Arrimadas, Bal y Villacís, contra el fantasma del 5%

Inés Arrimadas con Edmundo Bal y Begoña Villacís en la apertura de campaña, en la madrileña plaza de Ópera

Ciudadanos no remonta. Acaba de empezar oficialmente la campaña de las elecciones a la Comunidad de Madrid y en el partido siguen viendo con suma preocupación que la candidatura de Edmundo Bal no consigue ahuyentar los malos pronósticos con los que arrancó hace escasamente un mes su nombramiento, cuando Inés Arrimadas decidió que el abogado de Estado y portavoz de su partido sustituyera a Ignacio Aguado para impulsar la marca y facilitar un nuevo entendimiento con el PP de Isabel Díaz Ayuso en la región. Lejos de conseguirlo, las últimas encuestas hunden cada vez más al partido, que lucha por conjurar las llamadas al "voto útil" que están lanzando el PP y el PSOE a los votantes que antaño confiaron en la formación que se autodefine como de "centro liberal".

Pese a las vicisitudes, Bal no se desanima y asegura que está viendo "mucha ilusión" entre los madrileños que se acercan a sus actos electorales. "Nosotros no salimos a por el 5%, salimos a por mucho más. Queda mucha campaña por delante", afirmaba Bal este lunes en un desayuno informativo organizado por el Fórum Nueva Economía en el que participaba también Inés Arrimadas que ha recordado que aún hay "700.000 indecisos" que dudan a quién votar y en los que confían.

El aterrizaje de la líder de Ciudadanos en la campaña era de esperar ante la presencia de todos los dirigentes nacionales en unas elecciones que van mucho más allá de ser unas simples autonómicas, como lo demuestra el hecho de que hayan bajado a la arena desde el propio Pedro Sánchez, que se la está jugando con Ángel Gabilondo; a Pablo Iglesias, que ha dado un arriesgado paso adelante para ser él el candidato de Unidas Podemos; o Santiago Abascal, que está eclipsando a Rocío Monasterio con su discurso xenófobo y todos los clichés típicos de la extrema derecha. Pero también Pablo Casado, quien pese a acompañar en todos los mítines a Isabel Díaz Ayuso, no consigue que su discurso quede por encima del de la presidenta. Ayuso no solo parte como favorita en esa contienda sino que ha decidido confrontar de lleno con el propio presidente del Gobierno contra el que carga sistemáticamente por la gestión de la pandemia, la vacunación, y las medidas económicas que ha impulsado desde la Moncloa con las que le acusa de estar "estragulando a Madrid". La líder regional no para de vender "gestión" y se presenta como la artífice de un modelo sanitario y económico ejemplar, pese a que Madrid sigue encabezando el ranking de contagios y las cifras son pésimas. Tampoco los datos económicos son mejores que en el resto de España.

Ante este complicado panorama para su partido, Arrimadas, que en un principio se había mantenido en un discreto segundo plano, ahora ha decidido salir al rescate de su candidato ante el temor cada vez más real a quedarse fuera de la Asamblea de Madrid. Y lo está haciendo para reforzar junto a la vicealcaldesa, Begoña Villacís, el mensaje de Bal y reivindicar el trabajo de estos dos años de los consejeros de Ciudadanos en el Gobierno regional, un equipo que lideraba el defenestrado Ignacio Aguado y cuyo papel reivindican ahora todos los líderes machaconamente en campaña. No hay ya un solo mitin en el que no presuman del "milagro de Madrid" gracias a las "medidas naranjas" aplicadas por los departamentos que ostentaba Ciudadanos: Economía y Empleo; Políticas Sociales; Transportes; Cultura y Turismo; Ciencias y Universidades; Deportes y Transparencia y Regeneración. La líder del partido incluso ha desmontado la idea lanzada por Ayuso de que los madrileños son más felices porque gracias a ella y a su Gobierno pueden ir por las tardes a las terrazas "a relajarse y a tomarse una cerveza". "El milagro de las terrazas se llama Ciudadanos", ha contraatacado Arrimadas, recordando que esa competencia es del Ayuntamiento y ha sido Villacís la que ha impulsado la apertura de miles de ellas en Madrid.

Que Ayuso diga "si quiere cambiar a Ciudadanos por Vox"

En Ciudadanos lamentan la "polarización" de esta campaña en la que se niegan a que los madrileños tengan que elegir entre dos extremos: o "un gobierno del PP con la extrema derecha de Vox", que es un partido "excluyente" y "antieuropeo"; o entre otro del PSOE "con la extrema izquierda", que aseguran que representa Unidas Podemos junto a "Más Podemos" –como llaman a Más Madrid–, partidos que, según Bal, no saben gestionar y harían "una fotocopia de lo que es ahora el Gobierno de España". Por todo ello creen que el 4 de mayo Ciudadanos debe ser "decisivo" porque lo que está en juego es "el avance o el retroceso", según reiteran. De ahí que estén retando a la candidata del PP a "decir claramente si quiere cambiar a Ciudadanos por Vox". "Imagínense a Ayuso gobernando con [Rocío] Monasterio. Estaría muy cómoda, dice ella, no como con nosotros que somos más incómodos porque vigilamos que no haya la corrupción y que el dinero se ejecute bien", apuntaba este lunes Bal. Claro, que el otro extremo sería aún peor para el candidato de Ciudadanos, es decir, un gobierno del PSOE con Unidas Podemos para seguir "subiendo impuestos o haciendo barbaridades", como dice que "suelen hacer". "Con Madrid no se hace experimentos, con Madrid no se juega", advertía este fin de semana, reivindicando el papel de "centro" de su partido.

