Ni carbono ni fibra de vidrio: una buena parte de esta embarcación está hecha con lino y funciona

Además de la fibra vegetal, el diseño integral de la embarcación prioriza el ecodiseño, el reciclaje y la sobriedad técnica

Alberto Gómez

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Durante décadas, la navegación de competición y la de recreo han dependido de materiales sintéticos altamente contaminantes. El carbono y la fibra de vidrio, pilares de la construcción naval moderna, presentan un elevado coste energético y graves dificultades de reciclaje. Sin embargo, un revolucionario proyecto francés liderado por el astillero Outremer y el regatista Roland Jourdain demuestra que existe una alternativa real. Se trata del catamarán We Explore, una embarcación de 18 metros cuyo casco incorpora un 50% de fibra de lino natural.

El proyecto nació del impulso conjunto de Jourdain y Sophie Vercelletto a través de la empresa Kaïros y la fundación Explore. Fabricado en la localidad francesa de La Grande-Motte por el mencionado astillero, el multicasco utiliza los moldes del célebre modelo Outremer 5X. Sin embargo, su construcción es única en el mundo al integrar biomateriales de manera masiva en su estructura principal. La entrega del puente superior supuso romper un importante bloqueo tecnológico en la náutica, convirtiéndose en la pieza de compuesto vegetal más grande jamás fabricada.

La elección del lino como componente estructural respondía a criterios ecológicos y de rendimiento técnico sin precedentes. Cultivado en Normandía por la cooperativa Terre de Lin, este material vegetal se produce en circuito corto, reduciendo drásticamente la huella de carbono asociada al transporte. Además, la fibra de lino requiere mucha menos energía de procesamiento que la fibra de vidrio tradicional, manteniendo al mismo tiempo propiedades mecánicas y rigidez extremadamente similares. Con ello, la industria marina demuestra que la transición ecológica es técnicamente posible.

La embarcación ha sido destinada a misiones científicas, pedagógicas y de concienciación ambiental

Más allá de la fibra vegetal, el diseño integral del We Explore prioriza el ecodiseño, el reciclaje y la sobriedad técnica en cada detalle. El fieltro sintético habitual se ha reemplazado por corcho natural, mientras que los paneles aislantes emplean espuma fabricada a partir de botellas de plástico recicladas. Asimismo, para las estructuras de máxima exigencia se reutilizó carbono recuperado del sector aeronáutico, complementado con paneles solares y un motor auxiliar eléctrico. Todo el conjunto busca demostrar que es factible navegar con menor impacto.

El reto definitivo para esta innovadora construcción llegó con la celebración de la célebre regata transatlántica Route du Rhum. Jourdain se puso al timón para cruzar el océano Atlántico en solitario entre Saint-Malo y Pointe-à-Pitre. Competir en la exigente categoría Rhum Multi supuso someter el biocompuesto de lino a las puestas a prueba más duras que pueda afrontar una embarcación. Las olas del Atlántico Norte y los vientos sostenidos evaluaron la resistencia de los materiales en condiciones reales de competición extrema.

El resultado deportivo y técnico superó todas las expectativas iniciales al completar la travesía en 16 días, 5 horas y 50 minutos. Aunque Jourdain cruzó la línea de meta en primera posición con 43 minutos de ventaja, una sanción organizativa de 90 minutos lo situó finalmente en el segundo lugar del podio. No obstante, la estructura vegetal permaneció completamente intacta sin sufrir rotura alguna, confirmando de manera incontestable la validez conceptual del proyecto en alta mar.

Pedagogía ambiental

La exitosa travesía oceánica convirtió al We Explore en un auténtico laboratorio flotante y embajador de la sostenibilidad marina global. Tras validar su resistencia estructural, la embarcación ha sido destinada a misiones científicas, pedagógicas y de concienciación ambiental impulsadas por el fondo Explore. A bordo se ensayan tecnologías limpias de bajo impacto y sistemas de soberanía energética, uniendo la investigación académica con la divulgación social. De este modo, la ciencia y la navegación se alían para transformar nuestras prácticas marítimas.

Con vistas al futuro cercano, el catamarán continuará su labor de exploración e innovación con nuevas expediciones atlánticas y programas científicos. Además, el carismático navegante planea volver a tomar la salida en prestigiosas citas a bordo de esta misma embarcación ecológica. El éxito inapelable del lino en la náutica de alta competición demuestra que es plenamente factible sustituir los materiales contaminantes sin renunciar al rendimiento deportivo, marcando un rumbo claro hacia la verdadera construcción naval sostenible del futuro.

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