El georradar revela que el Anfiteatro Romano de Cartagena podría ser más grande de lo que se creía
El Anfiteatro Romano de Cartagena podría ocultar bajo tierra una estructura mucho más extensa de lo que los arqueólogos habían calculado hasta ahora. Las últimas campañas realizadas con tecnología de georradar han detectado nuevas anomalías en el subsuelo que obligan a replantear las dimensiones del monumento y ofrecen una visión más completa de su organización interna.
Los trabajos han sido impulsados por el Ayuntamiento de Cartagena en colaboración con la Universidad de Murcia y el Instituto de Arqueología de Mérida (CSIC). El objetivo principal ha sido localizar el perímetro exterior del anfiteatro, así como identificar accesos, galerías de circulación y sistemas de evacuación, elementos fundamentales para comprender cómo funcionaba este gran edificio de espectáculos de la antigua Carthago Nova construido en el siglo I d.C., cuya capacidad se calcula entre 10.000 y 11.000 espectadores.
Una radiografía del subsuelo sin necesidad de excavar
La clave de este avance ha sido el uso del georradar, una tecnología que permite obtener una especie de radiografía del subsuelo mediante ondas electromagnéticas. Gracias a este sistema es posible detectar restos arqueológicos enterrados sin necesidad de realizar excavaciones invasivas, lo que facilita la investigación científica y la planificación de futuras intervenciones sobre el terreno.
Las prospecciones han revelado posibles estructuras que permanecían ocultas y que podrían ampliar el conocimiento sobre uno de los mayores edificios de ocio de la Hispania romana. Aunque será necesario confirmarlo con futuras excavaciones que se llevarán a cabo, los investigadores consideran que los resultados obtenidos representan un importante punto de partida para redefinir la verdadera magnitud del anfiteatro.
El concejal de Patrimonio de Cartagena, Rafael Braquehais, destacó que “estas prospecciones representan un paso decisivo para conocer la verdadera magnitud del anfiteatro romano y planificar con el máximo rigor científico las próximas fases de excavación y musealización”. Además, destacó que “cada nueva campaña confirma que nos encontramos ante un monumento excepcional, llamado a convertirse en uno de los grandes referentes arqueológicos del Mediterráneo”.
Nuevas excavaciones y visitas permanentes
Estos avances llegan acompañados de inversión pública. La Junta de Gobierno del Ayuntamiento ha aprobado recientemente una partida de dos millones de euros destinada a completar la excavación de la arena del anfiteatro, consolidar el sector noreste del doble anillo de la antigua Plaza de Toros y ampliar el recorrido musealizable del conjunto arqueológico.
La intención del consistorio es que el anfiteatro pueda abrirse de manera estable al público mientras continúan las excavaciones. Para ello se proyecta la construcción de un pabellón de visitantes y nuevos itinerarios museográficos que permitan compatibilizar la investigación arqueológica con las visitas. Según explicó Braquehais, el objetivo es que el monumento “pueda visitarse mientras se excava, de forma estable y permanente”, incorporándose definitivamente a la oferta patrimonial y cultural de la ciudad.
El descubrimiento se suma a los importantes hallazgos realizados durante los últimos años, entre los que destacan la fossa bestiaria, los vomitorios de acceso utilizados por el público y los gladiadores, dependencias de servicio muy bien conservadas y otras estructuras que han permitido reconstruir con gran precisión el funcionamiento del edificio en su época. Todo ello consolida a Cartagena como uno de los enclaves arqueológicos más relevantes del Mediterráneo occidental y abren una nueva etapa para desvelar los secretos que aún permanecen bajo el subsuelo de la antigua Carthago Nova.
0