Puede ser el futuro: científicos presentan una tecnología naval que usa agua de mar como energía

Los océanos guardan un recurso gigantesco para impulsar nuevas máquinas

Héctor Farrés

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El planeta contiene una reserva casi ilimitada de líquido salado capaz de alimentar nuevos sistemas energéticos. El agua del mar puede transformarse en combustible si la electricidad renovable separa su hidrógeno y permite almacenarlo después para mover motores. Esa posibilidad despierta interés porque millones de litros rodean cada puerto del mundo y están disponibles sin transporte previo.

Cuando el agua se convierte en hidrógeno, la energía almacenada en ese gas puede impulsar maquinaria sin quemar combustibles fósiles. La idea resulta atractiva para el transporte marítimo, donde el diésel domina desde hace décadas. De ahí surge la búsqueda de métodos que conviertan agua de mar en energía utilizable para barcos.

Una alternativa naval intenta dejar atrás décadas de motores de petróleo

Investigadores de Brunel University London trabajan con la empresa Genuine H2 en un sistema que intenta demostrar esa idea en el mar. Ambos desarrollan GH2DEM, un demostrador que busca probar una alternativa al diésel en ferris, barcos de trabajo y pesqueros.

El proyecto reúne en un mismo proceso la producción del gas, su almacenamiento y su uso en un motor preparado para sustituir al diésel. El profesor Xinyan Wang, de Brunel University London, explicó que el objetivo consiste en “tomar agua de mar, convertirla en hidrógeno con electricidad renovable, guardarla a bordo como sólido y usarla en el motor en vez de diésel”.

Un equipo universitario británico desarrolla un demostrador junto a una empresa tecnológica

La iniciativa aparece en un momento en que el transporte marítimo enfrenta presión internacional para reducir emisiones. Distintas estimaciones sitúan el impacto del sector en alrededor del 3% de los gases de efecto invernadero del planeta, con más de mil millones de toneladas de dióxido de carbono liberadas cada año. En puertos y zonas costeras, esos gases se traducen en humos y motores que funcionan durante largas horas.

La International Maritime Organization y la Unión Europea impulsan cambios hacia combustibles con menos emisiones, entre ellos amoníaco o metanol de origen renovable. Sin embargo, el hidrógeno lleva años sobre la mesa como opción energética, aunque su almacenamiento en barcos ha planteado problemas de espacio, seguridad y coste.

Una nueva tecnología separa el gas del líquido marino sin desalinización

El proyecto británico intenta superar parte de esas dificultades con un sistema de electrólisis adaptado al agua de mar. Los investigadores utilizan electrodos diseñados para separar hidrógeno sin pasar antes por una planta de desalinización.

Ese paso previo suele requerir mucha energía, por lo que eliminarlo reduce consumo y complejidad. Además, los materiales de los electrodos están preparados para resistir la corrosión que provoca la sal. El diseño también busca evitar la formación de cloro, un riesgo habitual cuando se aplica electrólisis directamente al agua marina.

El transporte marítimo explora nuevas soluciones energéticas para recortar emisiones

Una vez generado el hidrógeno, el sistema no recurre a depósitos presurizados ni a tanques criogénicos. Genuine H2 afirma que utiliza una película nanométrica capaz de retener el gas en estado sólido a temperatura ambiente y presión normal.

Ese método ocupa menos volumen que los depósitos convencionales y facilita su uso en embarcaciones donde cada metro resulta valioso. El combustible sólido puede liberarse después para alimentar el motor cuando sea necesario.

Las pruebas comienzan en tierra antes de llegar a barcos reales

El motor desarrollado dentro del proyecto funciona mediante combustión interna, pero utiliza hidrógeno como único combustible. Este enfoque permite aprovechar la experiencia existente en motores pesados ya conocidos por astilleros y talleres navales. Cuando el hidrógeno se quema en esas condiciones, el escape produce vapor de agua en lugar de dióxido de carbono. Wang explicó que “el agua se convertirá en energía”, una idea que resume el propósito del sistema.

El demostrador recibe financiación del Department for Transport a través del programa UK SHORE y de Innovate UK, con un apoyo total de 1,44 millones de libras dentro de una iniciativa de unos 30 millones destinada a reducir emisiones en la navegación británica. El proyecto cuenta además con la participación del Centre for Process Innovation (CPI) para demostrar que la tecnología puede fabricarse con cadenas industriales del Reino Unido.

Las primeras pruebas se realizan en tierra, donde un motor pesado instalado en el campus funciona con el electrolizador y el sistema de almacenamiento desarrollados por Genuine H2. El plan prevé mantener el demostrador activo hasta marzo de 2026 antes de estudiar pruebas en barcos reales.

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