La extraordinaria historia de Tony Powell, el futbolista que ocultó su homosexualidad: “Solo quería ser yo mismo”
“Lo odiaba”, afirma Tony Powell en una tarde de primavera en Los Ángeles al recordar su pasado como futbolista profesional del Bournemouth y el Norwich en la década de 1970, cuando ocultaba su homosexualidad. Powell tiene 78 años y ahora vive en un mundo muy diferente al de entonces, cuando era un hombre casado, padre de dos hijas pequeñas y nombrado mejor jugador de la temporada del Norwich en 1979.
Powell no es un hombre expresivo y, tras haberse visto obligado a ocultar su verdadera identidad durante décadas, no hace alarde del dolor que padeció. Pero hay una nota de dolor en su acento inglés, que permanece intacto tras 45 años en Estados Unidos. “Solo quería ser quien soy, pero en aquella época no era buena idea salir del armario”.
A Powell y a mí se nos une Robbie Rogers, el exinternacional estadounidense que jugó brevemente en el Leeds y el Stevenage en la temporada 2012-13. Rogers es 40 años más joven que Powell, pero, como hombre gay y exfutbolista profesional, comprende ese sentimiento con dolorosa claridad. Hace 13 años este mes, Rogers y yo realizamos su primera entrevista para un periódico después de que él saliera del armario en una publicación en las redes sociales unas semanas antes.
Rogers mira a Powell y le dice: “Lo mantuve en absoluto secreto. Tenía mucho miedo de que se supiera, de perder el control y de que la gente empezara a cotillear en el vestuario. Quería salir del armario y contar un secreto muy íntimo primero a mi familia y a las personas que quiero, y no que saliera en las noticias”.
Powell y Rogers pertenecen a un grupo muy reducido de futbolistas masculinos que han jugado profesionalmente en Inglaterra y han tenido el valor de salir del armario como gais. Justin Fashanu fue el primero en hacerlo, en 1990, y fue compañero de Powell en el Norwich entre 1978 y 1981. Powell, defensa central, disputó 275 partidos con el Norwich, mientras que Fashanu jugó 103 partidos con el club y marcó 40 goles. Dice que Fashanu era “un futbolista muy bueno y un tipo realmente agradable”.
Fashanu jugó 11 partidos con la selección inglesa sub-21, pero sus aspiraciones internacionales se vieron truncadas por los rumores que circulaban a su alrededor. En agosto de 1981, cuando Powell se marchó a Estados Unidos, Fashanu acababa de convertirse en el primer futbolista negro en alcanzar el millón de libras después de que Brian Clough lo fichara para el Nottingham Forest. Fashanu disputó 32 partidos de liga con el Forest, pero solo marcó tres goles y Clough lo llamó “maldito maricón”.
Jugó en varios clubes de muchos países, entre ellos Inglaterra, Estados Unidos, Canadá y Escocia, pero Fashanu se sentía avergonzado de su sexualidad. Salió del armario en el diario The Sun en octubre de 1990 y la reacción le marcó profundamente. Su hermano John, miembro del equipo del Wimbledon que ganó la FA Cup en 1988, lo llamó “paria”. Justin nunca se recuperó del abuso que sufrió y, tras retirarse en 1997, se quitó la vida en mayo de 1998.
Empezaron a decir cosas que me asustaron, como lo asqueroso que sería que un hombre gay se duchara con nosotros
Rogers, como el segundo hombre en salir del armario en Inglaterra mientras jugaba al fútbol profesional, subraya los vínculos entre Powell, Fashanu y él mismo. Dirigiéndose a Powell, dice: “Tony, no sé si te lo he contado alguna vez, pero yo estaba en el Leeds cuando me enteré por primera vez de lo de Justin. En la tele, junto a una foto de Justin, había una pregunta: '¿Habrá algún día otro futbolista gay?'”.
“Los demás jugadores y yo estábamos almorzando y empezaron a decir cosas que me asustaron, como lo asqueroso que sería que un hombre gay se duchara con nosotros. Eso me hizo darme cuenta de que este no es un mundo en el que pueda ser yo mismo y seguir compitiendo”.
¿Le dijo Rogers algo a sus compañeros de equipo?: “Me mantuve callado. Aunque tenía algunos amigos íntimos en el Reino Unido, no tenía a nadie en el mundo del fútbol con quien compartir ese secreto. Me sentía un poco solo”.
¿Sintió Powell esa misma soledad en el Norwich?: “A veces, sí”, afirma. “Parecía que no había nadie con quien hablar. Fue difícil”.
