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Nueva grabación de Villarejo: la "parábola del cochinillo" incrimina al ex comisario del aeropuerto de Barajas

Anticorrupción presenta la transcripción al juez como prueba de que Carlos Salamanca intervino en el encargo de un hijo de Obiang a Villarejo

El empresario denunciante: "Me han presionado todo el tiempo. Carlos se tuvo que poner al teléfono y explicarles (a los guineanos) la parábola del cochinillo"

Los fiscales piden la reapertura de la causa contra Salamanca acusando al juez de "cierre en falso" y de incurrir en "una soberana incoherencia"

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El comisario José Manuel Villarejo y Carlos Salamanca, excomisario del Aeropuerto de Barajas

El comisario José Manuel Villarejo y Carlos Salamanca, excomisario del Aeropuerto de Barajas

La disciplina con la que el comisario José Manuel Villarejo grababa a sus interlocutores ha acabado por incriminar también a sus colaboradores. El último ejemplo es el de su amigo Carlos Salamanca, el excomisario del aeropuerto de Madrid-Barajas, cuya causa fue archivada por el juez de la Operación Tándem el pasado julio. La Fiscalía Anticorrupción acaba de solicitar la reapertura aportando el contenido de una conversación recientemente localizada por la Unidad de Asuntos Internos entre el archivo secreto del comisario Villarejo.

Salamanca estuvo imputado por organización criminal, cohecho, blanqueo de capitales y delito contra los ciudadanos extranjeros. Fue detenido el 3 de noviembre de 2017 en el despacho de su último destino, la jefatura de una unidad central de Extranjería, y excarcelado cuatro meses después con la oposición de la Fiscalía. Anticorrupción cree que cobró dádivas a cambio de introducir irregularmente a ciudadanos guineanos y fondos por el aeropuerto de Barajas y que participó, junto a Villarejo, en el dosier para desprestigiar a Gabriel Obiang, uno de los hijos del dictador guineano, por encargo de otro de sus vástagos. El juez Diego de Egea concluyó en julio que “no existe un mínimo indicio revelador” de todo ello.

La investigación a Villarejo parte de la denuncia de Francisco Menéndez Rubio, El Pagafantas, empresario que actuaba como representante de los guineanos. Menéndez había entablado a finales de 2011 relación con Salamanca, al que colmaba de prebendas a cambio de favores, según la Fiscalía; simples regalos entre amigos, para el juez De Egea.

El 3 de mayo se 2012 se reúnen Villarejo, su socio Rafael Redondo y el empresario Menéndez. Los tres hablan del viaje que éste último ha realizado a Londres junto a Carlos Salamanca, las esposas de ambos y otra pareja. Todo el viaje lo pagó una empresa controlada por Menéndez, por la que fluían los fondos procedentes de Guinea, según Anticorrupción. Una prueba del delito de cohecho que atribuyen a Menéndez y al comisario Salamanca.

Menéndez se queja en la grabación de que ha estado “presionado todo el tiempo” que ha pasado en Londres (del 28 de abril al 1 de mayo de 2012) por parte de los clientes guineanos y que al final tuvo que tratar directamente con ellos el comisario Salamanca. Para los fiscales es el indicio definitivo de que Salamanca participó en la actividad criminal.

Menéndez: He estado presionando todo el tiempo. Carlos se tuvo que poner al teléfono.

Villarejo: ¿Ah, sí?

Menéndez: Y le estuvo contando la parábola del cochinillo cuando se hace…

(Risas de Villarejo y Rafael Redondo)

Menéndez: … esto, Billy (alias para Crispín Edu Tomo Maye)... para que lo entiendas, es como un cochinillo. Tú lo compras, pero no te lo puedes comer. Tienes que asarlo, condimentarlo, esto lleva tiempo y tal. A ver si me entiendes.

Villarejo: sí, sí.

Menéndez: Pues no lo entienden.

A juicio de los fiscales, esta conversación “pone de manifiesto el conocimiento que Carlos Salamanca disponía en relación al encargo del Proyecto King, así como la función de intermediario entre Villarejo y sus clientes”. Esos clientes directos son el citado Crispín Edu Tomo Maye, ‘Billy’, y Cándido Nsue Okomo. El juez basaba su archivo en que solo tenía una declaración con lagunas del empresario Menéndez que no podía corroborar con ninguna otra fuente de prueba. 

