La lucha contra las minas de oro en Guadalajara llega a Bruselas de la mano de los 'pueblos contra el extractivismo'
Las voces que claman contra el intento de abrir en canal la provincia de Guadalajara para extraer oro se escuchan estos días en Bruselas.
La Plataforma Valle Cañamares–Sierra Norte, que lleva meses luchando para parar el proyecto minero que se cierne sobre la Sierra Norte de Guadalajara, participa desde este miércoles y hasta el próximo viernes en el II Encuentro Internacional de Pueblos Contra el Extractivismo, en el que una veintena de organizaciones de América Latina y Europa están trasladando a las instituciones europeas su “preocupación” ante los proyectos estratégicos de minería que se están planteando y la “amenaza” sobre la protección europea del agua.
Se celebra en la capital belga y en él participan líderes y lideresas del Frente Nacional Antiminero y Ecuarunari (la Confederación de Pueblos de la Nacionalidad Kichwa del Ecuador); del Congreso de los Pueblos, USO y CUT de Colombia; de la Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo de Tehuantepec de México; y del Observatorio Petrolero Sur y Marabunta de Argentina. También activistas de las resistencias a los proyectos mineros en el Estado español, en especial de comunidades autónomas con proyectos declarados estratégicos por la Unión Europea como los de Galicia, Andalucía y Extremadura.
Raúl García es la persona que representa a la plataforma guadalajareña, formada por ayuntamientos, asociaciones y vecinas y vecinos afectados por el proyecto minero de Oroberia en la Sierra Norte de Guadalajara, en este foro.
Cuenta a elDiario.es Castilla-La Mancha que durante estos días mantendrán reuniones en el Parlamento Europeo “para trasladar nuestra preocupación ante los proyectos estratégicos de minería y la amenaza sobre la protección europea del agua”.
“Defenderemos una idea clara: la transición ecológica no puede hacerse a costa de destruir territorios rurales, acuíferos, biodiversidad y comunidades que llevan años cuidando y protegiendo la vida”, señala.
Este miércoles ya se han reunido con dos eurodiputados españoles, Ana Miranda, del Grupo de los Verdes, y Nicolás González Casares, del Grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas. “Les hemos contado las problemáticas que tenemos cada organización. En nuestro caso, hemos denunciado que el proyecto minero que quieren empezar a hacer con las catas, en un territorio despoblado de Castilla-La Mancha, sería algo que perjudicaría el medio de vida que tenemos y no traería nada bueno ni al medioambiente ni a la comunidad”, explica Gacía.
15.000 hectáreas afectadas
El plan minero que afectaría a la Sierra Norte de Guadalajara plantea buscar oro y otros metales en varias parcelas que suman una superficie de casi 15.000 hectáreas en este entorno natural de alto valor ecológico.
La empresa promotora de esta iniciativa, la minera australiana Global Mining Enterprises PTYLD -que opera a través de su filial española Oroberia SLU- planteó de inicio tres proyectos: GUA, DALA, y JARA, registrados en agosto de 2025.
Oroberia ya quitó hierro a las preocupaciones expresadas por vecinos y vecinos, en declaraciones a este medio, sobre el impacto en el territorio. Mantiene que su proyecto generará “empleo directo e indirecto” y que lo hará respetando “el entorno”. En su argumento, esgrimen también la necesidad de “autonomía estratégica de Europa en el acceso a materias primas”.
El proyecto GUA se desarrollaría en las localidades de San Andrés del Congosto, La Toba, Pinilla de Jadraque y Medranda; el proyecto DALA comprendería a Congostrina, Robledo de Corpes, La Bodera, Atienza, Hiendelaencina y Pálmaces de Jadraque; mientras que JARA afectaría a La Miñosa, La Bodera, Riofrío del Llano, Atienza, Sigüenza y La Olmeda de Jadraque -estos cuatro últimos municipios aspiran a convertirse en Patrimonio de la Humanidad-.
El permiso inicialmente solicitado por Oroberia arrancaría con una investigación durante tres años para llevar a cabo una fase inicial de seis sondeos en cada uno de los proyectos, a la que seguiría una segunda fase con otros seis sondeos en cada una de las tres ubicaciones, con una profundidad de entre 300 y 400 metros.
Que la promotora decidiera dividir en tres su proyecto tiene su razón de ser en el tipo de evaluación de impacto ambiental al que se deberían someter: sería más simple y rápida en caso de que la Delegación Provincial de la Consejería de Desarrollo Sostenible hubiera dado el visto bueno. Pero no resultó. El Gobierno de Castilla-La Mancha resolvió el pasado mes de noviembre que, si Oroberia quería seguir adelante con sus planes mineros, tendría que presentar un único proyecto que se sometería a un 'examen' de impacto ambiental más exigente y minucioso.
Quedaba así cerrado el expediente para GUA, DALA y JARA. Sin embargo, la propia Oroberia confirmó en declaraciones a elDiario.es Castilla-La Mancha que seguirá adelante con el proyecto y presentará una evaluación completa tal y como le han pedido desde Desarrollo Sostenible, aunque no se ponen plazos para realizar los estudios.
Un problema global
Otra de las plataformas que acompaña a García dentro de este foro lucha contra la reapertura de la mina de Aznalcóllar, en Sevilla, que tiene permiso para retomar su actividad y empezar a producir de nuevo en 2028, justo cuando se cumplirían 30 años del desastre ambiental que se produjo tras la rotura de la balsa de residuos.
Cristóbal López, portavoz de Ecologistas en Acción, cuenta desde Bruselas que los asistentes van a decidir líneas de actuación, establecer estrategias comunes y afrontar el problema de forma global. “La minería de metales es un problema global, no es un problema solo de Guadalajara. La misma empresa que trabaja en una zona también está en otros países. Entonces tenemos un problema transnacional y no solo local”.
Desde Ecologistas en Acción señalan que la coalición internacional antiextractivista ya denunció en noviembre de 2025, en la Cumbre de los Pueblos de Belém do Pará (Brasil), paralela a la COP30, “cómo el discurso de la transición energética y el desarrollo sostenible lleva aparejada una carrera por los materiales críticos (litio, cobalto, níquel, entre otros) que acelera la expansión de la explotación del territorio y refuerza la dependencia”.
Por ello, este nuevo encuentro en Bruselas, tras el celebrado en Belém el año pasado, “quiere señalar cómo las políticas europeas contribuyen a ampliar las fronteras extractivas dentro y fuera de la UE”, señalan desde la organización ecologista.
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