Unas campanas de hace 2.600 años ayudan a explicar un giro político en la antigua China

Las campanas de la tumba del marqués Kuan de Zeng en Yejiashan, Suizhou

Ada Sanuy

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Cuando los arqueólogos excavaron la tumba de más de 2.600 años de antigüedad de Qiu, un señor del antiguo estado chino de Zeng, encontraron un detalle que durante años resultó difícil de explicar. El extraordinario conjunto de campanas de bronce que acompañaba al difunto aparecía disperso por la cámara funeraria y con la estructura de madera que las sostenía desmontada. Ahora, un estudio publicado en Cambridge Archaeological Journal plantea que esa disposición no fue consecuencia de saqueos posteriores, sino de una decisión adoptada durante el propio funeral para modificar la función ritual de unas campanas cuyo significado había cambiado tras la nueva relación política entre Zeng y el estado de Chu.

El trabajo, dirigido por Chinglong Tse, de la University College London, reconstruye la historia de este conjunto dentro del contexto político del periodo de Primaveras y Otoños, una etapa marcada por la rivalidad entre distintos estados de la dinastía Zhou. Según los investigadores, Qiu encargó originalmente un sofisticado juego de 21 campanas de bronce decoradas con dragones e incrustaciones de cuarzo como parte de un programa ritual destinado a reforzar el vínculo con sus antepasados y solicitar su protección en un momento de enfrentamiento con Chu. Las inscripciones conservadas muestran que aquellas campanas desempeñaban un papel central en la relación entre el gobernante, sus ancestros y la legitimidad de su autoridad.

Mapas del Corredor Suizao y de los principales sitios Zeng (cementerios)

Un hallazgo que cambia la interpretación de la tumba

Durante años se planteó que la posición en la que aparecieron las campanas podía deberse a saqueos o alteraciones posteriores del enterramiento. Sin embargo, el análisis arqueológico ofrece una explicación distinta. Aunque la zona meridional de la tumba sufrió daños tiempo después del sepelio, buena parte de la cámara funeraria conservaba intacta su disposición original. Además, los restos del bastidor de madera aparecieron distribuidos de una forma compatible con un desmontaje previo al depósito de las campanas y no con un expolio posterior.

Las campanas solo podían cumplir plenamente su función cuando permanecían suspendidas y ordenadas sobre ese soporte. En la tradición ritual Zhou no eran simples instrumentos musicales, sino objetos dotados de una profunda dimensión ceremonial mediante los que se establecía la comunicación con los antepasados. Para los autores, desmontar deliberadamente el bastidor antes del entierro habría supuesto alterar esa capacidad ritual, un gesto que adquiere sentido a la luz de los cambios políticos que experimentó el estado de Zeng.

De un símbolo de enfrentamiento a un nuevo contexto político

La interpretación propuesta por los investigadores se apoya en un cambio histórico documentado por las propias inscripciones y por las fuentes de la época. Cuando Qiu mandó fabricar las campanas, Zeng mantenía una relación de enfrentamiento con el poderoso estado de Chu y los textos grabados en el bronce invocaban la protección de los antepasados frente a ese rival. La situación cambió cuando el rey de Chu selló una alianza con Zeng mediante el matrimonio de su hermana con Qiu, una relación que marcó el inicio de una etapa de cooperación e influencia política entre ambos estados. Según el estudio, ese nuevo escenario permite comprender por qué las campanas dejaron de desempeñar el mismo papel ritual que habían tenido en el momento de su creación.

Fotografía (izquierda) e inscripciones (derecha) en la superficie de percusión derecha de la campana M190:244 de Zaoshulin. En su superficie de percusión se observa la figura de un pájaro.

Los autores sostienen que el objetivo no fue destruir un conjunto de gran valor, sino adaptar el ritual funerario a esa nueva realidad. En lugar de acompañar al difunto con las campanas concebidas para un contexto político ya superado, el estudio plantea que Qiu dispuso de un segundo juego de campanas, de menor tamaño y con características diferentes, pensado para el ámbito funerario. Estas piezas aparecieron cuidadosamente apiladas, orientadas hacia el sureste y con inscripciones distintas de las del conjunto principal, un hecho que, según los investigadores, refuerza la idea de que ambos grupos cumplían funciones ceremoniales diferentes.

Más que instrumentos musicales

Más allá de reconstruir la historia de una tumba concreta, el estudio propone una forma distinta de interpretar este tipo de hallazgos arqueológicos. Chinglong Tse sostiene que analizar los objetos antiguos únicamente como herramientas o bienes materiales puede llevar a atribuir a las sociedades del pasado una visión moderna que no se corresponde con sus propias creencias. En ese sentido, defiende que el significado de las campanas solo puede entenderse combinando el análisis arqueológico con las inscripciones, las fuentes históricas y el contexto político y religioso en el que fueron utilizadas.

Lejos de interpretarse como un conjunto alterado por circunstancias fortuitas, la disposición de las campanas pasaría así a formar parte del propio ritual funerario. Para los autores, este caso muestra cómo los cambios políticos podían transformar también el significado de determinados objetos ceremoniales y modificar la relación entre los gobernantes, sus antepasados y las prácticas religiosas de la China del periodo Zhou. El estudio no solo aporta una nueva interpretación sobre la tumba de Qiu, sino que invita a reconsiderar cómo los cambios históricos podían reflejarse también en la cultura material y en los rituales de las sociedades antiguas.

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