El primer cementerio laico del país se construyó en Catalunya y hace un guiño a la mitología griega
En nuestro país, hay más de una veintena de cementerios dignos de visitar y motivos no faltan: ver las tumbas de los personajes famosos, contemplar las esculturas de los diferentes estilos artísticos, describir monumentos funerarios curiosos, admirar la majestuosidad de los panteones que se levantan en sus calles o sumergirse en las visitas culturales que organizan muchos de ellos. Y la mayoría de ellos están presididos por una cruz cristiana, símbolo inconfundible del catolicismo.
La mayoría, menos el cementerio de Reus, una ciudad catalana de poco más de cien mil habitantes y situada en la comarca del Baix Camp. El complejo está considerado como el primer cementerio laico y municipal en todo el país, un lugar donde podían descansar personas sin distinción de religión ni ideología, según recoge la Diputación de Tarragona.
La aconfesionalidad del lugar se comprueba nada más entrar: quien guarda la entrada no es una cruz cristiana, como ocurre en la mayoría del resto de cementerios del país; sino que aparece Cronos, líder de los doce Titanes según la mitología griega y al que se le considera como el dios del tiempo humano. La primera excepción de la que se tuvo noticia.
La escultura de Cronos, conocida popularmente como el Peret de la Dalla, no siempre ha estado en el mismo sitio. La imagen fue realizada a partir de un modelo proyectado por el escultor Roig i Soler. En un primer momento, presidió la fachada principal de la entrada en el cementerio, como signo del carácter no confesional del recinto.
Sin embargo, con la victoria franquista, la escultura fue retirada y sustituida por una cruz cristiana, como mandaba el régimen. En 2004, la imagen fue restaurada. En 2006, los servicios funerarios municipales encargaron una réplica de la figura, que vuelve a presidir la citada fachada de entrada.
Bajo los cánones del neoclasicismo
El cementerio de Reus fue ideado y construido bajo los cánones del neoclasicismo. Se inauguró el año 1870 y muchos lo consideran un museo al aire libre por su riqueza arquitectónica y artística, con obras de los mejores arquitectos, escultores y artesanos del siglo XIX y XX. Entre otros, destaca el monumento a Josep Sardà i Cailà, de estilo ecléctico ejecutado a finales del siglo XIX.
También destacan sus panteones y mausoleos. Un ejemplo es el Ódena-Yglesias, construido con estilo neoegipcio. Otro es el panteón de la familia Boule, que puede considerarse como otro ejemplo de la iconografía no religiosa, donde predomina una factura neogótica.
Además de admirar las esculturas del cementerio de Reus, desde los servicios funerarios municipales organizan visitas anuales al lugar, una manera de descubrir el patrimonio y la historia del recinto. Un interés que gana cada vez más adeptos y que recibe el nombre de necroturismo.
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