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El terror llama a la puerta de la campaña del Partido Popular

Sólo faltan los zombis y las momias en el escenario terrorífico que pinta el Partido Popular en el caso de que Pedro Sánchez siga en La Moncloa

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Pablo Casado y Adolfo Suárez Illana en un acto electoral del PP en Madrid el 11 de abril.

Pablo Casado y Adolfo Suárez en un acto electoral del PP en Madrid el jueves. Víctor J. Blanco / Gtres

Los republicanos tienen un plan para conseguir que Donald Trump sea reelegido en 2020 y es el tipo de estrategia que encantará al presidente de EEUU. Sus dirigentes están probando varias líneas de ataque para descalificar las ideas de los candidatos demócratas a la presidencia a través de encuestas realizadas en 16 estados, según The New York Times.

El objetivo es describir como extremistas las propuestas del rival en materia de sanidad, medio ambiente y aborto. En la práctica, eso les permitirá "facilitar al presidente Trump frases y ataques hiperbólicos –algunos de ellos falsos– que digan que los demócratas harán aumentar las listas de espera en sanidad o legalizar la muerte de bebés después del nacimiento", dice el periódico. 

La derecha en España llegó hace tiempo a la misma conclusión sin necesidad de encargar encuestas. Como mínimo, desde la moción de censura que llevó a Pedro Sánchez a La Moncloa. Cuando el nuevo presidente aún no se había hecho a la cama de su nueva residencia, el PP y Ciudadanos ya tenían claro qué iba a hacer en el cargo, qué leyes iba a aprobar y cómo se iba a rendir a sus socios. Pablo Casado prosiguió esa campaña en el momento en que fue elegido presidente del PP. Todo lo sucedido desde entonces –y han ocurrido unas cuantas cosas– no alteró en nada su estrategia, porque solo tiene una.

El adelanto de las elecciones era inevitable desde el momento en que los nacionalistas catalanes presentaron dos enmiendas a la totalidad contra el proyecto de presupuestos y los socialistas se dieron de bruces con las palabras relator, coordinador y mediador el 5 de febrero. Ese fue el día en que quedó claro que no sabían cómo vender a la opinión pública sus relaciones con la Generalitat. 

Quienes sí saben qué decir y en términos melodramáticos son sus adversarios. "O el próximo presidente del Gobierno es Pablo Casado, o la clave del futuro la tendrán Otegi, Torra y Puigdemont", dijo ya en campaña Teodoro García Egea en Granada. "Aunque el Tribunal Supremo condene a los presos independentistas, Pedro Sánchez los va a indultar. Ya era hora de que lo dijera. Han hecho falta cuatro semanas de imposturas y de falsa moderación", anunció Pablo Casado en Valladolid. 

Sánchez no había dicho tal cosa, pero ese es un detalle nimio. Casado habla tan rápido que no se le puede pedir que todo lo que diga se corresponda con la realidad. Y es posible que la realidad esté también compinchada con los nacionalistas y otros monstruos escondidos en el sótano. 

"No podemos permitirnos cuatro años más de Sánchez con los populistas y separatistas gobernando España", tronó Inés Arrimadas. No es que vaya a gobernar Sánchez, es que lo harán los separatistas. Ante esa tesitura, es mejor votar a un caballo o a un semáforo. Cualquier opción es menos terrorífica.

Al igual que los republicanos en EEUU, se trata de pintar al enemigo en términos tétricos. Sánchez es el enemigo de España, el traidor, el que vende el país a los independentistas catalanes. Son mensajes simples, básicos, que cualquier votante puede entender y se repiten cada día de campaña. No debes bajar la dosis, porque el votante puede despertar, encender la luz y comprobar que no hay un fantasma debajo de la cama.

Si toca hablar de economía, también hay que anunciar el apocalipsis: puede llegar el corralito, ha dicho Casado. El PP quiere reducir todos los impuestos, menos el IVA, pero no dice cuál será la reducción consiguiente del gasto público para no aumentar el déficit. No será necesario, porque para eso ya tenemos la curva de Laffer, la sustancia psicotrópica más consumida en nuestro mundo después de la cocaína. El gurú económico de Casado, Daniel Lacalle, es un consumidor empedernido de ese producto. 

La derecha sabe en España cómo pintar al hombre del saco en tonos estremecedores. La aparición de Vox ha dado a la izquierda algunos argumentos en la misma línea, pero en esto los profesionales están en el otro lado. Son muchos años de escribir y dirigir películas de terror de gran presupuesto con sangre salpicando toda la pantalla. ¿Tienes miedo? No lo suficiente. Vota al PP o te convertirás en un zombi separatista.

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