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La hora de Casado: el discurso de Abascal allana el camino al 'no' del PP y Sánchez le ofrece diálogo si se desmarca de Vox

El presidente del PP, Pablo Casado, durante el pleno en el que se debate la moción de censura planteada por Vox, en el Congreso de los Diputados.

Es la hora de Casado. Ante una moción abocada al fracaso –todos los partidos menos el PP han anunciado su voto en contra– el discurso que pronunciará el Partido Popular, que ni siquiera ha desvelado si será su líder quien intervenga o si subirá al atril otro diputado, determinará el rumbo del principal partido de la oposición en lo que queda de legislatura ante el desafío que le ha planteado Santiago Abascal para disputar al PP la hegemonía de la derecha en España.

El secretismo, los titubeos y la falta de claridad que mantienen los populares sobre su voto en la moción de censura de Vox contra el Gobierno de Pedro Sánchez han convertido al partido de Pablo Casado en el gran protagonista de la segunda jornada del debate de la iniciativa de la extrema derecha, que se retoma este jueves en el Congreso de los Diputados.

En el Pleno del miércoles, tanto Abascal como Sánchez añadieron más presión sobre los hombros del líder de los populares, que desde hace semanas lidia con visiones enfrentadas dentro de sus propias filas sobre lo que debe hacer ante la afrenta de la extrema derecha. Desde la tribuna, el líder de Vox y candidato a la Presidencia recordó a Casado que el PP gobierna en tres comunidades autónomas –Madrid, Andalucía y Murcia– gracias al apoyo de la extrema derecha. "Cada vez la distancia política que nos separa es aún mayor y aún así les hemos dado tres gobiernos autonómicos. Ahora me toca pedirles el voto a ustedes. En sus manos está que entre todos se construya una alternativa al desastre que tenemos", le espetaba Abascal a Casado.

"Vote no, y si lo hace, yo creo que podremos encontrarnos" le pedía en cambio Sánchez al líder del PP, abriéndose así a retomar los cauces de diálogo con el principal partido de la oposición con el que el Gobierno busca desde hace meses una posición de unidad frente a la pandemia, y con quien debe negociar renovaciones institucionales como la del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) –bloqueada por el PP desde 2018–, el Tribunal Constitucional, el Defensor del Pueblo o el consejo de administración de RTVE. "Usted no es el beneficiario sino el blanco de este ataque –le interpeló el presidente del Gobierno a Casado–. Proclame que la derecha española nada tiene que ver con la ultraderecha. No basta con ponerse de perfil, no basta con abstenerse. Le pido que regrese al comportamiento de Estado que se exige al PP", señaló, informa Irene Castro.

La fractura de la 'foto de Colón'

En la decisión que anuncie este jueves la dirección de Casado estará el futuro rumbo del Partido Popular. Un porvenir que con una abstención podría arrinconarle en un bloque extremista con Vox, con el consiguiente riesgo de que los de Abascal marquen cada uno de los pasos de la dirección popular y que acentúe el giro a la derecha emprendido por Casado desde su triunfo en las primarias –con los principales barones en contra y que de momento no ha tenido respaldo electoral, ni siquiera en las encuestas–. U otro que con un 'no' le permita ocupar un espacio más centrado y más próximo a Ciudadanos, la otra fuerza política con la que, además de con Vox, el PP pugna por un mismo electorado.

La moción de censura dibujará en cualquier caso una nueva fractura en la conocida como 'foto de Colón', que en febrero de 2019 unió a las tres derechas –PP, Ciudadanos y Vox– por primera vez en una protesta contra el Gobierno de Sánchez y que después se llevó a las instituciones con los acuerdos de coalición entre PP y Ciudadanos, apoyados desde el exterior por la extrema derecha. No habrá unidad de voto de la derecha en la moción de censura, ya que Vox respaldará su propia iniciativa, Ciudadanos votará en contra y los populares se debaten entre el 'no' y la abstención.

"La foto de Colón es su gran triunfo político", le dijo este miércoles Sánchez a la derecha, aunque le recordó a renglón seguido que "algunos de los retratados ya no están" en la escena pública, en alusión al expresidente de Ciudadanos, Albert Rivera, que dimitió de su cargo tras el batacazo electoral de las elecciones del 10N. Para Sánchez, "es seguro" que "la cuenta" de las bajas de la famosa foto "aún no ha terminado", ya que la extrema derecha tratará de lograr más protagonismo en la derecha haciendo sombra al PP. "El peligro con su ideología es no tomarse en serio lo que dicen", le dijo Sánchez a Casado. "Pensar que no van en serio, porque si tienen una mínima capacidad de poder acabarán llevando a cabo sus amenazas", alertó el presidente. 

