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Casa Real, Moncloa, Congreso, Senado y Ayuntamiento de Madrid extienden la alfombra al emir de Qatar

La jaquesa Jawaher Bint Hamad Bin Suhaim Thani, el emir de Qatar, Tamim Bin Hamad Al Thani, y los reyes Felipe y Letizia durante la recepción organizada en el Palacio Real.

Alberto Ortiz


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Medallas del Congreso y del Senado, recepción en el Palacio de Zarzuela y en el Ayuntamiento de Madrid, una carrera de caballos en su honor en el hipódromo de la capital y un foro empresarial de la CEOE. Los principales poderes del Estado han extendido la alfombra roja al emir de Qatar, una dictadura que vulnera los derechos humanos y a la vez uno de los países más ricos del mundo, el segundo exportador de gas natural por detrás de Estados Unidos. Así que, este jueves se agotaron los honores institucionales para recibir a Tamim bin Hamad Al Thani. La jefatura del Estado, la presidencia del Gobierno, el Senado, el Congreso, el Ayuntamiento de Madrid y la cúpula de la patronal saludaron su visita, en plena crisis energética derivada de la invasión rusa que ha agrandado el poder de un régimen clave en plena reconfiguración de las alianzas geoestratégicas en el planeta.

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Moncloa considera fundamental afianzar las relaciones políticas con este país para mejorar los lazos económicos, y de ahí que Felipe VI le cursara una invitación para una visita de Estado que se desarrolla este martes y miércoles. 

En el ala socialista del Gobierno reconocen que a este pequeño país del Golfo Pérsico le queda camino por recorrer en el respeto a los derechos humanos, pero saludan los pasos que ha dado en la “buena dirección” y que han reconocido instituciones como Organización Internacional del Trabajo (OIT)  y la Unión Europea (UE), que mantiene un “prolongado diálogo” con las autoridades locales en “cuestiones relacionadas” con los derechos humanos. 

Mientras, varias organizaciones internacionales denuncian que todavía son muy tibias las medidas que ha implementado el país para corregir aspectos que serían intolerables en democracias, como la discriminación por ley a mujeres y personas LGTBI; o las condiciones de semiesclavitud en las que trabajan miles de trabajadores extranjeros –solo el 12% de los habitantes del país son cataríes–, por ejemplo, en la construcción de las instalaciones para el próximo Mundial de Fútbol, que se celebrará en el país en diciembre y que obligará a cambiar el calendario de las grandes ligas europeas. 

El Gobierno de Sánchez ha decidido soslayar estas cuestiones con el objetivo primordial de atraer inversiones de ese país, de apenas 2,8 millones de habitantes y con la mayor renta per cápita del mundo. El segundo objetivo es garantizar el suministro del gas en un momento en el que los aliados están buscando las vías para desconectarse del suministro ruso. Europa ha comenzado así una suerte de cortejo hacia un emirato que tiene relaciones estratégicas con pocos países, pero que fue declarado por Joe Biden este mismo enero como uno de los “principales aliados” de Estados Unidos fuera de la OTAN.

La capacidad de producción de Qatar es de 77 millones de toneladas métricas al año y pretende aumentarla hasta los 110 millones ante el interés occidental reciente. En el caso de España, Qatar está en el ‘top 5’ en las importaciones de gas, y fuentes gubernamentales admiten que la búsqueda de una alianza estratégica persigue en buena medida garantizar el suministro en plena crisis energética. Las conversaciones sobre el gas son de especial relevancia tras el enrarecimiento de las relaciones con Argelia, principal proveedor de esta materia, por el acercamiento a Marruecos. 

El Gobierno quiere, por otro lado, corregir una balanza comercial desequilibrada con un país rico que tiene en España su 15º proveedor: aunque las inversiones son de 2.700 millones de euros, las exportaciones se quedan en unos 400. Solo los activos del fondo soberano Qatar Investment Authority (QIA), con el que se va a firmar un acuerdo de colaboración, representan el 40% del PIB de España, según fuentes gubernamentales. 

Centrado en esta labor comercial, el emir fue recibido a su llegada por Felipe VI en el Palacio de El Pardo, donde se hospeda durante su estancia en Madrid. Los honores, con presencia de los reyes, Sánchez, los presidentes del Congreso y el Senado, Meritxell Batet y Ander Gil, así como del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes, fueron este martes, antes de que lo recibiera el alcalde de la capital. 

