Los centros de salud, otra vez al límite en Madrid
La pantalla del ordenador de la enfermera Rhut Cristóbal parece el tablero de un juego de mesa, dividido en cuadrículas de color blanco, verde y rojo. No es un crucigrama, en realidad, sino un listado de los pacientes que están citados un martes de final de julio, por la tarde. En el centro de salud Vicente Soldevilla de San Diego, en Puente de Vallecas, este verano solo hay dos doctores, de los cuatro que debería haber.
Rhut va contando las celdas con el ratón. Al primer médico le tocan 60 pacientes en siete horas. Al segundo, 55. No salen de la consulta casi ni para ir al baño. Esto no es nuevo en la primera línea de la sanidad pública madrileña, pero ahora, con los contagios volviendo a subir, el atasco aumenta. La enfermera Cristóbal ya no tiene ganas de medir sus palabras. Ni contra los responsables sanitarios, ni contra los vecinos descuidados: “No hemos aprendido nada. Ni en la primera, ni en la segunda, ni en la tercera, ni en la cuarta ni en la quinta ola. Estamos hasta el culo”.
Escribe Victor Honorato.