Descubren que los mayas trasladaban perros vivos a cientos de kilómetros hace más de 1.500 años

Cultura maya

Ada Sanuy

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Los antiguos mayas no solo comerciaban con jade, obsidiana o conchas marinas. Un nuevo estudio arqueológico ha encontrado evidencias de que también trasladaban perros vivos a través de cientos de kilómetros dentro de la red comercial mesoamericana hace más de 1.500 años. La investigación, centrada en yacimientos de Chiapas situados en la frontera occidental del mundo maya, concluye que muchos de estos animales no eran locales y que habrían llegado desde regiones lejanas mediante complejas rutas de intercambio.

El trabajo, publicado en Journal of Archaeological Science, analizó restos de perros hallados en los sitios arqueológicos de Moxviquil y Tenam Puente, ambos ocupados entre los siglos V y XI d.C. Los investigadores emplearon análisis isotópicos de estroncio, carbono y nitrógeno para reconstruir el origen geográfico y la dieta de los animales. Los resultados muestran una diferencia clara entre los perros y otros grandes mamíferos encontrados en los mismos lugares: mientras ciervos y pecaríes parecen proceder del entorno local, buena parte de los perros habrían sido transportados desde otras regiones del área maya.

Redes comerciales de larga distancia

El estudio identifica posibles conexiones con territorios situados a más de 500 kilómetros de distancia de Chiapas. Algunos de los valores isotópicos detectados apuntan hacia zonas del norte de la península de Yucatán, regiones próximas a Calakmul o áreas asociadas con ciudades mayas como Cobá, Palenque, Toniná o Tikal. Los autores consideran especialmente relevante que estos movimientos se produjeran en una época en la que el transporte terrestre dependía principalmente de desplazamientos a pie y de rutas fluviales o marítimas.

Mapa del sureste de Mesoamérica con la ubicación de Moxviquil y Tenam Puente, así como de algunos sitios mencionados en el texto. Elaborado por Clément Bataille y Elizabeth Paris.

La investigación sostiene además que varios de estos perros pudieron compartir un origen común. En Tenam Puente, cuatro ejemplares hallados en contextos distintos presentaban proporciones isotópicas muy similares, incompatibles con una procedencia local. Esto sugiere que determinados núcleos de intercambio pudieron haber criado y distribuido perros hacia otras ciudades mayas mediante redes comerciales ya consolidadas durante el periodo Clásico, entre los años 400 y 800 d.C.

Los análisis también revelan que estos animales seguían dietas poco habituales. Los valores de carbono y nitrógeno encontrados indican un consumo muy elevado de maíz y proteínas animales, muy superior al esperado para perros comunes de la región. Los autores interpretan que estos animales probablemente recibían alimentación deliberada y especializada, posiblemente vinculada a funciones rituales, ceremoniales o de prestigio dentro de las élites mayas.

El papel simbólico de los perros en Mesoamérica

La importancia simbólica de los perros dentro de las culturas mesoamericanas ya era conocida por los arqueólogos. Las fuentes históricas y los hallazgos arqueológicos muestran que estos animales podían actuar como compañeros de caza, ofrendas rituales, animales de compañía o incluso fuente de alimento. En algunos contextos del México prehispánico también aparecen asociados a enterramientos humanos y a creencias relacionadas con el tránsito al inframundo.

Uno de los aspectos más relevantes del trabajo es la creación de un nuevo mapa isotópico del área maya basado en más de 1.800 muestras biológicas y geológicas recopiladas en Mesoamérica, incluidas 45 nuevas muestras vegetales recogidas en Chiapas. Este sistema permitió comparar la “firma química” de los restos arqueológicos con distintas regiones del territorio maya y estimar así los lugares de origen más probables de cada animal.

Mapas de probabilidad posterior agregada de los especímenes de perros domésticos de Tenam Puente, basados en isótopos de estroncio generados mediante el método de clasificación de píxeles descrito en la sección de métodos. El círculo rojo representa la ubicación de la zona monumental de Tenam Puente. Para generar estas figuras, consulte el Script complementario 1 (10.17605/ OSF.IO/Z8FGQ ). Elaborado por Clement Bataille.

Mucho más que comercio de materias primas

Los investigadores creen que el estudio aporta nuevas pruebas sobre la complejidad de las redes comerciales mayas y sobre la circulación de seres vivos dentro de ellas. Hasta ahora, gran parte de la investigación se había centrado en materiales de lujo o materias primas, pero los resultados sugieren que el intercambio de animales también formaba parte de estas conexiones políticas, económicas y ceremoniales entre ciudades alejadas entre sí.

Para los autores, el transporte de perros vivos a largas distancias demuestra un grado de organización y planificación mucho mayor de lo que se había documentado hasta ahora en algunas regiones del mundo maya. El estudio plantea además que estas redes de intercambio pudieron mantenerse activas durante varios siglos y conectar áreas muy alejadas mediante rutas comerciales ya plenamente consolidadas durante el periodo Clásico.

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