También las Cortes se pusieron de gala para recibir al emir de un Estado que acaba de tener las primeras elecciones parlamentarias de su historia, si bien los partidos políticos siguen prohibidos y la cámara a la que pertenecen los electos –que se presentaron a los comicios como “candidatos independientes”– es una “asamblea consultiva”. Los presidentes del Senado, Ander Gil, que actuó como anfitrión, y del Congreso, Meritxell Batet, le entregaron las correspondientes medallas. “Anhelamos relaciones de amistad entre Qatar y España, dos países que tienen mucho en común, sobre todo, muchos valores en común”, ha dicho en la tribuna de la Cámara Alta el emir. 

Después del almuerzo de honor ofrecido en Zarzuela, el Hipódromo que dirige el socialista Francisco Salazar le ha organizado una carrera de caballos de exhibición. También esa institución tiene intereses en Qatar. El día lo ha cerrado una cena de Estado en el Palacio Real a la que, además de los reyes, han asistido varios ministros y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.

En esa cena, el rey ha pronunciado un discurso en el que ha alabado “las reformas legislativas destinadas a mejorar las condiciones de los trabajadores o el significativo nivel de integración de las mujeres cataríes en el mundo laboral”. El emir, por su parte, ha anunciado en ese evento que su país aumentará en 4.720 millones de euros las inversiones en España durante los próximos años, por la confianza que tiene, ha dicho, en la “solidez” de la economía de nuestro país.

En la visita de Estado no ha participado ningún ministro de Unidas Podemos y tampoco han asistido al acto del Ayuntamiento para entregar al emir la Llave de oro de la ciudad los ediles de Recupera Madrid. “No queremos asistir a entregas de reconocimientos a dirigentes de países que vulneran los derechos humanos para que en un futuro no muy lejano haya que retirarlas, como ocurrió con Putin”, ha afirmado el concejal José Manuel Calvo.

Durante el acto, el emir ha agradecido el reconocimiento, que ha considerado “una muestra más de las relaciones profundas y sólidas” de España y Qatar. El alcalde madrileño, José Luis Martínez-Almeida, se ha deshecho por su parte en elogios ante el jefe de Estado catarí. “Desde los años 70 del siglo pasado a nuestros días, la península donde se yergue su emirato ha sufrido una excepcional transformación, una historia de éxito sin parangón”, ha dicho en un discurso sin menciones a la ínfima protección de los derechos humanos en ese emirato. El alcalde de la capital ha llegado a equiparar a la monarquía española con el emirato catarí cuando ha calificado a ambas jefaturas de Estado de “argumentos contra quienes creen que las monarquías son cosas del pasado”. Las palabras del regidor contrastan con las vertidas por él y su formación cuando se trata de las relaciones con otros países como Venezuela. 

La CEOE ha organizado un foro empresarial para este miércoles, en el que se firmarán algunos de los acuerdos en clave económica. No obstante, no está previsto que el emir participe en ese evento y rubricará la mayoría de los doce memorandos entre ambos países en la reunión que mantendrá posteriormente con Sánchez en Moncloa y tras la que no habrá rueda de prensa. Al Thani sí se verá con el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, toda vez que el fondo soberano qatarí QIA es el principal accionista de la eléctrica, con un 8,7%. Entre las apuestas de inversión de Qatar se encuentran las energías renovables, un ámbito en el que la eléctrica española es líder.

Un país con escasos derechos laborales

El acercamiento económico a los países occidentales de los últimos años ha forzado al emir, y anteriormente a su padre, a implementar descafeinados cambios en un sistema político, económico y legal poco respetuoso con los derechos humanos. Sin ir más lejos, la preparación del Mundial ha despertado enormes críticas no solo entre la opinión pública general sino también entre varios jugadores de fútbol, como Harry Kane, capitán de la selección inglesa, o el australiano Josh Cavallo, el primer futbolista en activo en declararse abiertamente gay, que dijo hace unos meses que tendría miedo de jugar en Qatar por su legislación homófoba.

La OIT celebró la implementación en 2020 de un protocolo que obligaba a los empresarios a pagar un salario mínimo no discriminatorio a sus trabajadores y mejoraba sus condiciones laborales. Sin embargo, ha denunciado que, pese a esa legislación, 50 trabajadores fallecieron en 2020 durante su jornada laboral en el país, la mayor parte en la construcción.

De acuerdo con una investigación del diario británico The Guardian, con base en estadísticas de India, Pakistán, Nepal, Bangladesh y Sri Lanka, más de 6.500 trabajadores de esos países han muerto durante la construcción de los estadios e instalaciones para el Mundial. En 2010, cuando Qatar fue elegido como sede, el emirato inició la construcción de siete estadios, así como de numerosas infraestructuras, un aeropuerto y varios hoteles. Las organizaciones acusan al Gobierno no solo de no asegurar la protección de los trabajadores, también de no investigar la causa de las muertes. 