Por su parte, la líder de su partido emulaba a Ayuso y entraba en confrontación con Sánchez al que ha criticado de nuevo sus cesiones a "los nacionalistas e independentistas", como el hecho de prometer las competencias de prisiones al gobierno del PNV en el País Vasco o el acercamientos de presos de ETA, dos medidas que alertan de que el presidente del Gobierno dejará para "después del 5 de mayo". A su juicio es "una vergüenza que Sánchez esté ejecutando el mayor ejercicio de desmembración de España, regalando a trozos el país", tanto a los nacionalistas vascos como catalanes, apuntaba. Arrimadas incluso recuperaba su propuesta de reformar la ley electoral para impedir que estos partidos periféricos tengan tanto peso en las elecciones generales y sean los que "decidan políticas nacionales". Una reforma que cree que el PSOE y PP no van a acometer nunca "porque la ley les beneficia". Esas mismas críticas las secundaba Bal tanto en ese desayuno informativo como en el acto de inicio de la campaña en el que estuvo arropado por Arrimadas y Villacís, que se ha convertido en su sombra.

La vicealcaldesa se está implicando al máximo en la campaña, aunque en Ciudadanos han personalizado todo en la figura del abogado de Estado, dejando relegada la marca que cada día que pasa sufre más desgaste. El eslogan de su campaña #MadrileñosPorEdmundo, en alusión al programa de Telemadrid que entrevista a emprendedores que marcharon de la capital y a los que les va mucho mejor en otros continentes, trasladan la imagen de un candidato "moderno" pegado a la calle y a la gente de Madrid. En el vídeo promocional aparece Bal haciendo footing; Bal montando en su Harley con chupa de motero; Bal visitando en los barrios las terrazas de los bares madrileños, apoyando a los hosteleros; y Bal subiendo las escaleras del Congreso y prometiendo un "Madrid de todos". El propio candidato le gusta presentarse como una persona "sencilla", "un chico de barrio" que puede ir por todos los distritos madrileños con naturalidad en contraposición "al postureo de Vox" cuyos dirigentes se van "de excursión un día a Vallecas"; o frente a una Ayuso "que se cree que la capital es de ella". "Ayuso es la candidata del yo, me, mí conmigo", ha dicho.

"Soy el único candidato que hace propuesta frente a los eslóganes de los demás", dice Bal

Otra de las cosas en las que asegura que se diferencia de los demás es en que es el único candidato que "está haciendo propuestas", "medidas realistas y pragmáticas" mientras el resto de los aspirante "solo hacen eslóganes", y "a veces también tiran piedras", les reprochó en su último acto en Madrid, rechazando la escalada de "insultos" y el deseo de "los dos extremos de dividir a los madrileños entre rojos y fascistas". Ante este panorama Bal cree que Ciudadanos "es más importante que nunca". "Nos estamos jugando la convivencia y la tolerancia, el futuro y el progreso de Madrid", afirmó este lunes.

Mientras Bal se esfuerza en sacar del pozo a su partido, las voces críticas culpan a Arrimadas de todas estas desventuras que están sufriendo al considerar que no calculó bien la estrategia de la doble moción de censura que PSOE y Ciudadanos impulsaron en la Región de Murcia, y que fracasó en la Asamblea por el transfuguismo de tres diputados de Ciudadanos que votaron en contra, a pesar de haberla firmado. Esto llevó a que Ayuso encontrara una excusa para adelantar las elecciones en Madrid acusando a sus socios de estar planeando presentar una iniciativa similar contra ella, algo que los dirigentes de Ciudadanos niegan. Arrimadas se ha limitado a reconocer que no han sabido "explicar ni comunicar bien esta decisión" porque ahora "se habla mucho de la moción de censura pero nada de la corrupción que hay en Murcia" que ha destapado y denunciado allí su partido. Pero públicamente no se arrepiente de haber dado ese paso.

Si finalmente Bal no logra su objetivo y Ciudadanos no entra en la Asamblea regional o no consigue ser una fuerza decisiva tras las elecciones del 4 de mayo ni formar parte del futuro gobierno, tan solo conservará el poder en dos de las cuatro comunidades autónomas donde hasta hace poco gobernaba en coalición con el PP: Andalucía, en donde las encuestas ya empiezan a darles algún disgusto, y Castilla y León. Pero sería también un nuevo fracaso para Arrimadas, después del hundimiento electoral en Catalunya, lo que pondría de nuevo en jaque su liderazgo al frente del partido tan solo una año después de haber sido elegida por amplia mayoría para pilotarlo.

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Publicado el
20 de abril de 2021 - 22:35 h

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