Vuelo, hotel y un pinchazo (o dos) de souvenir: tres testimonios sobre el turismo de vacunas en Estados Unidos
Ir a Florida, sacarse una foto con Mickey Mouse en Disney World y de paso vacunarse contra la COVID-19. O visitar Nueva York, recorrer Central Park en carruaje y ponerse la dosis de Johnson & Johnson con las brillantes luces de Times Square de fondo. Son estampas que cabe imaginarse al pensar en el turismo de vacunas en Estados Unidos. Pero la realidad es menos glamurosa e incluye estancias fugaces en cualquier lugar del país y la contratación de agencias de viaje para hacerse con una cita.
“Conozco a una persona que tiene una solvencia económica muy amplia que hace dos meses llevó a su madre, a su hermana y a su esposa a Amarillo (Texas) para ponerse la vacuna. Se quedaron dos o tres días, regresaron a México y volvieron 20 días después para su segunda dosis”, dice Ricardo Thomas. Él también se está planteando ir al país vecino para vacunarse.
Lo cuenta Sarah Yáñez-Richards.