Un informe de Human Rights Watch (HRW) critica además que la mayor parte de las reformas laborales aprobadas en 2021 no se han cumplido, debido entre otras causas a los obstáculos impuestos por la Shura, el brazo legislativo del país. Aquella reforma acabó formalmente con el kafala, un sistema de patrocinio de trabajadores común en Oriente Medio por el que las empresas obtienen un control casi absoluto sobre las condiciones y el estatus migratorio de sus empleados. Este sistema impide, por ejemplo, que el trabajador cambie de trabajo o abandone el país sin el permiso del empleador.

Pero según Amnistía Internacional, este sistema esclavista sigue funcionando de facto: “La aparente autocomplacencia de las autoridades está dejando a miles de trabajadores y trabajadoras constantemente expuestos a la explotación de empleadores sin escrúpulos, a lo que se suma la imposibilidad de cambiar de trabajo y la retención de salarios en numerosas ocasiones”.

Falta de libertad de expresión y restricciones para mujeres y minorías

El emir Tamim bin Hamad Al Thani, que visita estos días España con todos los honores, dirige un país con una legislación que castiga con penas de cárcel de hasta diez años las relaciones sexuales consentidas entre personas del mismo sexo. El código penal vigente prevé además penas de entre uno y tres años de prisión para quienes “instiguen” o “persuadan” a otras personas a cometer actos de “sodomía o inmoralidad”.

Las penas son aún más duras para los musulmanes, que pueden ser sentenciados a muerte simplemente por tener relaciones sexuales fuera del matrimonio; y mucho peores para las mujeres en particular, que incluso aunque denuncien haber sido violadas pueden ser juzgadas por sexo consentido fuera del matrimonio. 

Todo ello está recogido en varios informes de HRW. La organización denuncia además que a pesar de que las mujeres en Qatar han hecho “importantes progresos y roto numerosas barreras en áreas como la educación”, aún están sujetas al control legal de sus maridos. “El control del hombre sobre la mujer refuerza el poder y el control de sus vidas y elecciones y puede además proteger e incluso fomentar la violencia contra ellas, dejándolas con pocas opciones para escapar del abuso de sus maridos”, explica Rothna Begum, investigadora de la organización, en un informe de 94 páginas que recoge testimonios y analiza la regulación local. 

Las leyes de Qatar obligan a las mujeres a tener el permiso de sus padres para casarse, sin importar la edad o su antiguo estado civil y, una vez casadas pueden ser acusadas de desobediencia si, por ejemplo, viajan o trabajan sin la autorización del hombre o se niegan a tener sexo con ellos. 

Qatar ofrece además una resistencia legal frente a quienes difundan información que se desvíe del discurso oficial del emirato. En 2020, el país modificó el Código Penal para castigar a quien difunda “rumores, declaraciones o noticias falsas”, en una legislación que recuerda a la recientemente aprobada por Rusia para perseguir a los medios independientes. La publicación de este tipo de informaciones está sancionada con una multa de 100.000 riales cataríes, cerca de 22.500 euros. Este instrumento legal fue el que utilizó la Fiscalía del país para detener durante varias semanas al bloguero Malcom Bidali, un trabajador keniata que denunció en sus redes los abusos laborales en el país.

En sus esfuerzos por mejorar las relaciones, la Unión Europea mantiene un diálogo con Qatar sobre cuestiones de derechos humanos. En una respuesta en el Parlamento Europeo este enero, el responsable de la diplomacia europea, Josep Borrell, reconoció “como un paso en la dirección correcta el anuncio de Qatar de permitir que los forofos exhiban banderas arcoíris durante el Mundial de fútbol de la FIFA de 2022”. “La UE seguirá supervisando con suma atención la situación de los derechos humanos en Qatar, especialmente los derechos y libertades de la comunidad LGTBI+, en el período previo al Mundial, durante todo el campeonato y después de su clausura”, afirmó.

Apenas un par de meses antes, el presidente del Comité Organizador del Mundial, Nasser Al Khater, había recordado en una entrevista en la CNN que a pesar de que el matrimonio entre personas del mismo sexo “es ilegal” en Qatar, “como en muchos otros países”, el suyo es “tolerante”; pero añadió que, si bien muchos países son “indulgentes” con las muestras de afecto en público, el suyo es mucho más “conservador”. “Respetamos diferentes culturas como espero que los demás respeten la nuestra”, dijo. 

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