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El principal semanario holandés tira de tópicos para criticar el fondo anticrisis de Bruselas: "No más dinero para el sur de Europa"

El semanario holandés Elsevier Weekblad, uno de las más influyentes del país con una tirada a nivel nacional cercana a los 70.000 ejemplares, ha dedicado la portada de su nuevo número a criticar, tirando de estereotipos, la propuesta del fondo de recuperación planteada por Merkel y Macron en el contexto de las negociaciones de un plan comunitario hacer frente a la crisis del coronavirus.

Bajo la consigna "¡No más dinero para el sur de Europa!", la revista reprueba el ofrecimiento francoalemán mediante una ilustración que refleja algunos de los tópicos más extendidos en torno a la relación económica y laboral entre los países del norte y el sur del continente integrados en la Unión Europea. En una portada divida en dos planos, la parte superior muestra a dos trabajadores -una oficinista y un operario de fábrica- que se asocian al modelo laboral del norte europeo; mientras que la mitad inferior está ocupada por un hombre y una mujer con rasgos latinos tomando el sol y disfrutando de la bebida, el juego y las redes sociales.

Con esta ilustración, acompañada con un rótulo que anticipa el editorial del semanario mediante un contundente "Por qué el plan de Merkel y Macron de regalar 500.000 millones de euros no es bueno", el medio holandés retoma los estereotipos clásicos sobre los trabajadores de sur de Europa para criticar el modelo propuesto por Francia y Alemania para estructurar el fondo anticrisis que se negocia estos días en Bruselas para hacer frente a la crisis económica derivada de la pandemia.

Esta propuesta se encuentra presente en algunos de los aspectos del plan presentado ayer miércoles en la Eurocámara por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que cifra en 750.000 millones de euros el monto total del fondo de recuperación. Esta primera oferta, que aun debe ser ratificada y sometida a la discusión con los Estados miembros y a un Consejo Europeo el próximo 19 de junio, conjuga además varios ingredientes solicitados por los países del sur, además de otros abanderados por Holanda y los autodenominados países 'frugales' del norte europeo.

De la cuantía total de este plan denominado como Next Generation EU -un esfuerzo económico para la reconstrucción que supone la mitad de lo inicialmente solicitado por España-, la propuesta presentada prevé que nuestro país acceda a algo más de 140.000 millones de euros: 77.324 de ellos a través de transferencias, y los 63.122 millones restantes en préstamos. Una asignación algo inferior a los 81.000 y 91.000 millones, respectivamente, a los que podría acceder Italia.

Si bien este plan anticrisis de Bruselas se queda muy lejos de la propuesta de un fondo de recuperación de 1,5 billones presentada por España, y de los 2 billones, "sobre todo, en transferencias", reclamado por el 80% del Parlamento Europeo, su aprobación ha sido recibida con satisfacción por parte de los países del sur europeo, con España e Italia a la cabeza. Un agrado que no ha compartido el gobierno holandés, que ha mostrado su descontento con una propuesta de la que han fuentes diplomáticas han manifestado ser "difícil imaginar" que se trate del resultado del "estado final de las negociaciones".

No es la primera vez que los tópicos y estereotipos sobre el sur europeo salen a relucir en el contexto de un debate a nivel comunitario entre representantes de diferentes países miembros con Holanda como protagonista. En marzo de 2017, el entonces presidente del Eurogrupo, el holandés Jeroen Dijsselbloem, afirmó durante una entrevista en pleno debate sobre su continuidad al frente del Eurogrupo que los países del sur gastan el dinero "en alcohol y mujeres". "El que solicita solidaridad, tiene también obligaciones. Uno no puede gastarse todo el dinero en copas y mujeres y luego pedir que se le ayude", manifestó Dijsselbloem en unas declaraciones en las que se identificó una referencia a su entonces principal competidor en la presidencia del Eurogrupo, el ex ministro español de Economía, Luis de Guindos.

Unas afirmaciones sobre las cuales, lejos de mostrar arrepentimiento, el ex presidente del Eurogrupo se reafirmó posteriormente, argumentando que con ellas pretendía "dejar muy claro que la solidaridad va de la mano de la responsabilidad y de los compromisos". La actitud de Dijsselbloem suscitó entonces una oleada de críticas, incluso entre sus colegas del grupo comunitario socialista como el eurodiputado Javi López, quien pidió el cese del holandés tras considerar "ofensivas, ignorantes y arrogantes" sus afirmaciones.

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Publicado el
28 de mayo de 2020 - 21:33 h

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