El clásico olvidado de Semana Santa que revolucionó el cine y que abrió camino para que llegaran “Ben-Hur” o “Los Diez Mandamientos”
Llega la Semana Santa y tal y como sucede en Navidad, es uno de esos momentos del año en los que la programación televisiva se llena de películas relacionadas por su temática, sobre todo de esas que se han convertido en clásicos que revisitamos anualmente, y que han dejado también un poso en las plataformas, donde se pueden ver algunas de ellas.
‘La túnica sagrada’ (The Robe) es una de las olvidadas cuando se menciona el cine clásico de Semana Santa, viniendo primero a la mente otras como ‘Ben-Hur’, ‘Los diez mandamientos’ o incluso algunas más recientes como la animada ‘El príncipe de Egipto’ o ‘La pasión de Cristo’ de Mel Gibson.
Protagonizada por Richard Burton, ‘La túnica sagrada’ es un clásico que va más allá de la Semana Santa, pues tiene el hecho de haber introducido un avance tecnológico que en su día fue especialmente relevante, además de que recaudó unos 36 millones de dólares en taquilla, con algunos reestrenos incluidos, una cifra reseñable en la década de 1950 en Hollywood.
La primera película estrenada en CinemaScope
Antes de las epopeyas en formato panorámico de ‘Los Diez Mandamientos’ o ‘Espartaco’, ‘La túnica sagrada’ abrió camino a ese tipo de grandes proyectos, al introducir una nueva tecnología, el CinemaScope, en 1953, siendo la primera estrenada en salas de cines en este formato, en un contexto en el que las películas estaban perdiendo importancia ante la televisión y tenían que ofrecer algo diferente para competir con la comodidad del salón de casa.
Entonces, se apostó por el CinemaScope, un formato panorámico que, si bien no duró más de una década, influyó en el cine posterior. Un avance que se vendía como “la maravilla fotográfica tridimensional sin gafas”, y que llegaba tras el Cinerama, que era más complejo al necesitar un sistema de tres proyectores, mientras la nueva prueba no necesitaba tantas modificaciones, tan solo una lenta que transformara su fotografía anamórfica en panorámico, y ofrecía imágenes envolventes en su vista.
Debido a su novedad, los medios dedicaron atención a su estreno, y la propia película no defraudó, sobre todo a los espectadores, al aprovechar el formato en cada plano, a pesar de que su director Henry Koster no esperaba rodarla en este hasta bien entrada la producción. Así se aprecian escenas con grandes multitudes de extras, y se apreciaba de buena manera el formato al colocar la cámara justo delante de los caballos galopando a toda velocidad. Este era un director experimentado que venía trabajando desde el cine mudo y ya había tenido éxitos como ‘Harvey’ o ‘La esposa del obispo’, y era uno de los judíos que huyó de la Alemania nazi a principios de la década de 1930 hacia Hollywood.
A pesar de que fue el primer estreno, se esperaba que este lo fuera una película con Marilyn Monroe, ‘Cómo casarse con un millonario’, que al final fue la segunda en hacerlo en este formato, que también acogió otros proyectos como ’20.000 leguas de viaje submarino’ de Disney en 1954, ‘Rebelde sin causa’ en 1955 con James Dean o ‘Los Comancheros’ de 1961 con John Wayne. Sin embargo, el hecho de que fuera una tecnología cara y complicada acabó con este sistema, también porque obligaba a una iluminación intensa y que se perdía el enfoque con facilidad, así como deformaba de forma horizontal a personas y objetos en primer plano hizo lo llamado ‘efecto paperas’.
De que trata ‘La Túnica Sagrada’ y su relación con la Semana Santa
‘La túnica sagrada’ fue vendida en su día como “la historia más inspiradora de amor y devoción, fe y espectáculo, que jamás haya cobrado vida en la pantalla” en los tráileres de la época. La película adaptaba la novela de Lloyd Douglas, un pastor convertido en novelista, publicada en 1942. En ella, el protagonista es Marcelo Gallio, un tribuno romano que se enemista con Calígula, príncipe regente entonces, y es entonces resignado a Jerusalén, en el momento de la llegada de una incipiente nueva religión.
Marcelo Gallio fue interpretado por Richard Burton en una película que quiso evitar desde el principio los clichés del género religioso, es por eso que, en ella vemos como Jesús nunca habla, como es visto desde la distancia, centrándose más en la vida cotidiana de los primeros cristianos y su persecución, y no tanto en los milagros. Tuvo una secuela que se llamó ‘Demetrio y los Gladiadores’ y donde volvieron a aparecer sus personajes principales.
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