El discurso pronunciado en la sesión del miércoles por el candidato a la presidencia de Vox, un alegato antieuropeísta, plagado de insultos y con un tufo negacionista y conspiranoico sobre la pandemia similar al del presidente estadounidense, Donald Trump, allana el camino a un 'no' de los populares, que desde que la extrema derecha anunció su iniciativa dejaron claro que no la apoyarían, aunque hasta este jueves han mantenido el suspense no revelando si su voto será negativo u optarán por la abstención.

Almeida tilda el discurso de Abascal de "conspiración galáctica"

El expresidente del Gobierno José María Aznar, padrino político de Casado, así como los principales barones del PP, llevan semanas presionando a Génova 13 para que el voto sea 'no'. También apuntan a ese posible rechazo las declaraciones realizadas por los distintos dirigentes populares este miércoles, después del discurso de Abascal ante el Pleno del Congreso. El secretario general, Teodoro García Egea, aseguró que la de Vox "no es una moción de censura, es una tomadura de pelo y un espectáculo circense", además de "una falta de respeto a quienes están luchando contra el virus y por su vida" y "una magnífica cortina de humo para Sánchez". El 'número dos' del PP hizo especial hincapié en el "tremendo error" que suponía, a su juicio, que Abascal criticara desde la tribuna a las instituciones europeas.

Aún más crítico se mostró el alcalde de Madrid y portavoz nacional de los populares, José Luis Martínez-Almeida. "No se puede apoyar la moción, lo tengo claro; lo tenía muy claro antes del discurso y mucho más claro después", aseguraba. La intervención de Abascal fue, en su opinión, "una suerte de conspiración galáctica y planetaria en la que la Unión Europea juega un papel fundamental", algo que ve como "el culmen del disparate que ha alcanzado". "Hoy Abascal confirma que no tiene la capacidad de ser presidente del Gobierno, es una moción puramente instrumental, sin encaje en las previsiones constitucionales, porque ya ha dicho que es para convocar elecciones, y la Constitución dice que es para formar Gobierno", añadió Almeida.

Frente a la postura del 'no' Casado también padece la presión de sectores internos del PP que abogan por la abstención, como la exportavoz en el Congreso Cayetana Álvarez de Toledo, que tras su fulminante cese por parte del líder de los populares, el pasado agosto, trata de mantener el protagonismo con un canal de Youtube en el que el domingo lanzó el lema "no al no" para pedir a la dirección de su partido que no opte por rechazar la iniciativa de la extrema derecha.

Esta postura abierta a dar pábulo a la moción de Vox cuenta con el apoyo de pesos pesados del aznarismo como la expresidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre y de algunas de las terminales mediáticas de la derecha. Este miércoles, el diario ABC publicó un editorial apoyando la abstención del PP como "el único camino razonable, toda vez que esta moción está ideada por Abascal sin un criterio colaborativo para reunificar a la derecha". "Destituir a Sánchez es una obligación nacional, y reforzarlo, un error", rezaba la cabecera del grupo Vocento.

La "única alternativa" frente a la izquierda

En este escenario, la dirección de Casado ha tratado de restar importancia a su posicionamiento en la votación de este jueves asegurando que lo que han demostrado la moción de Vox y su fracaso es que la "única alternativa" al Gobierno de la izquierda la representa el Partido Popular. Génova 13 intenta ya pasar página ante una nueva evidencia de la división del centro derecha español que Casado se propuso unir cuando llegó a la Presidencia del PP, un objetivo que sigue sin lograr dos años después. Esa división se ha convertido en el principal lastre que ha hundido electoralmente al PP en las sucesivas citas con las urnas de los últimos dos años, con la excepción de la mayoría absoluta de Alberto Núñez Feijóo en Galicia, donde Vox y Ciudadanos no tienen representación. En Génova 13 tienen claro que mientras la derecha esté partida en tres, Casado no tendrá opciones de llegar a la Moncloa.

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21 de octubre de 2020 - 22:40 h

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