En su auto, el juez alegó que “no existe un mínimo indicio revelador” contra el comisario, su esposa y uno de sus hijos, éstos igualmente imputados. No consta, añadía, la identidad de ninguno de los ciudadanos extranjeros que pudieron haberse visto beneficiados por en las concesiones de visados, ni tampoco prueba documental sobre la expedición irregular de esos. Tampoco se conoce quién puedo introducir fondos de origen desconocido.

El juez no descarta que Salamanca recibiese "dádivas", pero señalaba que no existen elementos suficientes como para considerar que lo fueran por su función policial o para que este comisario realizara un acto contrario a los deberes inherentes a su cargo.

Menéndez: Joé, macho, estuve en Londres en el hotel, justo al lado de la embajada de Guinea (ininteligible).

Villarejo: ¿Qué hotel era?

Menéndez: Saint James and Clark.

Villarejo: ¿Ah, precioso hotel! Muy bonito. Es un hotel boutique de esos...

Menéndez: Sí... (ininteligible)... conoce. Es que...

Rafael Redondo: Lo sabe todo.

Menéndez: Es como Mario Conde. Se lo sabe todo.

Villarejo: ¿Eh?

Rafael: Mario Conde, no. No, no compares.

Villarejo: Precioso. 

Menéndez: Yo flipé. Al lado de la embajada de Guinea. Arrían bandera, y salíamos, y dábamos... 

Villarejo: Qué te dije, has visto Carlitos qué divertido es para viajar con él. Es muy buena gente y además es un tío mu... Palomita (apelativo para referirse a la mujer de Salamanca) es muy buena gente.

Menéndez: Sí, muy buena gente. Lo pasamos muy bien. Se pasaron los días rápido.

En el escrito que presentan ahora los fiscales insisten en sus argumentos del recurso de julio contra el cierre de la causa. Así, los fiscales aseguran que en la documentación puesta a disposición de la Audiencia Nacional por Francisco Menéndez hay “plena coincidencia, no solo con la relación al objetivo del Proyecto y sus intervinientes -Villarejo, Cándido, Redondo, Crispín y, como intermediador, Carlos Salamanca-, sino también en lo que se refiere al pago inicial del proyecto, 1.675.000 euros de los 1.700.000 inicialmente pactados, lo que parece indicar la existencia de una comisión de 25.000 euros para algún interviniente en el negocio”.

Menéndez: Me llamó allí el Billy... Oye, es que me han llamado, eh... que están presionando, que... que... que a ver cuando se acaba... y le digo: mira, estoy en ello; y Carlos, Carlos me escucho y dice, déjamelos, pásamelos...

Villarejo: Pero vamos a ver...

Menéndez: Y le estuvo explicando la parábola... 

Rafael: Pero nunca nos contratasteis para, o sea, inicialmente nuestro trabajo no era parar aquello, aunque yo, macho...

Reproches al juez De Egea

La petición de reapertura está repleta de reproches a la actuación del juez. Entre ellas, que el magistrado De Egea aún no ha resuelto la petición de la Fiscalía del mantenimiento de las medidas cautelares contra Salamanca que le plantearon el 23 de julio. Aquel archivo fue, aseguran, un “cierre en falso de la investigación” ya que entonces estaban pendientes “importantes diligencias de investigación, principalmente el análisis del material incautado”, del que se había analizado “un porcentaje muy escaso” cuando el magistrado decidió archivar la causa.

“Los nuevos hallazgos -añaden- colman la exigencia del instructor sobre la necesidad de corroboración objetiva y externa de las manifestaciones de Francisco Menéndez Rubio, sin que sus manifestaciones puedan seguir tachándose de contradictorias, ni inverosímiles, ni insuficientes”.

Ante la afirmación del juez de que Menéndez no había aportado nombres de guineanos beneficiados por la actuación de Salamanca en el aeropuerto de Barajas, dicen:  “Lo que obvió el instructor de forma ostentosa fue que dicho investigado sí había aportado nombres muy concretos de ciudadanos ecuatoguineanos beneficiados por Salamanca Vilches”.

Los fiscales, además, no se explican cómo se puede haber exonerado del cohecho impropio a Salamanca, por recibir regalos, y no a quien los realizaba, en referencia al empresario, que sigue imputado. “Resulta de una soberana incoherencia”, llegan a decir.

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