Rogers cuenta que, en el Leeds: “Leí sobre Justin. Era increíblemente inspirador, pero también muy trágico. No quería acabar como él. Quería tener una vida plena en la que no tuviera que vivir en secreto. Tony jugó contigo, así que los tres tenemos una conexión muy interesante, ya que tú y yo vivíamos a dos manzanas el uno del otro”.
Después de que Rogers saliera del armario, sintiéndose orgulloso y querido por su familia, regresó a Estados Unidos y jugó en el LA Galaxy. La mayoría de los días pasaba por delante del Holloway Motel, en Santa Monica Boulevard, en West Hollywood, sin darse cuenta de que otro futbolista gay vivía en aquel motel en ruinas. Rogers ha colaborado ahora en la producción de un conmovedor e importante largometraje documental sobre Powell: 'The Last Guest at the Holloway Motel'.
Simplemente no se acepta. No puedes ser futbolista profesional y gay
Powell siguió un camino diferente, tanto física como emocionalmente, al de Rogers. Viajó a Estados Unidos a principios de la década de 1980 para continuar su carrera. Salió del armario en un país nuevo, abandonó a su familia en Inglaterra y cortó toda relación con ellos, de modo que no tuvieron ni idea de dónde estaba durante 35 años. Tomó esa drástica decisión porque estaba convencido de que su familia lo rechazaría si se enteraban de la verdad sobre su sexualidad.
“Cuando llegué a Estados Unidos fue como liberarme en muchos sentidos”, afirma. Pero siguió ocultando su sexualidad mientras jugaba en el San José Earthquakes y el Seattle Sounders. “Simplemente no se acepta. No puedes ser futbolista profesional y gay”. ¿Cómo le hace sentir hoy esa cruda realidad?: “Es triste que alguien no pueda ser él mismo”.
Cuando se le pregunta por qué acabó viviendo en West Hollywood, responde: “Porque era un barrio gay. La gente va a West Hollywood porque se siente segura. Se mudan de lugares donde sufren acoso a otros donde pueden vivir libremente”. Powell pasó 25 años en el Holloway Motel, primero como gerente y luego como su último inquilino antes de que cerrara y se convirtiera en un alojamiento temporal para personas sin hogar el pasado mes de septiembre. «Lo echo de menos», dice Powell con nostalgia. “Era un lugar divertido”.
Al principio era un cortometraje, el retrato de un gerente de motel que regentaba un edificio abandonado mientras lo desalojaban, y luego se convirtió en otra cosa
Ramiel Petros, el joven cineasta que codirigió el documental junto a Nick Freeman, me cuenta cómo conocieron a Powell: “Solía salir a pasear cuando me acababa de mudar aquí y, cada vez que pasaba por delante del motel, veía a un desconocido en el balcón de lo que parecía un edificio abandonado. Se sentaba allí, doce horas al día, con una copa de vino en la mano y el portátil delante”.
“Siempre parecía serio y malhumorado, y yo pensaba: 'Quizá esté escribiendo una novela o luchando contra la ciudad para salvar este precioso motel gótico'. Pero solo estaba viendo el Arsenal o buscando el resultado del Norwich”.
Petros y Rogers se ríen, pero Powell permanece impasible. El director se pone más serio: “Nick y yo estábamos pensando en un nuevo proyecto y dije: 'Este hombre parece interesante. ¿Por qué no hablamos con él?'. Así que estamos en la calle gritando: 'Oye. ¿Quién eres?'. Al cabo de un rato dijo: 'Fui futbolista profesional cuando era más joven. Búscalo'. Nosotros dijimos: 'Vale, viejo loco, yo también jugué al fútbol'”.
“Entonces buscamos a Tony Powell en nuestros ordenadores y, sí, había sido futbolista. Encontramos fotos y, ¡guau!, ahí estaba este hombre con una preciosa melena. Al principio era un cortometraje, el retrato de un gerente de motel que regentaba un edificio abandonado mientras lo desalojaban, y luego se convirtió en otra cosa. Tony no dijo inmediatamente: 'Soy gay', pero estábamos en West Hollywood y yo ya me lo imaginaba”.
Rogers fue uno de los productores a los que se dirigieron Petros y Freeman. “No conozco a ningún futbolista gay”, afirma Rogers, “así que, en parte, se trataba de querer conocer a Tony y poder conectar con alguien con quien pudiera identificarme”.
