En Madrid la escuela concertada le ha ganado a la pública. De los 540.332 alumnos escolarizados en la capital, 215.133 estudian en centros privados subvencionados, mientras que 214.711 acuden a la educación pública cada día. Estas cifras, aunque muy cercanas entre ellas, muestran la tendencia hacia un modelo de educación concertada asentado en el municipio desde que existen datos diferenciados, hace más de dos décadas.
Se trata de una preferencia que se impone en la ciudad desde el año 2002, cuando la suma de la demanda de la educación concertada y privada supera con creces a la de la educación pública. La privada ha experimentado altibajos en sus cifras desde que se tienen registros, aunque, en el último curso académico actualizado (2023-24) ha alcanzado récord de alumnado: el 20,4% del total de estudiantes está matriculado en centros privados sin concierto.
El 39,83% de los alumnos que estudian en el municipio están escolarizados en la educación concertada, un modelo que recibe financiación pública pero que también cobra a los alumnos. En el 100% de estos centros (colegios privados con concierto) se cobra la cuota base a las familias, pese a que la Lomloe prohíbe establecer como obligatorio en Primaria y Secundaria.
No todos los centros cobran lo mismo. Uno de los factores que influyen en la cuantía de las cuotas que pagan las familias es la forma jurídica de los centros concertados. Mientras los que están constituidos como empresas tienen de media cuotas más altas, los que dependen de fundaciones presentan cuotas inferiores. En la cúspide de los pagos más elevados se encuentran los colegios de titularidad mercantil.
El Partido Popular de Madrid ha convertido a la educación concertada en el núcleo central de su política educativa desde hace más de 20 años, cuando obtuvo las competencias de Educación. Esta tendencia se agudizó desde que Esperanza Aguirre ganó las elecciones en el año 2003, y se materializa en cuestiones como la cesión de suelo público a coste muy bajo para que se construyan centros, que antes de nacer ya tienen el concierto asegurado. Esta práctica (conceder el concierto antes de su construcción) era ilegal hasta el año 2013 cuando José Ignacio Wert, exministro del PP, la regularizó en su Lomce para validar el modelo de la Comunidad, y volvió a ser prohibida en la Lomloe, aunque de una manera ambigua, que de facto no ha conseguido detener las cesiones de suelo en la región.
Ese modelo lleva a las familias a la concertada de manera natural. Nuria es madre de dos hijos y vive en Carabanchel. Su hija menor tiene 16 años y estudia en un instituto concertado del distrito: “La mayoría de colegios que tengo alrededor de casa son concertados, y opté por lo fácil, al ser antigua alumna sabía que tenía muchas posibilidades de que mis hijos pudieran entrar”, explica.
Los centros y los distritos
Madrid cuenta con 1.383 centros educativos de Régimen General en los que se encuentran matriculados 540.332 alumnos, repartidos entre los 21 distritos del municipio. La distribución de estudiantes entre los tres modelos existentes —público, concertado y privado— es dispar y no responde, en todos los casos, a los criterios socioeconómicos de los barrios en los que viven.
De los ocho distritos madrileños que tienen más alumnos escolarizados en la educación concertada que en la pública (Retiro, Salamanca, Chamartín, Tetuán, Chamberí, La Latina, Carabanchel y Ciudad Lineal), la mitad (Tetuán, La Latina, Carabanchel y Ciudad Lineal) presenta una renta media bruta anual del hogar por debajo de la media del municipio (64.574 euros).
Nuria explica que su hijo mayor estudió en la concertada en todas las etapas educativas y, ahora, su hija de 16 años sigue escolarizada en el mismo centro: “No creo que la educación concertada sea mejor que la pública”, dice. Aunque ella no es creyente, ha escogido un colegio católico, ya que las otras opciones del barrio no le convencían: “Los públicos que tengo cerca de casa, desde el exterior, veo que tienen menos instalaciones, menos patios e incluso, en los que he ido a votar, he percibido que las clases están menos cuidadas”.
El reparto de centros
De los 1.383 centros educativos, 536 son públicos, 366 concertados y 481 privados. La educación concertada acapara el 26.5% de la oferta educativa de centros en el municipio y es especialmente llamativa ya que, a pesar de ser el modelo educativo con menor oferta de centros, su demanda es superior a la de la educación pública y la privada.
Mientras la escuela pública madrileña presenta unos datos de alumnado difíciles de encontrar en otro lugar de España —solo 4 de cada 10 estudiantes estudia en la pública—, la suma de centros privados y concertados acapara más del 60% de la oferta de centros de Educación en Régimen General, y evidencia una tendencia educativa hacia modelos no públicos de enseñanza en el municipio, que desde la Comunidad de Madrid promueven en las diferentes etapas educativas.
Avelino tiene dos hijos que estudian en un colegio concertado en el distrito de Hortaleza: “Llevamos a nuestros hijos aquí porque mi mujer y yo estudiamos en el mismo centro”. Aunque considera que el profesorado de la concertada no es mejor que el de la pública, explica que el ambiente es “más familiar”, un aspecto que las familias valoran, asegura, a la hora de escoger colegio para sus hijos.
La flexibilidad horaria es otro de los factores que influyen en la elección de centro: “Es una ventaja que podamos recogerlos a las cuatro de la tarde”, explica Avelino, que, además, pone en valor la calidad humana del colegio: “A lo mejor no está dotado con la mejor tecnología, pero personal no falta”, añade.
Los distritos
El 75% de los distritos cuenta con más centros públicos que concertados. Sin embargo, esta cifra no se traduce en la matriculación de los alumnos, ya que en más del 70% de los distritos la suma de centros concertados y privados es mayor que la de los públicos en su conjunto, que no siempre cuentan con las plazas necesarias para asumir la demanda de alumnado. Mientras en Chamartín ni el 20% de los alumnos estudian en un centro público, en Villaverde más del 60% sí lo hacen, según se puede ver en el siguiente gráfico.
La educación para adultos, la única excepción
Esta radiografía de la educación madrileña de enseñanzas de Régimen General se complementa con los centros educativos de Régimen Especial, donde estudia el alumnado que requieren apoyos especializados y medidas específicas por sus necesidades educativas. En el municipio, casi la mitad de los centros que prestan este servicio, 42 de 90, son privados, una oferta que dificulta el acceso a una plaza pública y agudiza aún más la tendencia hacia modelos de educación de pago.
En contraposición, la Educación para adultos constituye la excepción del municipio y choca frontalmente con la tendencia educativa que impera en el resto de modelos. Hasta 28 de los 32 centros de Educación para adultos son públicos. En el 90% de los centros que prestan este servicio sus alumnos reciben educación de forma completamente gratuita.