Sánchez abraza el credo de la socialdemocracia y estrena un PSOE sin apellidos ni familias
Un congreso socialista que reivindica la socialdemocracia clásica no se veía en España desde hace lustros. Y un Pedro Sánchez que abrazara con entusiasmo, sin ambages y sin titubeos, las esencias de la misma, menos. Quizá la victoria del SPD en Alemania haya tenido algo que ver en tanta exaltación de orgullo por la pertenencia a la familia. O quizá haya sido la pandemia y la crisis la que ha hecho a los socialistas más reconocibles.
El secretario general del PSOE pretende erigirse en referente de lo que muchos creen ya un cambio de paradigma en Europa. Lo ha hecho en la clausura del cierre del 40º Congreso Federal del PSOE con una de las intervenciones más ideológicas que se le han escuchado hasta ahora. Atrás quedan los complejos ante Podemos y los encendidos debates sobre si los socialistas eran o no la izquierda pata negra. De este cónclave en lo ideológico salen más “socialdemócratas” y sin moverse un milímetro del marco de la Constitución del 78. Y en la interna, sin apellidos y sin familias. El “sanchismo” ya no existe. Existe el PSOE de siempre, el de González, el de Zapatero, el de Sánchez y el de Pablo Iglesias (Posse).
Una crónica de Esther Palomera.