia, en ella se reconocían derechos universales en función de los distintos grados de dependencia, pero ni el Estado ni las CCAA tenían infraestructuras para prestar los servicios y se estableció un modelo de conciertos con entidades privadas.
Ahora han entrado en campaña las pensiones públicas. El primer modelo en España, el “Retiro Obrero” de 1919 se consiguió mediante la lucha de los trabajadores, un modelo que ha evolucionado y que hasta 1999 financiaba la Sanidad Pública, era una hucha que se llenaba con las cotizaciones de los trabajadores y que ha sido utilizada por todos los gobiernos para efectuar pagos que nada tienen que ver con su razón de ser.
Las derechas proponen los modelos mixtos, es decir, completar la pensión pública con modelos de planes de pensiones privados.
La gran mayoría de los planes de pensiones privados, nunca garantizan los beneficios, de hecho, muchos trabajadores de USA, han de volver a trabajar en precario para llegar a fin de mes.
Solo un 10% de los planes de pensiones en España presentan beneficios para garantizar subidas según el IPC, como garantiza por ley el Sistema Público en España.
Hay otro argumento que me parece capital, los fondos de pensiones privados, representan el colmo del capitalismo especulativo, ni siquiera ponen el capital, gestionan los ahorros de los trabajadores, para especular contra ellos, deslocalización y cierre de empresas, especulando con la vivienda, subiendo la cesta de la compra, eso sí, los ejecutivos de esos fondos de inversión se llevan sus comisiones millonarias.
Somos más de diez millones de pensionistas con derecho a voto, eso es una fuerza enorme, pensemos en nuestros intereses, no les demos la oportunidad de estafarnos a los que están diciendo que el Sistema Público de Pensiones no es sostenible.
La pregunta que debe hacerse una sociedad honesta, no es si las pensiones son viables o no lo son, la pregunta debe ser ¿Queremos que nuestros mayores tengan una vida digna, sí, o no? Los que digan que no, si tienen el mínimo de honestidad o de agallas que lo digan en campaña electoral y los que digan que sí, que se mojen diciendo como lo van a hacer, porque si al mismo tiempo dicen que van a bajar los impuestos, no salen las cuentas.
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