La película se vuelve aún más conmovedora cuando, con la ayuda de los directores, Powell se reencuentra con sus dos hermanas y su hermano en Inglaterra. Esas emotivas escenas quedan plasmadas en la cámara, pero, como es comprensible, las hijas de Powell, que habían quedado tan marcadas por su desaparición, decidieron no aparecer en el documental. “Fue bonito”, dice Powell sobre la reconciliación con sus hijas. “Se mostraron comprensivas y nuestro amor mutuo seguía ahí, incluso después de todo lo que habían pasado”.
Hablan por Internet y sus hijas lo visitaron en San Diego. Como muestra el documental, ha sido aún más fácil volver a conectar con sus hermanas, Denise y Jane. “Me sorprendió bastante lo rápido que conectamos”, dice Powell, “y fue especial verlas porque, cuando estás separado durante tanto tiempo, ni siquiera sabes si siguen vivas”.
¿Han hablado en detalle sobre por qué desapareció?: “La verdad es que no. El pasado es el pasado”.
Al escuchar nuestra conversación, Rogers comenta: “Una de las mejores cosas de este documental, aparte de haber creado una película preciosa, es que Tony ahora tiene una relación auténtica con sus hijas y sus hermanas. Estamos muy orgullosos de ello”.
Petros se dirige a Powell y le hace una pregunta sencilla: “Tony, ¿estás orgulloso de la película?”. Por supuesto», responde Powell.
Mientras ve imágenes antiguas de Match of the Day en las que aparece Powell, Rogers comenta: “Me impresionó mucho su habilidad técnica y su faceta defensiva, con esas entradas duras. En el fútbol moderno es más habitual encontrar jugadores muy técnicos que defienden muy bien. Él tenía eso y, al ver sus entrevistas, se le veía muy sereno y con el carisma de un líder nato”.
Antiguos compañeros del Norwich, como Mick McGuire, elogian a Powell en el documental calificándolo de “Sr. Fiable”, alguien “duro como una roca” y dotado de “valentía y compromiso”. También lo recuerdan como una persona “cariñosa” fuera del terreno de juego.
Esa ternura quedó patente años más tarde, cuando perdió a David Castro, el amor de su vida, de quien Powell dice que era “un tipo muy especial”. David contrajo el VIH, que derivó en sida, y Powell lo cuidó en casa, en lugar de permitir que muriera en un centro de cuidados paliativos. Rogers afirma: “Hay compañeros con los que jugué que se preocupan por todo el mundo. Tuve esa sensación con Tony, al verlo en el Norwich y por la forma en que habla de Justin Fashanu. Así que escuchar su historia de amor con David, y cómo lo cuidó, fue realmente emotivo”.
Al parecer, David era un gran bailarín, pero Powell, con su habitual seriedad, afirma: “En el fútbol tenía un pie izquierdo y un pie derecho. En el baile, tenía dos pies izquierdos”.
Sin embargo, su empatía le llevó a ayudar a Erica, una mujer transgénero que era su subdirectora en el motel, a aceptarse a sí misma. Powell cuenta que, antes de la transición de Erica, “ella pensaba que yo iba a volverme contra ella como todos los demás. Pero somos muy buenos amigos y le dije que seguía siendo la persona con la que me encantaba estar. Ella tuvo el valor de salir del armario”.
Me ha entristecido un poco que otros futbolistas no hayan podido salir del armario
Todavía parece casi imposible que un futbolista gay salga del armario en la Premier League. Rogers dice: “Me gusta tanto el fútbol que me levanto temprano por la mañana para ver al Arsenal, pero mi marido, Greg, y yo llevamos años diciendo: '¿Cuándo saldrá del armario alguien más?'”.
“Una de las principales razones por las que salí del armario públicamente fue que quería intentar cambiar el fútbol para que los jóvenes gais pudieran ser ellos mismos. Pero he oído esto de diferentes personas a lo largo de los años: todo el mundo tiene demasiado miedo. Lo entiendo, así que no estoy diciendo que nadie sea cobarde. Pero me ha entristecido un poco que otros futbolistas no hayan podido salir del armario”.
¿Tiene Powell alguna esperanza real de que en los próximos años salga del armario algún futbolista gay en el fútbol inglés?: “La verdad es que no. Es demasiado difícil salir del armario y ser aceptado, sobre todo en la Premier League. En realidad, nada ha cambiado. Sigue siendo una liga homófoba”.
“Me hubiera encantado ser la primera persona en salir del armario como gay y seguir jugando, pero no sé qué acogida habría tenido por parte de la liga y de mis compañeros. No creo que eso sea posible. Pero solo nos queda esperar que las cosas cambien para los jugadores gais en el futuro”.
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