El calor se cuela otro final de curso en colegios de Sevilla pese a disponer de fondos para climatizar las aulas
La llegada del calor a las aulas andaluzas este final de curso ha reactivado las protestas de la comunidad educativa en ciudades como Sevilla, donde las altas temperaturas se sufren más allá de la temporada estival. En algunos centros, el problema ya no es solo la falta de recursos económicos, sino los obstáculos administrativos y las limitaciones técnicas que encuentran a la hora de acometer mejoras de confort térmico en unos edificios cuya titularidad corresponde al Ayuntamiento.
El CEIP Carmen Benítez, en el distrito Nervión de Sevilla, es uno de los ejemplos más visibles de las dificultades que siguen encontrando algunos centros para combatir el calor en las aulas. Aunque la Junta de Andalucía le ha transferido fondos para la compra de equipos de climatización –dentro de la partida destinada al confort térmico de los centros educativos–, la instalación de sistemas fijos de aire acondicionado continúa sin materializarse. El edificio cuenta con limitaciones derivadas de su protección patrimonial y, según la dirección del centro, la instalación eléctrica actual tampoco reúne las condiciones necesarias para soportar la potencia que requerirían estos equipos.
Además, la normativa que regula estas ayudas limita el tipo de actuaciones que pueden ejecutarse con cargo a esos fondos, prohibiendo aquellas que requieran obras o modifiquen la estructura del edificio, y condicionando estas intervenciones a contar con el consenso y la autorización de la administración local como titular del inmueble. Entre las actuaciones contempladas, figuran la adquisición de equipos portátiles de climatización, la instalación de pérgolas, toldos o marquesinas, así como plantación de arbolado.
Las familias sostienen que la dirección lleva meses intentando desbloquear una solución que permita aprovechar estos recursos para resolver de forma definitiva un problema que afecta desde hace años a alumnado y profesorado. Temen que los retrasos acumulados acaben posponiendo la actuación durante otro curso más, ya que el curso termina el 22 de junio y los centros públicos tienen de plazo hasta el 30 de septiembre para ejecutar las partidas transferidas por la Consejería de Desarrollo Educativo el pasado mes de noviembre.
Rechazo a los “parches provisionales”
Desde el Ayuntamiento de Sevilla aseguran que ya han realizado las actuaciones necesarias para adaptar las instalaciones eléctricas y facilitar una futura climatización del centro. No obstante, señalan que, al tratarse de un edificio histórico protegido, no pueden autorizar la colocación de equipos en la fachada, una competencia que corresponde a la Comisión Provincial de Patrimonio. El Consistorio afirma además haber trasladado al centro distintas alternativas de climatización compatibles con las limitaciones patrimoniales.
No obstante, desde el centro explican que la actuación realizada por el Ayuntamiento fue “mínima” y se limitó a incorporar determinados elementos de protección eléctrica, sin acometer una adecuación integral de la instalación ni ejecutar el cableado necesario para soportar equipos de aire acondicionado. Asimismo, señalan que las alternativas planteadas pasan por sistemas de enfriamiento adiabático o climatizadores evaporativos a partir de hielo, una opción que tampoco convence a buena parte de las familias.
“No necesitamos parches provisionales”, sostienen desde la asociación de familias (AFA) del Carmen Benítez, que reclama la instalación de splits como opción más eficaz para combatir el calor en las aulas. La comunidad educativa insiste en que hay aulas que llegan a superar los 30 grados durante los episodios de temperaturas altas y exige aprovechar los fondos disponibles este curso para climatizar el centro con actuaciones que garanticen unas condiciones adecuadas para el aprendizaje.
Por su parte, la Consejería de Desarrollo Educativo asegura que gracias a su plan específico de confort térmico se han instalado 19.491 nuevos elementos de climatización en centros educativos andaluces, de los cuales 13.236 corresponden a sistemas de ventilación y aire acondicionado. Respecto a los plazos, fuentes del citado departamento consultadas por este periódico niegan que exista un riesgo inmediato de pérdida de los fondos y señala que las cantidades transferidas pueden ejecutarse hasta finales de septiembre y que, en circunstancias excepcionales, podría estudiarse una ampliación.
Pese a ello, la comunidad educativa del Carmen Benítez teme que la combinación de trámites administrativos, condicionantes patrimoniales y los tiempos propios de la gestión escolar vuelva a retrasar una solución definitiva para un problema que se repite cada año con la llegada del calor.
Nuevas movilizaciones contra el calor en las aulas
El caso del Carmen Benítez ejemplifica una situación que denuncian distintas asociaciones de familias en Sevilla. Según la Federación Provincial de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnado (FAMPA) en la capital hispalense, el principal obstáculo ya no radica únicamente en la financiación, sino también en el “deterioro” de las infraestructuras escolares y en las dificultades técnicas para ejecutar las inversiones destinadas a mejorar el confort térmico de las aulas.
La federación sostiene que numerosos colegios públicos cuentan con instalaciones eléctricas “obsoletas” y “deficientes”, incapaces de soportar nuevos sistemas de climatización. Asimismo, denuncia que, ante esta situación, algunos equipos directivos estén recibiendo por parte de la administración local la recomendación de destinar los fondos concedidos a la compra de aparatos portátiles o climatizadores evaporativos sin salida exterior. A juicio de FAMPA Sevilla, “estos pingüinos portátiles resultan inútiles para rebajar las temperaturas en aulas a más de 30 grados con más de 25 alumnos y alumnas”, según critican en un comunicado.
La situación es especialmente compleja en centros históricos o protegidos patrimonialmente, como el propio Carmen Benítez, el CEIP Altos Colegios o el CEIP José María del Campo. Según FAMPA Sevilla, la ausencia de proyectos específicos para adaptar estos edificios a las nuevas exigencias climáticas está dejando a parte del alumnado sin soluciones estructurales frente a las olas de calor.
Tanto FAMPA Sevilla como el movimiento Escuelas de Calor vinculan estos problemas a la falta de desarrollo de la Ley andaluza de Bioclimatización, aprobada en 2020 y todavía pendiente de desarrollo reglamentario. Las organizaciones consideran que las ayudas y planes impulsados por la Junta no sustituyen la aplicación efectiva de una norma concebida para garantizar “una climatización estructural” en todos los centros educativos públicos. Por ello, anuncian nuevas movilizaciones coincidiendo con el final de curso y la llegada de las primeras olas de calor.
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