Un test experimental de sangre abre la puerta a detectar el cáncer de páncreas cuando es más fácil de tratar
Ser capaces de detectar el cáncer en sus primeras fases con un simple análisis de sangre —las conocidas como biopsias líquidas— es uno de los grandes desafíos a los que se enfrenta la ciencia. Aunque todavía está lejos, esa quimera va dando pequeños pasos hacia la realidad. Un nuevo test experimental abre la puerta a la posibilidad de identificar el cáncer de páncreas en sus primeros estadios, cuando es más tratable y potencialmente curable.
El hallazgo, publicado este miércoles en Nature Medicine bajo el título Biopsia líquida para la detección precoz del adenocarcinoma ductal de páncreas, ha corrido a cargo de investigadores del City of Hope, uno de los centros de investigación más grande de Estados Unidos. “La prueba —llamada Panxeon— no es un tratamiento en sí misma y todavía no está preparada para sustituir a las técnicas de imagen”, explica el investigador principal y jefe del departamento de Diagnóstico Molecular y Terapias Experimentales de City of Hope, Ajay Goel, para quien “su posible utilidad consiste en ayudar a identificar a personas con un riesgo elevado que necesitan una evaluación más estrecha antes de que aparezcan los síntomas”.
El cáncer de páncreas es el octavo más frecuente en España. Según los datos de la Asociación Española Contra el Cáncer, en 2024 se diagnosticaron unos 9.000. Su gran problema es que, cuando los médicos lo detectan, ya suele estar muy avanzado porque presenta síntomas inespecíficos y no hay métodos de detección precoz eficaces, lo que complica el tratamiento. De hecho, la tasa de supervivencia a cinco años es de entre el 7 y el 10%.
“El gran problema es que, cuando nos damos cuenta de que una persona puede sufrir cáncer de páncreas, en el 80% de los casos ya está muy avanzado”, apunta el jefe del grupo de cáncer hepatobiliar pancreático y tumores endocrinos del Vall d'Hebron Instituto de Oncología (VHIO), Jaume Capdevilla. Y es que, aunque se conocen los factores de riesgo, como componentes hereditarios, conductas de riesgo —como el trabajo y el alcohol— o lesiones premalignas, “no tienes un buen cribado”.
Debe considerarse un complemento de la resonancia magnética, la ecografía endoscópica y la vigilancia clínica, no un sustituto de estas técnicas
En la actualidad, existe el CA19-9, un marcador sanguíneo que ya se utiliza en la atención a pacientes con cáncer, pero es poco fiable y, cuando se detecta, es habitual que ya existe metástasis. La nueva técnica experimental combina este marcador con microARN circulantes libres en plasma y microARN transportados en el interior de exomas.
“Los microARN libres pueden aportar una amplia sensibilidad molecular, mientras que los microARN exosomales pueden ofrecer una mayor especificidad biológica, ya que los exosomas transportan material molecular procedente de las células que los liberan. CA19-9 aporta una señal diferente y clínicamente conocida”, explica Goel a elDiario.es. Después, se utiliza aprendizaje automático para integrar estas señales en una única puntuación. En nuestro estudio, la prueba combinada fue especialmente superior a CA19-9 por sí solo en la detección de la enfermedad en fases tempranas. En los cánceres de páncreas en estadios I y II, panxeon detectó aproximadamente el 87% de los casos, frente a alrededor del 68% con CA19-9 en solitario“.
El investigador apunta que “ningún análisis de sangre es perfecto” y que el suyo —Goel es consultor remunerado de Biocartis, que tiene la opción de adquirir los derechos de la prueba— “no detectará todos los cánceres”. “Nuestro estudio identificó aproximadamente el 87% de los cánceres de páncreas en estadios I y II, lo que significa que un resultado negativo no puede utilizarse por si solo para descartar la presencia de cáncer”. “Debe considerarse un complemento de la resonancia magnética, la ecografía endoscópica y la vigilancia clínica, no un sustituto de estas técnicas”, insiste.
Del mismo modo, un resultado positivo “nunca debería ser, por si solo, motivo para realizar una cirugía pancreática”. “El objetivo no es operar a más personas, sino lo contrario: mejorar nuestra capacidad para distinguir el pequeño número de quistes que presentan cambios biológicos realmente peligrosos el número mucho mayor que puede vigilarse de forma segura”.
Es muy novedoso y abre una puerta completamente distinta. Se estaban intentando mirar cosas que no eran las correctas en páncreas, pero las malas experiencias cogen ahora una nueva dimensión
Hasta ahora, se habían probado biopsias líquidas con fracciones de ADN circulante, pero la sensibilidad era muy baja. “Sin embargo, este grupo lo ha conseguido con RNA. Es muy novedoso y abre una puerta completamente distinta. Se estaban intentando mirar cosas que no eran las correctas en páncreas, pero las malas experiencias cogen ahora una nueva dimensión”, explica Capdevilla.
Pese al optimismo, el camino aún es largo y puede torcerse. “El estudio está muy bien hecho, tiene una cohorte propia, una externa de validación con pacientes con más y menos riesgo, pero tiene que irse demostrando con estudios más amplios, internacionales y con más centros”, advierte este oncólogo.
Un pronóstico al que también apuntan sus responsables. “Los resultados son muy alentadores, pero por sí solos no bastan para justificar su implantación rutinaria en la práctica clínica”, por lo que “todavía son necesarios estudios prospectivos” y a “gran escala”, que permitan saber “con cuánta antelación aparece la señal en sangre antes de que un cáncer sea clínicamente visible, con qué fiabilidad funciona la prueba cuando se realizan mediciones repetidas y cómo modifica las decisiones sobre pruebas de imagen, endoscopia y cirugía”.
“Necesitamos demostrar su utilidad clínica”, insiste Goel, que también descarta su uso para cribados a la población general, sino para aquellos grupos de riesgo donde la vigilancia ya está justificada y en los que “un análisis de sangre podría ayudar potencialmente a determinar quién necesita una evaluación más exhaustiva”.
0